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Fecha de publicación: 2021-01-15
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Roberto J. Vidrí, el médico salvadoreño con excelencia

Estudió en la Universidad de Ciencias Médicas (UCIMED) de San José, Costa Rica. Fue el primer paso de una exitosa carrera como médico-cirujano en Centroamérica y Estados Unidos.

Por Claudia Contreras/ Ilustraciones: Luis Barahona (Garabatos)

Con apenas tres décadas de vida, este joven médico destaca por su formación de excelencia en cirugía oncológica y su maestría en salud pública con enfoque en epidemiología. Salvadoreño de corazón, su sueño es retornar a su país y aportar su experiencia en el campo de la medicina.

Roberto J Vidrí estudió en la Universidad de Ciencias Médicas (UCIMED) de San José, Costa Rica. Fue el primer paso de una exitosa carrera como médico-cirujano en Centroamérica y Estados Unidos.

“En el año 2009 me mudé a Chicago a estudiar y completar los exámenes necesarios para certificarme como médico en Estados Unidos; luego volví a Costa Rica a completar mi año de internado en el 2010. Tuve la suerte de ser aceptado como residente de cirugía general en la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island. Allí estuve cinco años, quizás los más difíciles en mi vida académica, formándome al lado de algunos de los líderes de la cirugía académica en Estados Unidos. También fue allí adonde nació mi pasión por la cirugía oncológica (cáncer) y la investigación”, comparte en entrevista.

Al completar su formación, cuenta, trabajó como cirujano en un hospital en Maine mientras, al mismo tiempo, completaba una maestría de dos años en salud pública con enfoque en epidemiología y bioestadística en la Escuela de Salud Pública “T.H. Chan” de la Universidad de Harvard.

“En agosto del 2020 me trasladé al Fox Chase Cancer Center en Philadelphia para dedicar un año casi de lleno a la investigación clínica y de servicios de salud; incluyendo un proyecto en el que analizaremos diferentes marcadores biológicos que puedan guiar el tratamiento de pacientes con cáncer de páncreas. En agosto del año 2021 me trasladaré a la Universidad de Wisconsin adonde completaré una subespecialización de dos años en cirugía oncológica compleja”, detalló.

¿Qué es lo más difícil de ser una voz científica en tiempos de desinformación? El doctor Vidrí responde sin dudar: “Es frustrante ver como en medio de la crisis sanitaria más grande del siglo, se toman decisiones políticas sin medir las consecuencias sociales. No se debería deslegitimar a los especialistas, a las voces sensatas y objetivas, para mantener la popularidad y el conflicto social. Sin embargo, esta es una crisis histórica y no podemos quedarnos de brazos cruzados. Debemos continuar, desde nuestras trincheras, combatiendo la desinformación con datos, experiencia y análisis objetivos. Combatir cada dato erróneo con datos provenientes de estudios elaborados con metodología aceptada y rigurosa”.

El doctor Vidrí siempre se planteó “que sin importar adonde terminara en la vida, me formaría en un sistema de salud en Centroamérica, similar al de El Salvador”. Ahora su objetivo “Es poder incorporar las experiencias y relaciones que he ido cultivando en mi carrera con el desarrollo de El Salvador.

Se pueden crear lazos importantes que lleven a mejorar nuestro sistema de salud y la educación médica. También, crear las bases de una cultura de investigación y academia en nuestro sistema, comenzando en las universidades – esto va de la mano con el desarrollo en salud pública. Sin embargo, esto no puede ser un plan a mediano o corto plazo. Debe ser una visión a nivel de sociedad, comprometida a mantener el rumbo sin importar la alternancia política”.

Tres frases sobre El Salvador, su país

1. Lo que más le inspira de El Salvador.

Nuestra gente. El Salvador ha sufrido mucho en las últimas décadas – terremotos, huracanes, guerras. Agreguemos la falta casi generalizada de recursos que contribuyan al bienestar social, incluyendo las áreas de salud y educación. A pesar de esto, el salvadoreño es bueno, trabajador y está lleno de esperanza.

2.Volver a El Salvador

“Muchos de mis planes han ido cambiando con el tiempo, excepto uno: volver a El Salvador. Mi sueño es regresar y poder servir, a través de mi educación y experiencia, a todo aquel que lo necesite. Contribuir con el cambio de nuestro sistema de salud hacia uno más moderno, en la práctica de medicina basada en evidencia y la educación médica”.

3. Convocar a otros notables.

Hay muchos salvadoreños en el exterior que han triunfado en sus áreas – ciencia, educación, salud. Tenemos que crear las condiciones para que regresen y, de la mano de los profesionales locales, sean parte de una generación de “cambio”.

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