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Fecha de publicación: 2021-01-15
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José Aguilar, creador de Reactivemos la Esperanza en Costa Rica

Especial Centroamérica Inspira 2020: Destacamos la labor de José Aguilar. La lista de beneficiarios la recibieron de la Cámara de Turismo Guanacaste, quien dio la información de afiliados que han tenido que cesar colaboradores, ‘les llegamos directo a estas personas, que no estaban en pobreza previo pandemia’.

Por Daniel Zueras / Ilustraciones: Luis Barahona (Garabatos)

La pandemia ha destruido vidas y empleos en todo el mundo. Pero no la esperanza, la que está llevando José Aguilar a Guanacaste, la provincia más turística de Costa Rica, duramente golpeada por una crisis económica que se ha llevado por delante su principal fuente de ingresos.

Miles de familias dependen del turismo en Guanacaste, y de la noche a la mañana se quedaron sin nada que llevarse a la boca, y un sinfín de deudas. “Queríamos un mecanismo que no fuese asistencial, que ayudara a los trabajadores del sector turismo que perdieron su empleo, y que gatille la microeconomía”, explica Aguilar.

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Porque el programa ‘Reactivemos la esperanza’ (creado por Desarrollo Humano Estratégico, una empresa que busca contribuir con el desarrollo humano, la solidaridad social y la prosperidad compartida) no es un bono asistencial, sino que hace llegar a trabajadores hoy desempleados a su celular un QR, un voucher digital, canjeable en una sodita (restaurante) de su zona. Con cada código se puede acceder a desayuno y almuerzo para toda la familia, moviendo la economía de la zona, ya que genera una demanda importante en los servicios de alimentación, activando el empleo en los restaurantes participantes, y moviendo la cadena logística del sector.

La lista de beneficiarios la recibieron de la Cámara de Turismo Guanacaste, quien dio la información de afiliados que han tenido que cesar colaboradores, “les llegamos directo a estas personas, que no estaban en pobreza previo pandemia”. Muchos de los hoy beneficiarios del programa eran emprendedores que contribuían con el desarrollo local. “Muchos no habían pedido ayuda, al contrario, ayudaban, y ahora tienen una enorme angustia”.

José cuenta que el Estado, iglesias u oenegés no cuentan con estas personas a la hora de conceder ayudas, pues pasan por las puertas de sus casas y tienen un buen carro, o una buena casa, pero ahora están sumidos en las deudas y no tienen dinero para comer. A ellos también han llegado.

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Los beneficiarios “no quieren que les regalen nada, quieren trabajar. Pidieron que a cambio de participar, trabajarían en voluntariado”, y así lo han hecho, en mejorar la infraestructura educativa, chapear lotes...

La transparencia es una de las fuerzas del programa, gracias a la plataforma tecnológica con la que trabajan. Al 19 de diciembre, han recibido cerca de 150 millones de colones en donaciones (alrededor de US$250.000), de los cuales más de 55 millones ya han sido entregados (US$92.000), distribuyendo 29.000 vouchers a 485 beneficiarios (166 familias) de diez comunidades, que las han canjeado en 13 sodas (con 65 trabajadores). El 100 % de lo recaudado va directo a los beneficiarios.

José apunta que esperan llegar a 108.000 platos en los siguientes dos meses, y poder replicar la experiencia en los dos principales cantones de Guanacaste: Liberia y Nicoya. Pero la idea es no quedarse ahí, quieren llegar a todo el territorio nacional para ayudar a las personas que lo necesitan, algo que tal vez consigan a primeros de febrero, pero está vinculado a conseguir el financiamiento necesario.

“Dependo de terceros, pero tengo esperanza, porque la idea ha demostrado ser efectiva y transparente, esperamos respaldo”.

EL GRAN RETO DE CENTROAMÉRICA

Aguilar apunta que uno de los principales retos en la búsqueda de soluciones en la región es que la ideología prevalece sobre el pensamiento objetivo, lo que impide el desarrollo.

“Muchas veces en vez de análisis pragmático prevalecen rencillas arrastradas por décadas, y eso dificulta el uso de herramientas tecnológicas, acuerdos entre sectores. Mi abordaje sería tratar de usar evidencia, estadísticas, tecnologías, planes de implementación con acuerdos entre sectores, superando la discusión ideológica, que aleja posiciones”.

Este soñador apunta que “compartimos un lenguaje, una génesis en el ADN de nuestra conformación como estados nación, luego con características diferenciadas en el estilo de desarrollo.

Pero considero a los centroamericanos como mis hermanos, me siento interpelado por el dolor que percibo”.

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