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Fecha de publicación: 2020-11-19

Costa Rica: Las mujeres sufren más el drama del desempleo por COVID-19

Desde que empezaron a sentirse los efectos del golpe que la emergencia sanitaria le propinó a la economía, en el segundo trimestre del 2020, la población fuera del mercado laboral aumentó en más de 5 puntos porcentuales, o sea en 235.290 personas.

Por CRHoy

Las brechas que dejará el COVID-19 en la sociedad costarricense serán profundas. Su calado ya se nota y se sufre en la equidad social donde uno de los surcos más hondos se marca en el terreno del empleo femenino.

El informe Estado de la Nación 2020 determinó que el desempleo, que empeoró debido al impacto de la pandemia del nuevo coronavirus, desde marzo, lo sufren más las mujeres.

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Desde que empezaron a sentirse los efectos del golpe que la emergencia sanitaria le propinó a la economía, en el segundo trimestre del 2020, la población fuera del mercado laboral aumentó en más de 5 puntos porcentuales, o sea en 235.290 personas.

Y la cantidad de ocupados se redujo en 437.938 personas. Del total de puestos perdidos, narra el informe, que pinta un gris panorama social y económico, el 52,5% los ocupaban mujeres. En términos absolutos, 229.728 personas de ese género perdieron su fuente de sustento, mientras que la cantidad de hombres en esa situación fue de 208. 2010 en el mismo periodo.

La brecha social es más clara cuando se observa que la cantidad de mujeres ocupadas–846.261 en el 2019–era considerablemente menor respecto a los hombres ocupados–1.336.934–.

“(…) Perdieron su empleo el 27% de las mujeres versus el 16% de los hombres. La cantidad de ocupadas se sitúa ahora en 616.533 mujeres, cifra similar a la observada en el 2011; es decir, casi una década de retroceso“, concluyó el Estado de la Nación.

Pero ahí no terminan las malas noticias para el empleo femenino. Al observar la tasa de ocupación femenina esta se sitúa en un 31%, caída que significa un retroceso de 30 años, porque Costa Rica tenía esa misma tasa a principios de la década de los años noventa.

No es todo. El empleo informal, en el que los trabajadores carecen de las garantías mínimas que dispone la legislación laboral, también tiene como protagonistas a las mujeres, pues aproximadamente un 48% de las personas que se desempeñan en ese sector, son mujeres.

El drama se extiende para las mujeres en esta condición, pues las priva a ellas y a sus familias de protección social, seguro de salud, de garantías laborales y de un salario mínimo.

“Esta condición les genera una alta inestabilidad en los ingresos y les aumenta la vulnerabilidad social ante eventualidades como la enfermedad, maternidad, accidentes de trabajo, invalidez, vejez y muerte (…)“, determinó el informe.

Al observar los segundos trimestres a partir del año 2018, es fácil comprobar que la tasa de desempleo de las mujeres se duplicó entre el 2019 y el 2020, al pasar de un 15,0% el año pasado, a un 30,4% durante el mismo periodo de este año, mientras que en el 2018 fue de un 12,0%.

En el segundo trimestre del 2020 la brecha en la incidencia de desempleo de hombres y mujeres era 10 puntos porcentuales más abultada en el segundo caso.

Y en la tasa de desempleo ampliada–incluye adicionalmente a la población que desistió de buscar empleo, porque no lo encontraba–también impera la presencia de mujeres, con un 33,6%.

“Al combinar los resultados de desempleo y subempleo, los datos parecen sugerir que, ante la pandemia, las mujeres enfrentaron una cantidad superior de despidos, mientras que a los hombres se les redujeron las jornadas en mayor proporción. Una de cada dos mujeres busca empleo o trabaja menos horas de las que desearía, en los hombres esta proporción corresponde a dos de cada cinco”, determinó el informe.

Uno de los pocos datos que se pueden considerar positivos en materia de empleo para las mujeres durante el 2020, es que del total de la población ocupada que realiza labores en la modalidad de teletrabajo a causa de la pandemia del COVID-19 un 51,9% son mujeres y el 48,1% son hombres. La mayor parte de esta población desempeña labores profesionales y técnicas.

La mala situación laboral de las mujeres, que empeoró a causa del impacto de la pandemia, derivó en que una mayor cantidad de féminas se viera en la obligación de solicitar el “bono proteger”–ayuda estatal para las personas afectadas total o parcialmente en sus trabajos por el COVID-19–a agosto pasado.

El Estado de la Nación determinó que del total de solicitantes de la ayuda 516.492 eran mujeres, mientras que 473.416 eran hombres.

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