Centroamérica & mundo
Fecha de publicación: 2020-03-02

América Latina a la espera de las fluctuaciones de los ‘commodities’

Como región exportadora de materias primas, Latinoamérica y el Caribe sufren los vaivenes de los precios internacionales de las ‘commodities.’

Por Gabriela Origlia - estrategiaynegocios.net

Aunque en su conjunto la matriz exportadora está más diversificada que hace 40 años puesto que las operaciones no relacionadas con las materias primas crecieron más rápidamente que éstas, la tendencia no es homogénea. Los operadores de energía (Colombia, Ecuador y Venezuela) y metales pesados (Chile y Perú) registran escaso o nulo avance en otros productos y, por lo tanto, son especialmente vulnerables.

Los próximos años se presentan complicados para la región porque se prevé una desaceleración del comercio internacional que afectaría más los valores de las commodities.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que los shocks de precios “pueden tener un impacto considerable en la región, y pueden ser más importantes que otros externos” aunque alerta que las políticas que se aplican internamente tienen un “papel determinante” en el desempeño.

Eugenio Díaz Bonilla, director del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias en la región de América Latina y el Caribe, plantea que para analizar las convulsiones sociales que afectaron a la región en los últimos meses, es clave tener en cuenta el panorama macroeconómico mundial, y, en particular, el ciclo de las commodities que históricamente marcaron el devenir de estos países.

El experto apunta que el anterior ciclo fue a mitad de los ’70 (cuando empezó el alza) y hasta la segunda mitad de los ’80 (cuando tuvo su ciclo declinante). El ingreso per cápita creció alrededor de 3,6% por año durante la primera etapa y bajó a cero en la segunda.

Entre 2000 y 2011 la región creció a 2,1% por año y desde entonces lo hizo a un 0,2% anual; en 2019 de 33 países con datos en América Latina y el Caribe, el 60% estaban en recesión o estancados. “Estos han sido los ocho peores años de la región desde los‘80,lo que está poniendo bajo extrema tensión a la economía, la sociedad y la política de nuestros países”, agrega.

Afirma que hay países que gestionaron el ciclo con “mejores políticas públicas y con democracia,” como Uruguay y Colombia; y otros que han sido “trágicamente incompetentes y autoritarios, como Venezuela”. En ese contexto alerta que la fase declinante de precios está afectando a todos.

Papers del FMI señalan que también hay una correlación negativa entre los precios de las materias primas y las tasas de interés (a mayor capacidad de pago, menos prima de riesgo) y un efecto en la recaudación fiscal, ya sea de manera directa a través de empresas de propiedad pública o mixtas (por ejemplo, Codelco en Chile,Pemex enMéxicoo Petrobras enBrasil),impuestos a las exportaciones (retenciones en Argentina) o simplemente la mayor actividad económica.

Los países que se comportan con más prudencia durante la fase de auge de los precios internacionales -evitando el deterioro de la posición fiscal- logran un mejor desempeño durante la caída; la flexibilidad del tipo de cambio es un “poderoso mecanismo de absorción de shocks”, aunque con un efecto menor en las economías altamente dolarizadas y en países con fundamentos económicos sólidos, un mayor grado de integración financiera con el resto del mundo también puede amortiguar los impactos, ayudando a mantener el financiamiento externo. Esa es la lectura del FMI en momentos en que las proyecciones alertan sobre un estancamiento a la baja de los precios internacionales de la mayoría de commodities.

La Agencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad) describe que entre 1998–2002 y 2008–2012 los precios de los productos básicos aumentaron sustancialmente, pero cayeron en 2013–2017, aunque permanecieron significativamente más altos que los del período 1998–2002 o incluso en 2003–2007.

En ese análisis hay diferencias: los precios de la energía y los minerales aumentaron mucho más que los de bienes agrícolas y manufacturados.

Del reporte “Estado de la dependencia de los commodities 2019” se desprende que en Sudamérica más del 60% de las exportaciones son productos agrícolas, minerales y energía. Según el análisis, si se toma a América Latina en su conjunto, la dependencia afecta a la mitad de los países.

La menor dependencia se da en Centroamérica y México por su integración industrial con Estados Unidos y Canadá. En los países industrializados las materias primas constituyen, en promedio, un tercio tanto de sus exportaciones como de sus importaciones.

La combinación de precios más bajos y menos volumen de ventas será un combo difícil de digerir para economías altamente dependientes de sus exporta ciones agrícolas, mineras y de hidrocarburos.

“Los minerales y las materias primas agropecuarias se verían afectados por la desaceleración en la actividad económica mundial, en particular, de un importador clave como China. En el caso del petróleo, además de los factores de desaceleración de la demanda, se han relajado algunas restricciones a la oferta”, planteó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La cuestiónde fondo, para la institución, es el cambio del ciclo económico; hay menos dinamismo, un dólar apreciado; vulnerabilidad en la balanza de pagos e incremento del endeudamiento global.

Para la Cepal este 2020 puede ser incluso más complicado porque “no pueden descartarse nuevos episodios de deterioro” en las condiciones financieras para los mercados emergentes. “Se requiere un manejo prudencial de la deuda y políticas públicas para fortalecer las fuentes de crecimiento y hacer frente al panorama de incertidumbre a nivel global”.

En 2019, 21 de los 33 países de América Latina y el Caribe desaceleraron su actividad.

La Alianza Latinoamericana de Consultoras Económicas (LAECO) proyecta que la región volverá a crecer este año aunque a un ritmo moderado, alrededor de 1,1%.

Todas las economías presentarán un mejor desempeño que en 2019, con excepción de Ecuador que caerá en recesión; Argentina y Venezuela permanecerán en terreno negativo, aunque la baja de actividad será a un menor ritmo.

Díaz Bonilla destaca que la experiencia muestra que el ciclo macro global arrastra a todos las commodities (energía, metales y productos agrícolas) por igual aunque después cada una registre sus particularidades. Porunlado, está el ciclo y por el otro, la tendencia que es a un menor crecimiento internacional que se extendería alrededor de unos siete años más.

“La historia nunca se repite de la misma manera; en los ’70 y ’90 China no estaba, su ingreso a los mercados mundiales impactó; los salarios globales están planchados, la inflación también bajó en los más desarrollados y hay políticas monetarias más expansivas”, sostiene.

Añade que el actual ciclo coincide con la crisis comercial entre China y Estados Unidos -a la que le augura varios años más- y con una gran fragmentación geopolítica. “Los países de la región deben prepararse para una situación más difícil; deben hacer un esfuerzo para trabajar todos juntos para encarar los desafíos”, agrega Díaz Bonilla.

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