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Fecha de publicación: 2020-02-14

Evaluación de Moody’s dejó a Costa Rica al mismo nivel de riesgo que Nicaragua

Con el rebajo en la calificación Costa Rica se ubica ahora entre los seis países más riesgosos de Latinoamérica a nivel de inversiones de títulos de deuda.

Por CRHoy

La última vez que la agencia calificadora Moody’s anunció sus conclusiones sobre la situación financiera de Nicaragua el 22 de enero pasado, se refirió a ese país como una economía pequeña con bajos niveles de ingresos y pocas posibilidades de crecimiento económico debido a su situación política.

Señaló su marco institucional débil, pero destacó una política fiscal y monetaria prudentes, solidez fiscal y una carga de deuda relativamente “razonable”. No obstante, los riesgos de una crisis política siguen amarrando a ese país y por eso su calificación de riesgo fue de B2.

Esta fue la misma calificación que recibió Costa Rica la semana pasada, lo que significa que los títulos que emite el país entran ya en un nivel especulativo, muy cerca de ser considerados chatarra.

Puede leer: Moody’s rebaja calificación de los bonos de Costa Rica a ‘basura’

Como si fuera la otra cara de la moneda, Moody’s destacó razones opuestas a las de Nicaragua: Costa Rica sí goza de un marco institucional fuerte y el riesgo político es mínimo, pero no tenemos la misma solidez fiscal y la carga de deuda es muy elevada.

Con el rebajo en la calificación Costa Rica se ubica ahora entre los seis países más riesgosos de Latinoamérica a nivel de inversiones de títulos de deuda.

Junto con Nicaragua, apenas logran superar a El Salvador que está un peldaño más abajo (B3), Ecuador (Caa1), Argentina (Caa2) y Venezuela (C), en el nivel más bajo de la escala.

Invertir en títulos de deuda de estos últimos países es altamente riesgoso y significaría prácticamente “dar la plata por perdida”.

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Costa Rica se ubica así más cerca de los países con fuertes crisis políticas y económicas, que de naciones con mejores condiciones crediticias como Panamá o México, de acuerdo con el economista Daniel Suchar.

Lo riesgoso es la tendencia. Desde 2010 Costa Rica no recibe un “upgrade” o mejora en su calificación y a partir de 2014 ha venido en constante decadencia.

Mientras tanto, la mayor parte de naciones de la región han logrado mantenerse estables o mejorar.

Estas calificaciones son particularmente perjudiciales para el país debido a su alta dependencia de préstamos para poder financiarse.

Entre más abajo se encuentre el país en los escalones, más complicado se vuelve que inversionistas estén dispuestos a prestar recursos, y de hacerlo lo hacen a tasas de interés más elevadas y plazos más cortos.

Rodrigo Chaves, ministro de Hacienda, calculó el lunes anterior al anunciar la rebaja por parte de Moody’s que por cada grado que le rebajan al país, el gasto en intereses sube en ₡150 mil millones.

La meta de Costa Rica es alcanzar niveles de grado de inversión]; es decir, superar como mínimo el grado Baa3 (color amarillo en el primer gráfico de este artículo). Estos grados Baa todavía tienen un grado de riesgo, pero moderado.

Sobre el tema: Costa Rica registró en 2019 su peor déficit fiscal en 30 años

Actualmente Costa Rica está dentro del denominado grado especulativo.

Esto es especialmente importante en momentos en que el Hacienda anunció una fuerte necesidad de endeudamiento para este año, que comprende alrededor de US$1.400 millones de organismos internacionales y unos US$4.500 millones en eurobonos.

La meta de Hacienda es utilizar la mayor parte de estos recursos en reconvertir deuda de corto plazo y elevadas tasas de interés por nuevos títulos en mejores condiciones.

El Estado debe enfrentar este 2020 vencimientos cercanos a los US$3.000 millones y para los siguientes tres años se estiman vencimientos superiores a ese monto, lo cual estrecha las opciones de liquidez de la economía nacional.

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