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Fecha de publicación: 2020-01-13

Panamá y R. Dominicana son las economías con mejores perspectivas de crecimiento de largo plazo en la región

Las previsiones del Banco para República Dominicana indican un crecimiento sostenido de 5% del PIB desde el 2020, hasta 2022; mientras que para Panamá se estima que será de 4,2% en 2020, 4,6% en 2021 y 4,8% en 2022.

Por ANPanamá

República Dominica y Panamá serán los países latinoaméricanos que mantendrán el mayor crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB), este año y por lo menos hasta el 2022, según un informe del Banco Mundial (BM), dentro del cual también se destaca a Guyana, que tendrá un explosivo crecimiento económico por la explotación de petróleo.

El reporte del BM indica también que en 2020 el crecimiento de la economía mundial se acercará, según las previsiones, al 2,5 % a medida que las inversiones y el comercio se recuperen gradualmente de la significativa debilidad que mostraron en año pasado. Sin embargo, aún persisten riesgos de que la situación empeore, afirma el BM en la edición de enero de 2020 de Perspectivas económicas mundiales.

Las previsiones del Banco para República Dominicana indican un crecimiento sostenido de 5% del PIB desde el 2020, hasta 2022; mientras que para Panamá se estima que será de 4,2% en 2020, 4,6% en 2021 y 4,8% en 2022. En tanto, Guyana tendrá un crecimiento de 86,7% en 2020, 10,5% en 2021 y 14,6% en 2022.

Asimismo, se prevé que el crecimiento de las economías avanzadas en su conjunto decaiga al 1,4 % en 2020, en parte debido a que persiste la debilidad en las manufacturas.

En los mercados emergentes y las economías en desarrollo, por otro lado, se espera que este año el crecimiento se acelere hasta ubicarse en un 4,1 %. Este repunte no es generalizado, y para establecer esta proyección se da por supuesto que mejorará el desempeño de un pequeño grupo de economías grandes, algunas de las cuales están saliendo de un período de debilidad considerable.

Se prevé que cerca de la tercera parte de los mercados emergentes y las economías en desarrollo se desacelerarán este año como consecuencia de que el volumen de las exportaciones y las inversiones será menor al esperado.

“En vista de que el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo probablemente se mantendrá bajo, los responsables de formular políticas deberían aprovechar la oportunidad para encarar reformas estructurales que impulsen un crecimiento de base amplia, factor esencial para reducir la pobreza”, afirmó la vicepresidenta de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Grupo Banco Mundial, Ceyla Pazarbasioglu.

“Las medidas dirigidas a mejorar el clima para los negocios, el Estado de derecho, la gestión de la deuda y la productividad pueden contribuir a lograr un crecimiento sostenido”.

Según las proyecciones, el crecimiento de Estados Unidos se desacelerará a un 1,8 % este año, como reflejo del impacto negativo de los incrementos en las tarifas fijados anteriormente y del aumento de la incertidumbre. En la zona del euro, las previsiones sobre crecimiento se han modificado a la baja y se han establecido en un 1 % para 2020 en un contexto de actividad industrial débil.

Por otro lado, predominan los riesgos de que las perspectivas mundiales empeoren, y la concreción de dichos riesgos podría desacelerar el crecimiento de manera considerable. Entre estos riesgos se incluyen una nueva escalada de las tensiones en las relaciones comerciales y la incertidumbre respecto de las políticas en esta área, y las conmociones financieras en los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

Aun si estos mercados y economías se recuperan tal como está previsto, el crecimiento per cápita se mantendrá muy por debajo de los promedios de largo plazo y de los niveles necesarios para alcanzar los objetivos vinculados con el alivio de la pobreza.

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