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Fecha de publicación: 2019-09-10

Memorias del futuro: Cómo América Latina y el Caribe cumplieron el Objetivo de Desarrollo Sostenible para Agua y Saneamiento

Cuatro conclusiones tras haber cumplido el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, de acuerdo a un observador del futuro, en el año 2030.

Por BID Invest

Soñando despierto este año en el taller “Transformación y cambio: agua y saneamiento desde la mitad del mundo” en Quito, me encontré proyectado al futuro y mirando hacia atrás durante la década de 2020-2030.

Durante mi estadía en Quito, pasé algún tiempo con representantes de empresas de gestión de agua y saneamiento de América Latina y el Caribe, revisando experiencias en la implementación de AquaRating, un sistema de calificación patrocinado por el Grupo BID para servicios de agua y saneamiento. Hasta ahora, los resultados cuentan una historia de éxito con perspectivas prometedoras: AquaRating continúa mejorando la gestión de las empresas de servicios de agua y saneamiento en todo el mundo, a la vez que genera mecanismos abiertos de conocimiento.

En mayo de 2019, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas publicó un informe del Secretario General que evalúa el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por tercer año consecutivo, América Latina y el Caribe van por el camino correcto: “La población mundial que utiliza servicios de saneamiento administrados de manera segura aumentó del 28% en 2000 al 43% en 2015, y al 45% en 2017”, dice el informe. “Los mayores aumentos se produjeron en América Latina y el Caribe, África subsahariana y Asia oriental y sudoriental”. Entre otros resultados alentadores, la ONU también afirma que, en todo el mundo, “la proporción de la población que utiliza servicios de agua potable gestionados de forma segura aumentó del 61% al 71% entre 2000 y 2015, y se mantuvo sin cambios en 2017”.

Estos avances no son poca cosa. Nuestra región está demostrando que es capaz de superar desafíos frecuentes como la corrupción, la mala gestión y la sensación de inacción del gobierno en el cumplimiento de los ODS.

Avancemos hasta el año 2030.

El camino a los resultados

En este escenario del futuro, tenemos que fue hace diez años (alrededor del año 2020), cuando muchos todavía creían que los países de América Latina y el Caribe (ALC) no cumplirían su compromiso con el ODS 6. Pero nuestra región tuvo éxito y ahora, en 2030, se puede confirmar que los países de ALC en efecto “aseguran la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos”.

¿Qué ocurrió y cómo se logró? La información disponible comienza en 2016, un año después de que se establecieran los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y debido a que este compromiso fue firmado por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas, ha habido una urgencia de tomarse las cosas en serio; recordemos que la fecha límite es 2030.

Después de revisar los aciertos y errores, aquí hay cuatro conclusiones claves acerca de cómo América Latina y el Caribe lo hicieron.

No existió una receta mágica

No hubo una receta mágica, sino más bien una conjunción de esfuerzos, la movilización positiva de todos los interesados y el desarrollo de una serie de estrategias.

Como todo el ciclo del agua se vio directamente afectado por el cambio climático, se comprendió la urgencia de implementar una fuerte utilización de los recursos; pero más que nada, todos los interesados entendieron y desempeñaron sus respectivos papeles; ciudadanos, agricultores, industriales, el sector público e incluso los funcionarios y políticos elegidos.

La conciencia condujo al fortalecimiento

El conocimiento de las amenazas a los sistemas de agua condujo a un compromiso ciudadano fuerte con una demanda de solución y reducción de las pérdidas de agua, esto llevó la discusión a un nivel técnico con un apoyo político multipartidista, que fue más allá de las posiciones dogmáticas tradicionales. Permitió una fuerte participación del sector privado y el desarrollo de modelos de asociaciones público-privadas que ofrecen servicios y una buena relación calidad-precio, con una mejor gobernanza, regulación, transparencia y control.

La disponibilidad de financiación condujo al éxito

El Grupo BID siguió siendo la institución de desarrollo multilateral más grande del sector en América Latina, ampliando sus préstamos sin garantía soberana al sector y ayudando a desarrollar el acceso a los mercados financieros para el sector. La disponibilidad de financiación vino con una capa adicional de supervisión; los pensionistas invertirían en bonos de sus empresas de servicios públicos locales, beneficiándose de la infraestructura y recibiendo dividendos, pero este financiamiento tenía algunas condiciones (positivas), ya que las empresas de servicios públicos tenían que fortalecer su gobernanza corporativa y mejorar su transparencia.

La implementación de tecnologías condujo a la eficiencia

La implementación generalizada de tecnologías desde la recolección, almacenamiento y extracción de agua hasta la distribución de agua, desde la recolección de aguas residuales hasta el tratamiento, la reutilización y la disposición final, también ayudó a mejorar la eficiencia de los servicios, reduciendo los costos y optimizando el uso de los recursos.

El sector entró en un círculo virtuoso de ser financieramente sostenible, con los clientes entendiendo la importancia de los servicios y sus costos asociados, asegurándose de que esos servicios se prestaran con calidad y eficiencia.

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Volviendo a 2019, la movilización requerida en torno al ODS 6 sigue siendo esencial si la región quiere alcanzar sus otros compromisos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El agua y el saneamiento desempeñan un papel central en los derechos humanos, la reducción de la pobreza, la eliminación de la desigualdad, la paz, la justicia y el medio ambiente.

Al término de la reunión de Quito, sigo convencido de que los objetivos del ODS 6 pueden cumplirse y que la mayoría de los ingredientes ya están presentes; los resultados de la región para alcanzar los objetivos anteriores (los Objetivos de Desarrollo del Milenio) demuestran que América Latina y el Caribe tienen una capacidad indiscutible para cumplir sus metas.

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