Centroamérica & mundo
Fecha de publicación: 2019-08-12

Opinión: El sector privado del Caribe y el reto de aumentar la productividad y el crecimiento

  Nuevas tecnologías y macrodatos aumentan la demanda de habilidades, incluidas habilidades digitales y habilidades cognitivas de alto nivel. El sector privado del Caribe puede influir en los tipos de habilidades que necesita de su fuerza laboral y desempeñar un papel activo en el aumento de la productividad y la competitividad en la región y el mundo.  

Por Adriana Valencia | María Cecilia Acevedo | Fernando Pavón | Verónica Prado, BID Invest


La evidencia sugiere que las bajas habilidades en la fuerza laboral dificultan la innovación de las empresas y que se necesitan inversiones significativas en el desarrollo de habilidades para reducir la brecha de productividad (BAfD, BAsD, BERD y BID, 2018). En el Caribe, las empresas han identificado sistemáticamente “una fuerza laboral con educación inadecuada” como su obstáculo más grave para mejorar el desempeño, incluso cuando la tasa de desempleo en el Caribe es del 8% (lo que significa que 1,5 millones de mujeres y hombres en la región no reciben ningún ingreso por su empleo).

Luego de un análisis estadístico de más de 100 países y 150 variables relacionadas con todos los sectores de la economía, el sector educativo presentó las mayores brechas negativas de desarrollo en los países del Caribe. Esto significa que, en comparación con otras economías de ingresos per cápita similares, las naciones del Caribe son los países más rezagados en términos de educación y en las competencias que requiere el sector privado (Acevedo, Borensztein y Lennon, 2019).

A decir verdad, los niveles de innovación en la región Caribe son relativamente bajos. En promedio, cerca del 19% de las empresas caribeñas informaron haber participado en alguna forma de innovación en los últimos tres años. Los estudios han encontrado que la innovación a nivel de empresa se asocia positivamente con las calificaciones de la fuerza laboral y el gasto en capacitación. Estudios recientes en el Caribe sugieren que cuando las empresas tienen dificultades para encontrar nuevos empleados calificados, es menos probable que participen en cualquier tipo de innovación, y esto también es cierto para las decisiones sobre futuras innovaciones tecnológicas y no tecnológicas. La innovación tecnológica futura se reduce en un 18%, en promedio, cuando las empresas no pueden encontrar profesionales con las habilidades básicas adecuadas.

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¿Qué se puede hacer para mejorar la fuerza laboral en el Caribe?

Este fue un tema de conversación durante la VIII Consulta Anual de Gobernadores del Caribe del Grupo del BID en febrero de 2019, que llevó por título “Exponencial para la Resiliencia”. Al pensar en las condiciones locales del Caribe como región, la conversación se centró en los desafíos y los beneficios de abrazar la Cuarta Revolución Industrial, cuando las tecnologías emergentes (por ejemplo, blockchain, inteligencia artificial, Internet de las cosas, minería de datos, codificación y redes inteligentes) y la capacidad de decodificar grandes cantidades de datos están transformando sectores e industrias tradicionales.

El sector privado será esencial para impulsar la innovación y el uso de la tecnología, será facilitado por el conjunto adecuado de habilidades. La participación del sector privado en el desarrollo de habilidades mejora la productividad tanto a nivel de trabajador como de país, atrae inversiones y permite que las empresas se expandan local y regionalmente. Este involucramiento es clave para mejorar la productividad de los países. Uno de los elementos principales de los sistemas exitosos de desarrollo de habilidades es el papel activo de los empleadores, en especial para determinar las necesidades de habilidades actuales, anticipar las necesidades de habilidades futuras, definir estándares ocupacionales y dar forma a los planes de estudio. En Barbados, se ha informado que la demanda anual de recursos de capacitación es de US$1,5 millones, y más de la mitad de esta demanda está desatendida (Análisis Económico del BID, 2015).

Una prioridad importante es desarrollar el talento y las habilidades adecuadas, y para esto la participación de los sectores público y privado es primordial; se trata de un escenario en el que todos ganan. El sector público gana al tener una fuerza laboral más productiva y una economía más competitiva y próspera. El sector privado gana al tener empleados actualizados con las últimas tecnologías y estándares, y con el capital humano adecuado para innovar y expandirse. Al final, los individuos ganan al obtener un mejor empleo y ser más asertivos en sus trabajos.

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