Centroamérica & mundo
Fecha de publicación: 2019-06-25

Panamá, el reto de superar la desigualdad

Laurentino Cortizo asumirá el poder el 1 de julio. Reforma constitucional, acciones anti-corrupción y la sostenibilidad de la CSS, en su agenda.

Por Luis Alberto Sierra, estrategiaynegocios.net

La del pasado 5 de mayo quedó en la historia como la contienda electoral más reñida tras el retorno de Panamá a la democracia, en 1989.
El ganadero y exministro de Desarrollo Agropecuario, Laurentino Cortizo, del Partido Revolucionario Democrático, ganó la elecciones con el 33,35% de los votos, con apenas un 2% de ventaja en los sufragios sobre Rómulo Roux, del opositor movimiento Cambio Democrático (CD). El independiente Ricardo Lombana alcanzó cerca del 20% de los sufragios, con una propuesta que planteaba, al menos en teoría, una ruptura con el partidismo tradicional, y con viejos vicios como el clientelismo y la corrupción.

Los últimos comicios delinearon además un escenario en el que el gobierno de Cortizo, que asumirá el próximo primero de julio, requerirá de consensos claves para superar los desafíos que enfrentará, más allá de la mayoría que se prevé tendrá su alianza (del perredismo y del Movimiento Liberal Republicano Nacionalista -Molirena-), en la Asamblea Nacional de Diputados, lo que se prevé facilitará la gobernabilidad.

Los consensos serán claves, en particular frente al desafío que implicará para la administración Cortizo impulsar una reforma constitucional, pedida a voces por diferentes sectores panameños, y que fue una de las promesas de campaña que quedaron pendientes del gobierno saliente.

Los cambios en la Carta Magna apuntan a temas claves que inquietan, como la corrupción, la falta de independencia en los poderes del Estado, la desigualdad, el déficit en el sistema de invalidez, vejez y muerte de la estatal Caja de Seguro Social (CSS, de salud y jubilaciones), entre otros.

Panamá enfrenta como uno de sus mayores desafíos la paradoja de ser uno de los países con mayor crecimiento económico promedio en los últimos 10 años en América latina, de 7,2% según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero sin lograr el desarrollo equitativo. Un reporte del Banco Mundial (BM) del año pasado lo ubicó como el sexto país más desigual del mundo, después de Sudáfrica, Haití, Honduras, Colombia y Brasil.

El peso de esta brecha entre ricos y pobres fue reconocido en un análisis presentado a fines de marzo pasado por el BID, y que subraya la relevancia del factor económico del Canal en la ecuación en este país de América Central, de apenas 3,5 millones de habitantes. Carlos Garciamartín, Economista País del BID en Panamá, identificó, al presentar el estudio “Panamá: Desafíos para su Desarrollo”, cuatro retos que debería considerar el país para consolidar su desarrollo y mantenerse como de ingreso alto.

Los desafíos que señaló son: la optimización de la competitividad y diversificación de su economía; el fortalecimiento del sistema educativo y las habilidades de la fuerza laboral; la mejora de la calidad institucional, el logro de la cohesión social y el desarrollo territorial equilibrado.

Como activos de Panamá que favorecen el desarrollo de nuevas actividades e impulsan las ventajas competitivas del país, el BID identificó la condición de conglomerado logístico, la fortaleza financiera, la estabilidad macroeconómica, el alto nivel de conectividad y el carácter cosmopolita de Ciudad de Panamá, que su vez son importantes para impulsar el turismo y la inversión extranjera.

Pero, ¿cuáles podrían ser los principales retos en los que debería enfocar sus mayores esfuerzos la administración Cortizo, en particular desde el punto de vista económico?

LOS RETOS DEL NUEVO GOBIERNO

Para Felipe Chapman, socio director de la empresa de asesoría y financiera Indesa, es positiva la primera impresión que se tiene desde el punto de vista económico sobre la propuesta del gobierno entrante.

Reconoció como lo más innovador la idea de crear el Instituto de Planificación Económica, cuya figura le parece más similar a la oficina de Asuntos Económicos de la Casa Blanca. Presume que la idea es tener una oficina mucho más cercana al Ejecutivo, y que el Ministerio de Economía y Finanzas esté mucho más enfocado en administrar la gestión de las finanzas públicas.

Chapman apuntó que si bien con la creación del Ministerio de Economía y Finanzas, hace 20 años, se buscaba la unificación de la planificación económica y de la gestión fiscal, esta ha quedado un tanto rezagada, y ha sido absorbida sobremanera por las obligaciones
que conlleva la administración financiera.

Pero para el socio director de Indesa, el principal reto que ve para el gobierno entrante, y el siguiente, es uno de mediano plano que no pareciera económico (pero que sí lo es), y que tiene que ver con la mejora en la educación, ante el rezago en más de 50 años que tiene el país en ese campo.

“Esos son los retos más importantes, porque de ahí va a depender si Panamá se queda como una economía de ingreso medio, o da un brinco hacia una economía de ingreso alto más avanzada, con una mejor distribución del ingreso, lo que permitiría que desaparezcan los niveles de pobreza, con un incremento en la calidad de vida más amplio para los ciudadanos. Eso es lo principal”.

Otros reto mayúsculo que identificó para la administración Cortizo en los cinco años de gestión, es el del agua, ante la necesidad de modernizar el estatal Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN). Reconoció así mismo el trabajo que falta hacer en cuanto al consumo y manejo de las aguas servidas, la descontaminación de los ríos y de las fuentes de agua, y subrayó además la importancia económica del recurso hídrico para la operación del Canal de Panamá.

El canal representa 6% del PIB y casi 20% de los ingresos del gobierno central de Panamá. La sequía prolongada ha obligado a la ACP a restringir el calado en la vía de navegación interoceánica.
Otro desafío es el futuro de la seguridad social. Ante la necesidad de reestructurarla, Chapman opinó que lo ideal sería separar los servicios de prestaciones de salud (anual), versus los servicios de prestaciones económicas, que se trata de un programa económico
financiero de muy largo plazo.
El riesgo es un panorama con un programa de jubilaciones o de pensiones con un flujo de caja negativo, en el cual empiecen a consumirse los ahorros y las reservas para poder hacerle frente a las obligaciones económicas y financieras. “Todavía hay suficiente tiempo para tomar medidas para evitar que eso ocurra antes de que haga crisis. Confío en que el gobierno entrante va a tener la prudencia de afrontar ese tema”, manifestó el representante de Indesa.

Otro reto es aprovechar mejor las oportunidades en turismo, cuyo aporte al PIB panameño es muy pequeño, menos del 3 %, pese a su gran potencial.

Bank of America Merrill Lynch señaló que no advierte que el plan de gobierno de Cortizo tenga una medida realmente populista que vaya a afectar la inversión; destaca el interés en estimular la inversión privada, promover la seguridad social y la lucha contra la corrupción, además de la disciplina fiscal.

Reconoce, no obstante, alguna preocupación por el interés del gobierno entrante en proteger el sector agropecuario, ante la posibilidad que pudiesen aplicarse algunas medidas no arancelarias en cuanto al tema de las importaciones.
Además ha señalado el interés en revisar los Tratados de Libre comercio suscritos con Estados Unidos y Centroamérica.
Para Chapman no es de preocupar el primero de los intereses mencionados, siempre y cuando no reste competitividad a sectores de la economía, y que al restringir la importación no se vean afectados el precio y la calidad de los productos, y por lo tanto el consumidor.
Agregó que no le preocupa la revisión planteada, teniendo en cuenta que los productores en Panamá encuentran dificultades o barreras no arancelarias al querer exportar, que no encuentran en la contraparte de países desde los cuales se importan productos a Panamá, buscando asegurar los mismos términos y condiciones para ambas partes.

El gobierno se refirió, además, a la necesidad de hacer respetar el nombre de Panamá, manchado por estar en listas de paraísos fiscales. Chapman comentó que no le queda claro lo que significa el enfoque señalado, y opinó que al ser Panamá una economía dependiente de los servicios financieros a lo interno (que representan más de 85% del crédito bancario sobre el PIB), es muy importante que se mantenga conectado e insertado en el sistema financiero mundial. “Si podemos lograr eso y a la vez, respeto y no discriminación por parte de organismos internacionales, o bloques de países,eso sería un mundo ideal”, expresó.

Chapman apuntó además que a lo largo del tiempo ha aumentado el costo de vida en Panamá, si bien el índice de precios al consumidor ha tenido un comportamiento en los precios bastante estable.

Panamá y el PIB: A punto de entrar en las grandes ligas

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Panamá está a apenas unos días de entronizar a un nuevo presidente, Laurentino Cortizo (su mandato comienza el próximo 1 de julio), cuyo triunfo en las urnas representa además el retorno al poder, tras 10 años de ausencia del tradicional Partido Revolucionario Democrático (PRD), del desaparecido general Omar Torrijos.

El reconocido empresario panameño asumirá las riendas del país en opinión de analistas en un momento crucial y de enormes desafíos, varios de ellos de innegable naturaleza económica, y otros también con ese enfoque, aunque no lo parezca.
Felipe Chapman, socio director de la empresa de asesoría y financiera Indesa, reconoció en entrevista con Estrategia & Negocios, que Panamá ha llegado a un nivel en donde tiene la posibilidad de ser el país con el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita más alto de América Latina, y que está a punto de entrar en la “trampa del ingreso medio”.
Explicó que esta es una etapa a la que otros países han llegado, y en la que va a ser fundamental no sólo lo que haga el gobierno panameño entrante, sino los próximos dos gobiernos, para ver si el país no solamente llega sino que traspasa esa “trampa del ingreso
medio” y avanza hacia una economía de ingreso alto, como un reto principal.

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