Centroamérica & mundo
Fecha de publicación: 2019-06-23

Economía circular: En boca de todos, en manos de pocos

Todo el mundo habla de la Economía Circular (EC) por sus ventajas en la producción, los beneficios para la economía y la sostenibilidad, pero lo cierto es que no todos los países y regiones están listos para implementar sistemas de fabricación más eficientes desde el punto de vista del uso de recursos naturales y materias primas.

Por estrategiaynegocios.net

América Latina no ofrece las condiciones propicias para romper con el modelo lineal. En Centroamérica en lo particular, se muestra apenas incipiente y tal como lo afirma Ronald Arce del CLACDS se sigue luchando contra el ‘problema de la basura’ sin pensar en soluciones alternativas.
asegura que en la región latinoamericana las industias, academia, sociedad y gobierno no tienen las condiciones para circularizar el modelo desgastado de las cadenas lineales de producción y administración pública y permitir así la regeneración del medio ambiente, dando valor económico al mismo tiempo.
Carlos Scheel, profesor e investigador del Egade Business School del Tecnológico de Monterrey de México, afirma el experto que ser sostenible es muy costoso: para el empresario, gobierno, consumidor e industrias. No basta con regulaciones, políticas públicas o sanciones para alcanzar el crecimiento sostenible; es necesario un cambio de conciencia general e inclusivo y ello equivale a educación, a un cambio cultural y a un buen esquema económico de auto-suficiencia y auto-administración, advirtió Scheel.


En América Latina, estos procesos transformadores seguirán sin despegar en tanto las estrategias de sostenibilidad continúen sin ser prioritarias en los países y no se conviertan en políticas de Estado admitió Carlos Scheel.
Hay ejemplos embrionarios en Colombia y Costa Rica. En este último, el reciente Plan de Descarbonización 2018-2050 incorpora la economía circular particularmente en dos de los ejes temáticos abordados:

a) la modernización del sector industrial a través de la aplicación de procesos eléctricos, sostenibles y eficientes, así como tecnologías bajas y cero emisiones. Aquí el objetivo es generar una ‘Estrategia y modelos de negocio de diseño integral “cuna a tumba” (o “cradle-to-grave”) para productos, sus insumos, su embalaje, y sus usos, en una visión que se vincula con la llamada economía circular.

b) Desarrollo de un sistema de gestión integrada de residuos basado en la separación, reutilización, revalorización y disposición final de máxima eficiencia y bajas emisiones de gases de efecto invernadero. En este eje el plan indica que al 2030 Costa Rica tendrá una cultura ciudadana y empresarial orientada a una menor generación, de residuos y a un exitoso manejo de los mismos, bajo enfoque de economía circular.
El temor de Scheel es que estos planes no están diseñados para generar un impacto masivo y por tanto el intento muere al no tener “las condiciones y mecanismos de auto financiamiento y no depender de subsidios de gobiernos y instituciones internacionales que los apoyen”.

El caso de Europa


Europa es un caso interesante de análisis. En esta región, la transformación cultural se ha logrado poco a poco mostrando beneficios de corto y largo plazo. Un aspecto clave es contar con un sistema integral de tratamiento de residuos, con cobertura del 100%, transporte y procesamiento de residuos; con un sistema tarifario que cubra los costos, cada usuario pagando su parte y además, que permita promover la reutilizacion y reciclaje de residuos. Así lo explica el Bert Keesman, consultor internacional de MetaSus, con sede en Holanda.
Los países europeos aplican figuras como la responsabilidad extendida del productor o bien, prohibiciones de relleno sanitario para ciertos residuos, por ejemplo los reciclables y orgánicos; cobrar impuestos al relleno y a la incineración. Esto último lo implementó el gobierno holandés en el 2011 al fijar un impuesto de 110 euros por tonelada (unos US$123).
Keesman refiere otros ejemplos: Japón, en el 2000 adoptó la Ley de Promoción de la Utilización Eficiente de Recursos que por primera vez cubrió la cadena entera de producción y consumo. En China en el 2002 se lanzó la Estrategia de Desarrollo en Economía Circular y en el 2015 la Comisión Europea hizo lo suyo con el plan de acción para acelerar el paso hacia la economía circular. Específicamente en Holanda –2016­– se fijó la meta de reducir un 50% el uso de recursos primarios para el 2030 y alcanzar la circularidad completa en el 2050. Es un país activo en este tema: busca convertirse en un ‘Hotspot’ de iniciativas circulares a través de los ‘Green Deals’ por medio de los cuales un consorcio de entidades públicas acuerdan eliminar barreras institucionales, jurídicas y políticas para dar paso a este modelo de producción.
Keesman estuvo en Costa Rica el pasado 29 de mayo para participar en el foro ‘Economía Circular: oportunidades para hacer negocios sostenibles’ organizado por la Cámara de Comercio Holandesa Costarricense (Holland House).

Desarrollo Sostenible visto desde la circularidad
En el 2015, el Acuerdo de París y el producto resultante, la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, propulsaron la economía circular. El profesor Carlos Scheel analiza la relación entre los ODS y la Economía Circular más desde una perspectiva de desarrollo holístico y no tanto con metas e indicadores individuales. Es un desarrollo dice, sustentado en la riqueza ambientalmente recuperable y durable; socialmente equitativo y económicamente viable y responsable.
De hecho, Scheel lidera un grupo de investigación y desarrollado llamado SWIT, que significa Sustainable Wealth creation based on Innovation and Technology” (Modelo de creación de riqueza sustentable basado en innovación disruptiva y en tecnologías habilitadoras) para formar expertos en economía circular, innovación sostenible y enfoque sistémico y además, desarrollar metodologías para aplicar generación de riqueza sustentable, formulación de estrategias de negocio de economía circular y para el diseño de sistemas regionales de innovación.
Con él coincide el holandés Bert Keesman para quien la economía circular es un equivalente a un ecosistema humano y como tal está relacionado transversalmente a los 17 ODS, siendo su presencia más constatable e importante en el ODS #6: agua limpia y saneamiento; #7 energía asequible y no contaminante; #11 ciudades y comunidades sostenibles y; –especialmente–en el ODS #12 producción y consumo responsables.
Sin tecnología e innovación la transición de lo lineal a lo circular no tendría cabida. La cuarta revolución industrial abonó el terreno para potenciar el modelo circular y entrar hacia la digitalización, el menor uso de recursos físicos, consumo de recursos renovables, stocks infinitos y desechos eliminales sin impactos medioambientales, tal y como lo explica Luis Martínez, de la Universidad Central de Chile.