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Fecha de publicación: 2019-06-14

Honduras logra calificación B1 con perspectiva estable de la firma Moody’s

La calificadora internacional Moody´s le otorgó a Honduras la calificación de B1 con perspectiva estable, lo que significa que el país crece de manera sostenible gracias a las políticas macroeconómicas del Gobierno del presidente Juan Orlando Hernández.

Por El Heraldo

La economía hondureña muestra pocos avances, incluso se mantiene estancada, según algunos analistas, luego de conocer que la firma Moody’s Investors Service mantuvo la calificación de Honduras en B1 con perspectiva estable.

Otros afirman que es favorable porque manda un mensaje de estabilidad y confianza en el país. Consideran una ventaja que se haya mantenido la nota en lugar de que la hubiesen bajado por la crisis política y social que atraviesa el país.

“Si bien no hay mejora de calificación es importante mantenerla. Tenemos que seguir trabajando en mejorarla”, manifestó Rafael Medina, director ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT).

Medina advierte que de no resolver la crisis de energía se verá degradada la calificación en un futuro.

Entre las calificaciones de Moody’s, la A es de las mejores calificaciones, la B es especulativa, pero la C y D son muy malas, explicó Santiago Herrera, gerente de política económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep).

Sin embargo, las tasas de crecimiento entre 3% y 3.5% son buenas, pero son insuficientes “porque no generan las oportunidades que necesita el país en materia de empleo e inversión”, enfatizó.

“No se modificó la calificación, así que el país no ha tenido avances desde la última evaluación”, comentó el economista Hugo Noé Pino.

“Para lo único que sirve la calificación es para cuando Honduras quiera colocar bonos soberanos a un plazo más largo y una tasa de interés más baja que el 7,5% que obtuvo en 2013”, dijo el economista Claudio Salgado.

La inversión
Honduras tiene la misma calificación de riesgo desde 2017, sin embargo, no se han visto mayores avances en la atracción de inversión extranjera.

En los últimos tres años, la inversión extranjera se ha mantenido entre US$1.000 y US$1.200 millones. Significa que no hay nuevos capitales que sean suficientes para generar empleo y desarrollo en el país.

Santiago Herrera reconoció que hay un problema político social que tiene efectos económicos.

“La estabilidad macroecnómica debería de llevarnos a un mayor crecimiento de la inversión, pero cuando hay conflictos se genera desconfianza, lo que paraliza las iniciativas de inversión”, agregó.

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