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Fecha de publicación: 2017-11-16

El Salvador debate normas para la importación de carros usados

Entre 2016 y 2017 el sector importará unos 80.000 vehículos. En el Congreso se valora bajar el techo de año de importación. En la mesa también está prohibir la llegada de autos afectados por inundaciones o declarados como 'perdida total'.

Por José Barrera - estrategiaynegocios.net

Tras el bache que provocó a la industria automotriz la crisis económica de 2008, la venta de automóviles en el mercado salvadoreño alcanza un desempeño sin precedentes. El auge, sin embargo, no proviene de la venta de carros nuevos, sino de importaciones de usados desde el mercado estadounidense.

El ritmo del sector impresiona, pasó de importar 14.000 vehículos en 2010 hasta cerrar 2016 con más de 41.000 unidades, muy por encima del ritmo de la industria de vehiculos nuevos (que entre enero y octubre de 2017 reportó la venta de 9.970 unidades y que es apenas 100 vehículos más que en el mismo período del año previo).

El relativo bajo costo es el gancho para la popularización de un segmento que se nutre, en parte, de vehículos descartados en Estados Unidos, ya sea por choques o por ser afectados directamente por catástrofes como inundaciones.

La llegada masiva de estos automotores ha movido al debate sobre la necesidad de regulación de un mercado que pasó de tener un parque de 700.000 vehículos en 2010 hasta romper la barrera simbólica del millón de unidades en 2016.

La urgencia por regular al sector se sustenta, en parte, por la llegada de vehículos descartados para circular en EE.UU. -por parte de aseguradoras y agencias estatales- por considerarseles un riesgo para los usuarios.

Muchos de esos carros cuentan con daños estructurales, pero son reconstruidos y puestos en circulación.

Luis Chávez, representante legal de la Asociación Salvadoreña de Distribuidores de Vehículos (Asalve), explicó a Estrategia&Negocios que el sector crece desproporcionadamente sin que las autoridades establezcan filtros que cumplan mínimos para garantizar la seguridad de usuarios y otros automovilistas.

Asalve agrupa a 27 marcas y Chávez descarta que el interés sea por cerrar el mercado a los usados, considera que es un negocio válido, que debe seguir operando, pero cumpliendo normas que den garantías a los usuarios.

Explica por ejemplo, que en EE.UU es considerado una estafa vender une vehículo afectado por una inundación. Sentencia que pese a que estos vehículos luzcan bien en el exterior hay riesgo de fallas en sistemas electrónicos caros como la computadora de a bordo o daños en los cables por la exposición al agua y lodo (que puede provocar incendios).

En la Asamblea Legislativa de El Salvador se debate desde hace unos meses poner límites, uno de ellos es regular el año de importación. En la actualidad se pueden introducir carros de al menos ocho años de fabricación.

Chávez explicó que en uno de los borradores había consenso para bajar ese techo hasta los cinco años. Sin embargo, detalló que este cambió y que la Asamblea valora dejarlo en siete años.

El cambio no representaría alteraciones relevantes para una norma en vigor desde 1995, la que varios actores consideran debe ser actualizada atendiendo el nuevo panorama.

La previsión para el cierre de 2017 es que el sector ponga en circulación unos 50.000 vehículos más y de continuar esta tendencia en 2018 fácilmente podría llegar a los 60.000.

El ritmo desmedido con el que sector de usados crece en el mercado se evidencia además en el tráfico de la capital salvadoreña, donde es habitual el colapso en fechas de pago y feriados.


Categorías y control de emisiones

Chávez dice que una reducción de cinco años en la fecha de fabricación para los autos importados facilitaría la llegada de motores con mejores normas ambientales, lo cual se traducirá en menos emisiones.

Además sostiene que es necesario crear categorías que prohiban la introducción de autos ya descartados en EE.UU., algo inexistente en la plaza. Asalve apoya la idea de prohibir vehículos afectados por inundaciones, declarados pérdida total por las aseguradoras o dañados por incendios.

Alejandro Mohor, presidente de la Asociación de Importadores de Vehículos Usados (Aseiva), dijo a El Diario de Hoy en agosto que este tipo de regulaciones, lejos de mejorar la economía, la perjudica.

Mohor valoró entonces que la regulación puede afectar a usuarios que compran, venden y reparan vehículos usados, quienes generan impuestos al Estado y más puestos de trabajo.

Agregó que el sector también es dinámico, ya que antes, los importadores compraban los vehículos en las subastas de Estados Unidos, los traían y los reparaban para luego venderlos, mientras que ahora cualquier usuario, sin necesidad de un intermediario, puede comprarlo, importarlo y repararlo en un taller de confianza.

Panorama en Centroamérica

Centroamérica se mantiene como uno de los principales destinos comerciales de autos usados de Estados Unidos.

Jimmy Avendaño, gerente general de la naviera Port To Port International (PPI), dijo a la agencia Notimex esta semana, que Guatemala y Costa Rica son los principales mercados de la región para la naviera.

Sin embargo, la llegada de autos se da también por tierra en remolques especiales que traen varios vehículos para reparación.

Avendaño da luces sobre el auge del sector y dijo que del 100% de carros vendidos en el mercado nacional, el 83% corresponde a usados.

El ejecutivo de la naviera estima que las restricciones en materia legal y ambiental podrían impactar y reducir el negocio de la importación de vehículos de segunda mano.

“Leyes en la materia, que de alguna manera restringirán el negocio de los vehículos usados importados, están vigentes en El Salvador y Honduras y pronto se sumará Costa Rica. En Guatemala, el otro mercado principal, ya se discute el tema pero todavía no hay ley”, expuso.

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