María Eugenia Tabush; una CEO en reinvención

Por: Velia Jaramillo, el viernes, 26 de marzo de 2010


“Comprendí que ningún negocio es para toda la vida, uno tiene que reinventarse”.

 

María Eugenia Tabush es una mujer pionera en el campo ejecutivo centroamericano y una de las pocas herederas de empresas familiares centroamericanas en posiciones de liderazgo.

 

Hace diez años asumió la presidencia de Grupo Difoto (el negocio de fotografía creado por su padre), que se transformó en un ente dedicado a la integración de soluciones tecnológicas con marcas de clase mundial como Xerox, HP, NCR, Cisco y por supuesto Kodak, la legendaria marca con la que los Tabush se expandieron en sus orígenes.

 

María Eugenia tenía 17 años cuando su padre, don Jorge Tabush, falleció dejando un legado de 115 puntos de venta Kodak en Guatemala y 85 puntos de venta en El Salvador. Había edificado una sólida empresa dominante en el mercado fotográfico.

 

A los 18, ella se incorporó a la empresa familiar. Estudió administración de empresas en la Universidad Francisco Marroquín, mientras apoyaba en lo posible el negocio familiar e iniciaba un aprendizaje acelerado, participando en las distintas áreas del negocio, desde la gerencia administrativa en los años 80 hasta la gerencia de mercadeo y de mayoreo-computación en la segunda mitad de los 90.

 

En el 2000, cuando fue nombrada presidenta ejecutiva de Grupo Difoto, ya la empresa enfrentaba severos problemas financieros. “Me la entregaron para liquidarla”, dijo María Eugenia.

 

Pero ella apostó a su rescate y se lanzó a comprar, entre el 2003 y el 2004, las operaciones de Xerox en Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá, con el apoyo de un fondo de inversión privada –Aureos Central America Managers– que aportó el capital y tomó el 36% de las acciones.

 

Consolidada ya la operación regional de Difoto en esos cuatro países, hacia el 2007 se acercó a Tabush el grupo Musson, de Jamaica, a su vez comprador de cuatro operaciones de Xerox en el Caribe, interesado en comprar la operación centroamericana.

 

Los jamaiquinos asumieron el control accionario de Difoto, mientras Tabush continuaba como directora general de PBS/Grupo Difoto, la división tecnológica en América Central y el Caribe.

Fueron años intensos. “Honestamente, cuando asumí los 14 países no tenia vida. Me subía hasta dos veces a la semana en un avión, de lunes a miércoles en Centroamérica, de jueves a sábado en el Caribe”, confesó Tabush.

 

En el 2009 hubo un nuevo proceso de venta, que concluyó en septiembre, en el cual los últimos accionistas minoritarios –incluida María Eugenia– vendieron su participación y Musson tomó el 100% de la empresa, que incluye Grupo Difoto, la operación de Xerox y PBS en 14 países de Centroamérica y el Caribe.

 

Tabush permaneció por un breve periodo como presidenta adjunta del grupo de empresas, pero el 30 de enero decidió renunciar y terminar el ciclo.

 

Fue una decisión dura, porque se desvinculaba de una compañía creada por su padre antes de que ella naciera, reconoció la empresaria.

 

Pero, para esta líder, tener una participación minoritaria no era lo mejor. “Me gusta ser autónoma, independiente, me gusta ejecutar y, obviamente, los nuevos dueños querían tener el control completo de su inversión. Así que la coyuntura me dio el espacio para parar y reinventarme. Estaba por cumplir 50 años y decidí que quiero emprender algo que sea 100% mío y que me permita crear”.

En esta difícil transición personal, Tabush se apoyó en los consejos de dos mentores: el CEO del BAC, Ernesto Castegnaro, quien “con mucha objetividad me ha hecho ver lo que realmente quería en mi vida, me hizo evaluar si realmente quería estar dentro o fuera de la empresa, y me guió para pasar la página”.

Su esposo, Juan Sánchez Botrán, “ha sido otro mentor increíble en este proceso, me dijo: todo en la vida se termina, en algún momento se cierra el libro y se abre uno nuevo”, contó.

 

Nuevo ciclo

 

Desde febrero, Tabush emprendió la creación de una nueva empresa: Grupo Pagos, del cual forma parte la empresa Interpagos, orientada al desarrollo de pagos digitales.

Su primera tarea será el desarrollo de una red de distribución prepago para el nuevo Sistema Integrado Guatemalteco de Autobuses (SIGA) y Transurbano.

 

Interpagos fue elegida por la Asociación de Empresarios del Transporte Urbano y estará a cargo de colocar, en una primera fase, 1.500 puntos para el recibimiento de pagos electrónicos de usuarios de transporte colectivo.

 

Como parte del programa, el gobierno de Guatemala inició la entrega de un millón y medio de tarjetas con identificación personalizada de un chip contactless (sin contacto de aproximación). Interpagos venderá las recargas para ese chip.

 

SIGA y Transurbano son la respuesta a los problemas de transporte que enfrentan los guatemaltecos. Con un sistema inseguro y deficiente, “la idea era dar un transporte digno y seguro a la población”, explicó Tabush.

 

Pero, más allá de este primer proyecto, Interpagos se propone bancarizar a los sectores más populares de la población.

 

“Guatemala es el tercer país de Latinoamérica en la recepción de remesas familiares, después de México y Brasil, y la oportunidad de poder bancarizar a todo este segmento de la población que tiene una economía informal es enorme”, destacó.

 

Tabush también asumirá la distribución desde México hasta Argentina de otro sistema de chip sin contacto, marca Bekoz, que ofrece un alto nivel de seguridad y sirve para transporte, pagos, pines electrónicos de seguridad e identificación. Son sistemas que guardan la huella digital y rasgos faciales, sujetados a unos servidores basados en India, manufacturados por la empresa mundial Sagem Orga.

El mercado potencial de este emprendimiento está en la banca, transporte, sistemas de acceso y recepción de pagos.

 

“Por ejemplo, actualmente, todas las organizaciones de microcréditos en Guatemala y El Salvador están recibiendo sus pagos de una manera arcaica, en papelitos, entregan pequeños préstamos y 20 boletas de pago, y el usuario del crédito tiene que ir con su boleta a hacer un pago a la cabecera de su municipio, porque solo ahí puede ir a pagar”, ejemplificó Tabush.

 

“El sistema que nosotros estamos buscando implementar va a permitir que la gente, por medio de estos sistemas, pueda hacer sus pagos en cualquier parte”, explicó.

 

La meta de Grupo Pagos “será desarrollar formas electrónicas de pago que puedan funcionar para el autobús, para pagar préstamos, incluso como monederos electrónicos para que la gente, en lugar salir con su dinero a comprar sus víveres, pague con su tarjeta”, añadió la empresaria.

El sistema también funciona para trasladar subsidios a través de un chip electrónico.

 

En la incubadora

 

La empresaria está convencida de que un nuevo liderazgo femenino se incuba en Centroamérica y que pronto tomará su lugar en las empresas y otras posiciones de poder.

 

“Siento que, en los años que vienen, las mujeres van a presionar mucho en la competencia con los hombres. Si observamos las estadísticas de la cantidad de graduadas de las universidades de la región en carreras como administración de empresas, medicina o leyes, hay de tres a dos mujeres por cada hombre. El 80% de las cum laude y las magna cum laude corresponde a mujeres. Definitivamente va a cambiar el rol de la mujer en estos países”, sostuvo.

 

“A medida que vayan graduándose más mujeres con honores en esas carreras, esperaría que las nuevas generaciones de mujeres profesionistas se muevan en un plano distinto. Y es que las mujeres ponemos un estándar alto y siempre estamos dispuestas a hacer más por menos”, afirmó Tabush.

 

Pero los espacios para mujeres apenas se abren. “Conozco muchos ejecutivos, banqueros que me dicen “mis mejores ejecutivas son mujeres”, pero en Guatemala las mujeres ejecutivas de mi generación nos podemos contar con la mano. Y si estamos ahí muchas veces es porque lo heredamos”, consideró María Eugenia.

 

Tabush aprendió del 2009 “que nadie reacciona suficientemente a tiempo para una crisis como la que vivimos ese año y siempre se menosprecia el impacto que pueda tener”.

 

Se define como una persona muy adicta al riesgo y estima que las mujeres en posiciones de poder son más aptas para manejarlo. “La mujer tiene un sexto sentido, le resulta más fácil percibir lo que está pasando que no es tan evidente ni tan aparente”.

 

Aún no está satisfecha con el modelo de sociedad centroamericana. “Creo que no vamos a cambiar con tanta facilidad la cultura machista en que vivimos. Los centroamericanos tratan a las mujeres con mucha deferencia; esto, muchas veces, es un mensaje de ´te voy a tratar bien, pero no te voy a dar las mismas oportunidades´ ”, confió.

 

El desarrollo de Centroamérica tiene que pasar por la educación de las mujeres “porque ellas serán el agente cambiante en la vida de sus familias, de sus hijos, unas impulsoras del desarrollo en su casa y en la comunidad”, sostuvo.

 

En cuanto a su experiencia de tres décadas como empresaria, “comprendí que ningún negocio es para toda la vida, uno tiene que reinventarse. Quien cree que ya montó este negocio y ahora tiene para dejarlo a los nietos está en un error. Hay que seguir construyendo”.

De su padre, don Jorge Tabush, aprendió “a amar la vida, y también que uno puede lograr lo que quiera trazándose las metas y actuando con perseverancia”.

 

María Eugenia les ha trasladado a sus hijos su filosofía de que “en la vida lo alegre no es tener dinero, sino hacerlo. Lo valioso es crear oportunidades para la gente que trabaja con uno. Para mí, eso es lo mas importante, tener la mejor gente que uno puede tener, trabajando en equipo, contentos”.

 

En su transición, María lee, hace deportes, se prepara para viajar a Londres por sus nuevos negocios. “Estoy feliz y sigo aprendiendo”.

 

 
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