Pobreza y desigualdad, asignaturas pendientes de América Latina
Por:
Infolatam. http://www.infolatam.com,
el
miércoles, 28 de julio de 2010
América Latina ha reducido la pobreza en 10 puntos desde 2002: del 44% al 34%. Diez de los quince países más desiguales del mundo están en América Latina y el Caribe.
Los porcentajes más altos de pobreza, por encima del 50%, se registran en Bolivia, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay.
Derrotar a la pobreza y a la
desigualdad es el gran reto al que se enfrenta América Latina en los próximos
años junto con el desarrollo económico y el reforzamiento de las instituciones
democráticas frente a la amenaza populista.
Los seis años de constante y
alto crecimiento económico (2003-2008) lograron reducir considerablemente la
pobreza, que aún afecta a más del 30% de la población. Pero la
desigualdad continúa siendo muy alta, de hecho, la más alta del mundo
y países modélicos como Chile tienen en la pobreza y desigualdad una rémora que
les retrasa el desarrollo.
América Latina ha logrado
disminuir en esta década que termina los niveles de pobreza hasta dejarlos
reducidos en el 34% del total de población y la indigencia en el 13,7%.
Cifras altas pero que deben ponerse en relación con la situación de los años 80
y 90, que eran mucho más elevadas (del 48% en 1990, unos 200 millones de
personas, en comparación con los 184 millones -13,7%- de la actualidad.
La reducción significativa
de la pobreza y de la extrema pobreza se ha producido durante el sexenio
virtuoso: los países de América Latina lograron en estos años disminuir en 10
puntos la pobreza (del 44% al 34%) pero la desigualdad no bajó tan rápidamente.
En 2006, por primera vez
desde 1990, hubo menos de 200 millones de pobres en América Latina, en
concreto 194. De todas formas, la reducción de la pobreza no fue uniforme
ya que se concentró entre 2003 y 2008 y ocurrió en especial en Chile, Brasil,
México y Perú, y con menor fuerza en Venezuela, El Salvador, Colombia y
Panamá.
Brasil, Chile y Perú, ejemplos para la región
La heterogeneidad marca el
fenómeno de la pobreza en América latina: después de Haití, los países
centroamericanos tienen las tasas de pobreza más altas: siete de
cada diez personas viven en situación de pobreza en Honduras y Haití. Por
contra sólo una de cada ocho personas vive en pobreza en Chile.
Las dos grandes portencias
regionales de América Latina, Brasil y México, tienen tasas de pobreza
similares y se encuesntran por debajo del promedio regional. Sin embargo,
cerca de la mitad de los pobres de la región vive en estos países, a pesar de
ser clasificados como de ingreso medio-alto por el Banco Mundial.
Brasilse
ha convertido en los últimos años en el país que más deprisa ha logrado reducir
la pobreza. En el año 2000 había unos 50 millones de brasileños viviendo
por debajo del umbral de la pobreza, y de ellos, unos 20 millones en pobreza
extrema.
Durante el gobierno de Lula da
Silva, 24 millones de brasileños dejaron la pobreza y otros 31
millones escalaron socialmente, lo que equivale a toda la población de
Chile o al 40% de la argentina.
La buena coyuntura económica
(2003-2008) y los programas sociales puestos en práctica por Fernando
Henrique Cardoso tales como la Bolsa Escolar y los de Lula
(Bolsa Familia y el programa Hambre Cero) explicaban esta reducción.
La llamada Bolsa Familia, el
principal proyecto del presidenteLula da
Silva para combatir el hambre y la pobreza beneficiaba a más de
12 millones de familias (40 millones de brasileños).
Ejemplo paradigmático de
esta reducción fue tambiénChile,
donde en 1989 el porcentaje de pobres era del 45,1% y del 17,4%
el de los indigentes. Tras más de 20 años de una disminución
sistemática producto del crecimiento económico y de las políticas sociales de
los gobiernos de la Concertación, la pobreza en Chile bajó al 13,7% en 2006 y
la indigencia al 3,2%.
De igual forma, el resto de
la región que se ha visto beneficiada por el crecimiento
económico la estabilidad financiera, la responsabilidad fiscal y un
conjunto de políticas sociales que han permitido que 37 millones de
latinoamericanos hayan salido de la pobreza, desde 2002.
De entre los países que más
redujeron la pobreza sobresale Perú que lo hizo
hasta dejarlo en el 34.8% en el 2009 y aspira a tener en 2021 erradicada
virtualmente la pobreza (en 2005, el 48% de peruanos era pobre y en
2010 esa cifra había conseguido reducirse hasta el 34%).
Colombia, el país que más deprisa creció en la región tras Perú, también redujo
las tasas de pobreza que aún son de las mayores de la región: la pobreza es
del 45,5 por ciento de la población -19,9 millones de colombianos- y la
indigencia del 16,4 por ciento (7,2 millones).
Los menores niveles de
pobreza en América latina se sitúan en Argentina, Chile, Costa Rica y Uruguay,
donde existen tasas inferiores al 22%, mientras que en Brasil, México, Panamá y
Venezuela se mantienen por debajo del 32%. Uruguay y Costa Rica poseen los
niveles más bajos de pobreza y desigualdad.
Colombia, Ecuador, El
Salvador, Perú y República Dominicana tienen tasas entre el 38 y el 48 por
ciento, en tanto que los porcentajes más altos, por encima del 50%, se
registran en Bolivia, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay.
Para algunos analistas, comoCarlos Sabino,
la reducción de la pobreza gracias a los planes sociales (Bolsa Familia de
Lula da Silva, Sisben de ÁlvaroUribe)
se basa en pilares endebles, en especial porque los gobiernos han
recurrido a políticas asistencialistas que “ no sirven realmente para
eliminar la pobreza”. Una pobreza que sigue golpeando a los sectores más
débiles (niños, mujeres, indígenas y negros).
Los efectos de la crisis de 2009
La crisis de 2009 detuvo esa
mejoría en los índices de pobreza en América latina: se pasó de 180
millones de pobres a 189 millones y de 71 millones de indigentes a 76
México ha sido el país más afectado por la crisis lo cual se tradujo en que 5.8
millones de mexicanos ingresaran a la pobreza.
Según reconoció el propio
secretario de Hacienda mexicano, Ernesto Cordero:
“en la crisis del año pasado, se tenía una medición parcial de tres cuartas
partes de la crisis, con un incremento de 5 millones 800 mil, es decir, casi 6
de millones de mexicanos habían caído en condiciones de pobreza…En la crisis
pasada, la pobreza se incrementó, pero fue la mitad de la pobreza que creció en
1995”.
Algo similar ocurrió en
Chile donde la crisis, unida a ciertas ineficiencias de las políticas sociales,
condujo a que aumentara la pobreza entre 2006 y 2009 en 355 mil personas,
hasta los 2,56 millones de ciudadanos, lo que representa un 15,1% de la
población del país. El número de indigentes se elevó en
117.591 personas entre 2006 y 2009, llegando actualmente a 634.329.
La desigualdad
Junto a la pobreza también
se ha reducido en los últimos años la indigencia que pasó del 22,5% en
1990 (93 millones), al 19,4% en 2002 (97 millones de personas) y al 12,6% (68
millones) en 2008.
Un mal generalizado en la
región reside en que la reducción de la pobreza no ha sido uniforme. Ejemplo de
esto es Perú donde en las zonas rurales de la costa y selva ha aumentado en estos
años.
Según el Instituto
Nacional de Estadística e Informática peruano la pobreza a nivel nacional
bajó de 36.2% en el 2008 a 34.8% en el 2009, pero en las zonas rurales el nivel
de pobreza subió de 59.8% a 60.3%. En la costa rural, donde la pobreza subió de
34.8% a 40.6% y en la selva rural, la pobreza aumentó del 49.1% al
57.4%.
Pero más importante que la
pobreza es la desigualdad que perpetúa las situaciones de pobreza. 10 de los 15
países más desiguales del planeta son latinoamericanos, lo que la convierte en
la más desigual del mundo en ingreso per cápita de los hogares.
Bolivia es el país más
desigual de la región (0,60 de coeficiente GINI) seguido de Brasil y Ecuador
(0,56) y Chile con 0,55. Uruguay es el país con mejor distribución del ingreso
en la región, con un coeficiente de 0,45.
Si bien la desigualdad sigue
siendo abismal, se ha reducido en un 1,1% anual entre 2000 y 2007 y por primera
vez en la historia, la brecha entre ricos y pobres se ha reducido de forma
significativa en 12 de 17 países.
El informe del PNUD destaca
que en la región los países más desiguales son Bolivia, Haití y Brasil.
Brasil ha sido uno de los países más exitosos en reducir la desigualdad en los
últimos ocho años, en tanto, los países con más equidad en la región son
Argentina, Costa Rica, Uruguay y Venezuela, de acuerdo con el PNUD.
El auge de las clases medias
La primera década del siglo
XXI ha traído el incremento de las clases medias emergentes al hilo del auge y
el crecimiento económico.
Las clases medias mexicanas
y chilenas son las de mayor ingreso por persona –más de US$6.000-, el cual casi
duplicaba el promedio regional de US$3.800. Mientras que, medido según el poder
adquisitivo de esos recursos, es decir, según la paridad de poder de compra,
Chile mantenía su segundo lugar, era Argentina el país que ocupa la primera
posición.
En Brasil un informe
titulado “A Nova Classe Média”, de la Fundación Getulio Vargas, apuntaba en
2008 que el número de familias de clase media aumentó del 42,26% al 51,89%
entre 2004 e 2008.
El economista de SantanderJosé Juan Ruiz
es un convencido de la importancia de las clases medias en países como Brasil:
“estas clases medias son poderosas fuerzas de transformación y progreso. Son la
mejor garantía de que se harán las reformas macro y micro que todavía están
pendientes. Que el mercado producirá y que el Estado redistribuirá”.
Los efectos políticos de la pobreza
La pobreza y la desigualdad
no son neutras políticamente ya que tienen efectos directos sobre la
estabilidad de las democracias y propician el surgimiento de populismos.
Carlos Malamud,
autor del libro “Populismo latinoamericanos”, asegura que “las explicaciones al
respecto (sobre el surgimiento del populismo) también son variadas y van desde
la escasa implantación institucional de las democracias latinoamericanas y la
debilidad de sus sistemas de partidos políticos a la exclusión social imperante
en buena parte de la región, a lo que habría que sumar el desempleo, los
elevados niveles de pobreza y la desigualdad, así como el descontento y la
violencia social que estas circunstancias generan en algunas ocasiones”.
En ese punto coincide con la
ex Secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménezpara quien es cierto que la
combinación de crecimiento económico, estabilidad financiera, responsabilidad
fiscal y políticas sociales ha permitido que 37 millones de latinoamericanos
hayan salido de la pobreza en esta última década. Pero también es cierto que
una región como la iberoamericana tendrá muy difícil lograr la plena
estabilidad política si en ella viven más de 200 millones de pobres. La
aspiración de todos los gobiernos debería ser lograr un crecimiento con
cohesión social para garantizar la inclusión”.
El camino para luchar contra
la pobreza y la desigualdad parece residir en la mejoría de los servicios y las
políticas públicas y en especial de la educación. Bernardo
Kliksberg, experto en lucha contra la pobreza, afirma que “hay
consenso en América Latina en que la educación es la gran vía hacia el
progreso… Queda mucho por hacer como bien resalta el Informe para que el
derecho a la educación sea una realidad asequible para amplios grupos de niños
y jóvenes, Sin él serán marginales en un siglo XXI basado en ella”.
En definitiva, como
aseguraba Daniel Zovatto en Infolatam: ha
una “necesidad urgente y prioritaria de mejorar la calidad de la
educación. Según el citado Informe del PNUD, la reducción de la
desigualdad que ha tenido lugar en varios países de la región podría frenarse
en los próximos años si no se mejora, entre otros factores, la calidad de la
educación. Por ello, sólo con educación de calidad y con una fuerte inversión
en conocimiento, tecnología e innovación, dirigida a la formación de capital humano
podremos lograr, en lo interno, construir sociedades más democráticas e
igualitarias, y en lo externo, una inserción estratégica basada en mayores
niveles de competitividad”.