Por:
Joseba Elola-El País (España),
el
sábado, 24 de julio de 2010
"No dejaría destino de las noticias en manos de Google", afirma Bill Keller, director de NYT. Entrevista de El País.
A partir de enero de 2011, la web de NYT será de pago, confirmó Keller.
Hay un hombre de pelo cano y mirada azul, de lince, en medio
de la redacción. Está sentado frente a un ordenador más, tecleando como uno
más, con su camisa a cuadros azules y sus pantalones vaqueros desgastados. La
redacción de The New York Times se
antoja como un oasis de calma a las dos de la tarde. En el exterior de este
majestuoso edificio diseñado por el arquitecto Renzo Piano, el corazón de Nueva
York bulle de ruido y bulle de calor.
El hombre de la mirada azul se levanta y se acerca a
saludar. Sí, es él, es Bill Keller, el director del periódico más influyente
del mundo. Y ahí está, como uno más, en medio de la gente.
No hay pompa ni símbolos de estatus en su despacho,
sencillo, pequeño, funcional: una mesa de trabajo, otra de mármol, un sofá y
dos butacas verde claro. Keller se sienta en una de ellas y apoya el pie sobre
la mesa.
En la pared cuelgan alineadas en serie cinco máscaras de
cuatro ex presidentes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y un ex
jefe de la KGB: Stalin, Lenin, Breznev, Gorbachov y Laventri Beria. Pertenecen
a los días en que Keller obtuvo el Premio Pulitzer como corresponsal en Moscú
por su cobertura del desmembramiento de un imperio. "Fueron sin duda los
días más felices de mi vida", dice. "No hay mejor oficio que ser
corresponsal en un periódico al que le interesan las noticias
internacionales".
¿Y usted por qué se
metió a periodista?
Hay muchos motivos por los que la gente que conozco se metió
a periodista. Hay quien lo hace por contar una gran historia, por cambiar el
mundo, por viajar a sitios exóticos o por el aparente glamour de estar bajo los
focos, y supongo que yo sentí todo eso en alguna medida. Pero para mí el gran
atractivo del periodismo es el factor puzle: abordar un problema complicado y
escribir para explicárselo a alguien. Me encanta que me digan: "Oh, no lo
sabía"; pero prefiero aún más que me digan: "Nunca pensé en ello de
ese modo". Cuestionar los prejuicios y repensar la sabiduría convencional
es un gran logro y por eso es tan importante lo que hacemos para una
democracia; no sólo exponer las cosas horribles que ocurren detrás de puertas
cerradas, sino también hacer que la gente use su maldito cerebro.
The New York Times
está cocinando su órdago. A partir de enero de 2011, su web será de pago. Para
la mayor parte de los usuarios seguirá siendo gratis, dice Keller. Implantarán
un sistema con contador, parecido al de Financial
Times. "Cobraremos a los usuarios más adictos". Solo a partir de
un consumo determinado de páginas se empieza a cobrar. "Lo bueno de
utilizar un sistema con contador es que puedes ajustar el contador. El plan
contempla que en los primeros años no vamos a conseguir grandes ingresos; no
queremos cortar el tráfico y ganamos mucho dinero con la publicidad de la web,
queremos preservarlo. Si nos damos cuenta de que el contador está cortando el
tráfico, ajustamos el contador".
¿Pero cree usted que
a estas alturas de la película, con lo reticente que es Internet al pago y la
facilidad que tiene para saltarse los muros, la gente va a pagar?
La gente está dispuesta a pagar por contenido. El Financial Times y The Wall Street Journal lo han demostrado. Ya paga por descargas de
libros, de música. No pagará por algo que pueden conseguir gratis en otro
sitio. Confiamos en que esto funcione, porque no hacemos lo mismo que hace la CNN, o la BBC, o USA Today, sitios
donde podrán conseguir la información gratis. Y estamos bastante seguros de que
nuestros lectores lo perciben.
Hace cinco años, el periódico líder de la prensa
norteamericana abordó el proceso de integración de sus redacciones de papel y
web. Una de las mejores decisiones que han tomado hasta ahora, dice Keller. A
muchos periodistas tradicionales les costó pasar a hacer blogs sin sentir que
comprometían su integridad. "La resistencia no ha desaparecido, pero se ha
reducido enormemente. La barrera real era psicológica y cultural. La integración
nos dio licencia para experimentar y nos llevó a la innovación".
¿Y cómo van a
competir con un medio como The Huffington
Post, que está pisándole los talones en las cifras de tráfico web con
apenas 55 periodistas?
Se le podría dar la vuelta a la pregunta: ¿cómo puede The Huffington Post competir con The NewYork Times cuando tienen muy pocos reporteros, ni siquiera pagados,
o poco pagados? Atraen el tráfico con noticias de celebridades y vídeos de YouTube; no lo digo como una crítica a TheHuffington
Post; simplemente, nosotros no hacemos eso. Tengo una gran admiración por
lo que Arianna ha conseguido, pero, esencialmente, no es un sitio de noticias.
Cuelga mucha opinión: la opinión es barata, no tienes que mandar a nadie en un
avión... El área en que critico a The
Huffington Post, Político, y otros agregadores es que a veces son muy
descuidados tomando prestado material nuestro y de otros sitios. The Huffington Post trae mucho tráfico a
The New York Times: cuando ponen un
titular y un enlace a nuestras páginas está bien; pero a veces reproducen tanto
de nuestro artículo que ya nadie necesita hacer clic en el enlace a nuestra
página. Esto va a ser un campo de batalla continuo entre los agregadores low
cost y los medios de noticias de calidad.
Keller cree que, si no se ordena la situación, los medios
acabarán litigando en los tribunales. "Hay una diferencia entre enlazar y
robar. Creo que es preferible para todos llegar a un acuerdo y negociar una
solución que les deje resumir nuestro material sin robarlo. Esto es el salvaje
Oeste. ¿Quién va a ser el policía de la ciudad sin ley?".
La relación con Google es complicada, asegura. Les
proporciona mucho tráfico, sí, obtienen algunas ventajas negociando con ellos.
"Pero al mismo tiempo hay una relación de adversarios. No me gustaría que
el destino de las noticias quedara enteramente en manos de la gente de Google.
Eso sí, no respaldo la frase de Rupert Murdoch de que son esencialmente piratas
y depredadores".
Bill Keller carraspea. Habla reposadamente, se toma su
tiempo para buscar las palabras precisas. Su tono de voz es grave: su acento
conserva el deje de su California natal, donde llegó al mundo hace 61 años.
Parece mucho más joven. Le describen como un hombre cerebral y cuidadoso.
Estudió en un instituto católico, solo para chicos, en
California. Hizo sus primeros pinitos en el periódico del instituto: "Te
daba la oportunidad de meterle el dedo en el ojo a las autoridades",
recuerda. Luego, en la Universidad siguió adelante con su vocación. Tras el Premio
Pulitzer por su cobertura como corresponsal en Moscú, fue corresponsal en
Sudáfrica, columnista y ha pasado por todas las instancias del periódico que
dirige.
El gurú Jeff Jarvis
dice que los contadores de historias están acabados.
Me encanta Jeff, pero suele darse a grandes
pronunciamientos. ¿Los contadores de historias acabados? ¿De verdad? Mira la
lista de las noticias más enviadas de nuestro sitio web: las historias que la
gente comparte son historias narrativas; y creo que cuanto mejores sean los
dispositivos, más historias se podrán contar, el iPad no es el final, habrá
mejores dispositivos para leer, más fáciles para el ojo, ilustraciones en
colores maravillosos; creo que el periodismo narrativo tiene un futuro robusto,
de verdad lo creo.
¿Cómo cree que será
el paisaje mediático de aquí a cinco años? ¿El periódico impreso será una parte
secundaria de una gran plataforma digital?
No estamos en el negocio de predecir
el futuro, sino en el negocio de lo que pasa hoy, o ayer. Supongo que el futuro
será una combinación de supervivientes y nuevas empresas: habrá medios
tradicionales que se habrán adaptado bien. De aquí a cinco años, creo que aún
habrá una significativa demanda de periódicos impresos, no de todos. La edad
media de suscriptores de The New York Times está por debajo de los 50, la gente
no cambia sus hábitos tan rápido. Y todavía se venden discos en vinilo; igual
al final los periódicos se convierten en un ítem boutique (objeto de culto). En
cinco años, cada vez más gente se moverá hacia la web como primera elección. Y
habrá nuevas empresas con distintos modelos de negocio: iniciativas sin ánimo
de lucro; algunas, sostenidas por filántropos; otras, como The Huffington Post,
sustentadas por publicidad.
La cuestión aquí es
cuál es el futuro del periodismo de calidad. ¿El periodismo online será
rentable como para pagar a periodistas que investiguen? [Bill Keller lanza un hondo
suspiro].
No lo sé. Esta es una preocupación real. Yo tiendo a ser
optimista por naturaleza y creo que hay una demanda real de periodismo de
investigación, del periodismo que pide cuentas a las instituciones poderosas,
creo que siempre habrá un mercado para esto. Pero la realidad es que una gran
parte de ese periodismo ha muerto en los últimos cinco o diez años porque es
caro. Los periódicos que más sufrieron los trastornos de nuestro negocio fueron
diarios metropolitanos que dependían de los anuncios clasificados. Entre las
nuevas empresas hay organizaciones que están dispuestas a hacer buen
periodismo, periodismo duro. Y hay que decir que la web ayuda en muchas cosas:
permite comprobar mejor los datos; el estudio de bases de datos dará buenos frutos;
y nacerán nuevas formas de periodismo de control.
Entonces, ¿la
revolución digital ayudará a robustecer las democracias?
Es una cuestión importante. Espero que sí; digamos que tengo
esa esperanza.
The New York Times
ya tiene una aplicación para el iPad que permite acceder a ocho o diez
contenidos, el llamado Editor's choice (La elección del director). "El
iPad cambia el juego", dice, "pero nadie sabe en qué medida. Cambia
el juego a favor de los periódicos, porque es una experiencia de lectura muy
placentera. Hay un mito de que la gente no lee piezas largas en una pantalla.
Pues, de hecho, lo hacen. Y mucho".
La plantilla es de 1.150 periodistas. The New York Times
Company cerró el primer trimestre de 2010 con un beneficio neto de 9,54
millones de euros, cifras que han dado un respiro a la dama gris del quiosco
americano, que el año pasado registró unas pérdidas de 74,5 millones de euros.
"La mayor parte de los ingresos provienen del periódico impreso",
confirma Keller. Los ingresos publicitarios en papel han descendido
vertiginosamente, y ya sólo representan la mitad de todo lo que genera el papel
(la otra mitad proviene de la venta de ejemplares).
Hoy, en general, los
directores de periódico suelen capitular con más facilidad a las demandas de la
empresa que generaciones anteriores. No sé si está de acuerdo.
Generalizando en torno al negocio, creo que hay bastante
verdad en ello; en parte, el desesperado estado de la economía ha hecho que
todo el mundo se sienta más vulnerable, así que hay más compromisos de los que
solía haber y estamos en esa frenética búsqueda de una solución mágica de
negocio que respalde el periodismo.
¿Y en su caso es así?
Está claro que ha habido una búsqueda de nuevos negocios,
pero una de las cosas que más me gustan de este sitio es que puedo ir a mi
editor y decirle: "No podemos hacer esto, esto compromete nuestra
integridad, o nuestro periodismo". Y siempre gano ese debate. Y si la
cuestión es dejar que los anunciantes tengan más influencia en lo que escribimos
o echarnos para atrás en un reportaje de investigación, soy un tipo afortunado:
estoy protegido de una manera en que no lo están muchos directores.
"Las redes sociales son buenas herramientas para
encontrar noticias"
El Paísacaba de poner en funcionamiento
Eskup, una red social que pone en contacto a los periodistas con los lectores.
¿Crecerá la dimensión social de los medios de comunicación?
Sí, lo creo. Tiendo a ser escéptico con las personas que
declaran cómo va a ser el futuro en términos absolutos, tiene que haber espacio
en este debate para la incertidumbre. Los periodistas se mueven bien en la
incertidumbre, no sabemos cómo va acabar una guerra o qué político caerá y
nuestro mundo está en un momento de gran incertidumbre. Creo que las redes
sociales son buenas como herramienta para encontrar noticias, para diseminar
información y como manera de conectar con los lectores. Hace tiempo que tenemos
las entrevistas de los lectores y hacen muy buenas preguntas.
Mucha gente piensa
que la prensa tradicional fue muy arrogante durante años, se sintieron
propietarios de las noticias y no tuvieron en cuenta a los lectores.
Hay algo de verdadero en ello. Uno de los motivos por el que
muchos medios fueron lentos al adaptarse a Internet fue porque se veían como
una élite inalcanzable y les gustaba controlar el debate; así que, sí,
merecemos ser criticados por excesos de orgullo en nuestra historia. Por otro
lado, la gente nos paga por nuestro criterio. Hay una diferencia entre lo que
dice la Wikipedia y The New York Yimes:
la gente va a la Wikipedia sabiendo lo que quiere; pero viene a The New YorkTimes, o la BBC, o a El País sin saber qué es lo que quieren
saber, vienen a ver qué les cuenta gente inteligente y bien formada, para que
les cuenten que pasó, qué importa y qué significa eso; nadie tiene tiempo de
hacer eso por su propia cuenta; nos pagan por nuestro criterio y no creo que
sea arrogante tomar decisiones sobre qué es importante; con el tiempo, puede
que se demuestre que te equivocaste, pero es lo que nuestros lectores demandan.
¿Qué les ha aportado
el iPad?
Cuanto más cómoda y agradable es la pantalla, más natural es
leer un artículo de un periódico serio o de una revista. Es pronto para decir
cómo va a ser en términos económicos. Tenemos una aplicación del iPad que es
una versión temprana, no hemos tenido tiempo para desarrollarla a tope. Es
gratuita, se llama Editor's choice (La elección del director), y es una
selección de historias que están vivas en la página web.
Pero ya están
trabajando en una aplicación de pago.
Sí, estamos trabajando en ella. Yo tengo mi iPad, mi
aplicación de iPhone y la web, y al final casi siempre voy a la web, porque si
tienes una pantalla grande, la web es preciosa y lo tiene todo; y en este
momento aún es gratis. No sé hacia dónde se dirige el mundo, si hacia las
aplicaciones para noticias o si el iPad acabará por no necesitar aplicaciones
ya que con un buen sitio web puede ser suficiente. He hecho el mismo ejercicio
con la BBC, The Guardian, The Washington Post... En vez de utilizar su
aplicación en el iPad, voy a su web; si es buen sitio web, es precioso en el
iPad.
¿Qué impacto tiene la
llegada del iPad en su web?
Es una muy buena pregunta y, honestamente, no lo sé. La
gente va a experimentar. En las últimas semanas hemos lanzado una aplicación
para el iPad que es el primer intento serio de una aplicación de servicios en
Nueva York, cómoda para el usuario: tiene los restaurantes favoritos de
nuestros críticos, los mejores bares, listas de eventos interesantes, y
añadiremos la base de datos de cine, tours de museos... Esto es algo distinto
de las noticias. Alguien está en Nueva York y quiere saber qué exposición debe
ir a ver, a qué restaurante ir...Se pueden hacer muchas cosas empaquetando de
una manera distinta porciones de nuestro paquete periodístico, pero no sé qué
impacto tendrá en la web per sé. Ofreceremos todo lo que tenemos en la web, en
el iPad, y en ambos casos confiaremos en que la gente pague si consume mucho de
lo que lo que ofrecemos; habrá que ver qué prefieren los lectores.
¿Tienen futuro las
iniciativas de periodismo sin ánimo de lucro?
Nos hemos involucrado en esta cuestión. Actualmente tenemos
dos ediciones, una en Chicago y otra en San Francisco, donde el contenido es
producido por consorcios sin ánimo de lucro de periodistas profesionales, gente
a la que conocemos y en la que confiamos y que están sustentados por tipos
ricos que decidieron pagar para respaldar el periodismo. Hemos hecho algunos
proyectos con ProPublica, que están respaldados por filántropos... Nuestra
experiencia con todas estas organizaciones ha sido muy buena hasta ahora.
Usted suele utilizar
una cita: "Los periódicos serán dinosaurios, pero los dinosaurios
anduvieron por la Tierra durante millones de años". Bueno, millones de
años, no, pero ¿cuánto tiempo diría que van a durar?
No lo sé. Para dentro
de millones de años estoy bastante seguro de que el papel no existirá. Yo tengo
esperanzas, no en torno a un objeto impreso, sino en torno al concepto de
periodismo agresivo, independiente y de alta calidad.