Más crédito, menos huella

Por: Hernán Guerra, el viernes, 23 de julio de 2010

Más crédito, menos huella
El Grupo Agroindustrial de Occidente encendió la mecha a nuevos proyectos que pueden captar recursos mediante la venta de bonos de carbono. En Guatemala, por lo menos hay dos proyectos más en proceso de certificación.

 

Guatemala se ha estrenado en el mercado de créditos de carbono. En este país, la compañía Grupo Agroindustrial Occidente (GAO) y su proyecto “Promoviendo desarrollo sostenible a través de plantaciones de árboles de caucho natural”, recibirá financiamiento para desarrollar 2.400 nuevas hectáreas de plantaciones de árbol de hule (Hevea brasiliensis), utilizando prácticas de sostenibilidad reconocidas internacionalmente.

 

La iniciativa contribuirá en la mitigación del cambio climático, generando fijaciones de dióxido de carbono en aproximadamente 1,2 millón de toneladas del gas efecto invernadero, en un período de 20 años.  A cambio, GAO obtendrá recursos financieros no reembolsables por cada tonelada de gas generado por el bosque.

 

El 50% del área del proyecto está ubicado en el departamento de Izabal, otro 2% en Las Verapaces  (ambos al norte del país) y  el 48% restante, en el departamento de Suchitepéquez (al sur).

Este proyecto forma parte de la estrategia de GAO para desarrollar mecanismos financieros “responsables” que incentiven y promuevan los negocios orientados a la sostenibilidad.

 

Las plantaciones de caucho accederán,  por primera vez a escala mundial, al pago por servicios ambientales, que consisten en la captura de dióxido de carbono, reduciendo las emisiones de gases efecto invernadero en la atmósfera, como una medida que permite reducir el calentamiento global y mitigar el cambio climático.

 

El 27 de mayo de este año, durante la Feria y Conferencia Mundial Carbon Expo, realizada en Colonia, Alemania, fue firmado el acuerdo de compra de Reducción de Emisiones Verificadas (Verified Emission Reduction Purchase Agreement) entre la empresa de capital suizo First Climate y Pica de Hule Natural, del grupo GAO.

 

Luis Alejandro Mejía, coordinador del proyecto, explicó que esto es innovador y se enmarca dentro de la estrategia empresarial del grupo, líder latinoamericano en la industria de caucho natural. Consideró que este tipo de negociación permite acceder a fuentes de financiamiento provenientes de incentivos internacionales que impulsan el desarrollo de la reforestación y contribuyen con la reducción del cambio climático.

 

Mejía aseguró que para finalizar este proceso se requirió de dos años de inversión y trabajo en la conceptualización científica y creación del modelo de negocio.

El proyecto es pionero a escala mundial, ya que a pesar de los intentos fallidos en Asia y Sudamérica, donde radican las más extensas plantaciones de caucho del mundo, es Guatemala el país que logró formalizar la transacción.

 

Según Mejía, lo importante para Guatemala y el resto de países del área es que el mercado de bonos de carbono es una brillante oportunidad para que muchas empresas diversifiquen sus ingresos. Y es que, además del giro natural de una agroindustria, como es el caucho para el Grupo GAO, se benefician con la venta de bonos de carbono en el mercado internacional. Esta oportunidad también está abierta para muchas personas individuales que pueden impulsar proyectos similares y optar al financiamiento.

 

El experto explicó que no sólo mediante la conservación de bosques se puede acceder a los mercados financieros de carbono. Pueden participar otros sectores como las generadoras hidroeléctricas, plantas eólicas, de cogeneración, plantaciones forestales, cambio de combustibles fósiles, eficiencia energética en iluminación y plantas industriales, manejo de desechos sólidos y aguas negras o industriales de desecho.

 

Se suman proyectos

 

Otros proyectos como el de la Biósfera Maya, el área protegida más grande del país, está en proceso de certificación para recibir financiamiento internacional, con el apoyo de Rainforest Alliance.

Esta región –317.000 hectáreas – pertenece al Estado pero ha sido cedida a las comunidades de la zona.

 

“El objetivo es lograr el bienestar de la gente en las comunidades y fortalecer el modelo de conservación desarrollado para evitar la deforestación”, indicó Omar Samayoa, coordinador del proyecto “Pago por servicios ambientales”, de Rainforest Alliance.

 

La conservación de esta área boscosa, ubicada en el norteño departamento de Petén, evitará una emisión neta de cerca de 5,5 millones de toneladas métricas de CO2  por año ó 49,9 millones durante 20 años.

Según estimaciones preliminares, la conservación del bosque de la biósfera maya generará ingresos aproximados por US$337 millones en 20 años sobre una tasa de US$6,75 por tonelada de gas efecto invernadero.

 

En Petén hay otro proyecto similar, de unas 203.000 hectáreas, declarada también zona protegida. Aquí, se utilizará el mismo esquema de concesión de las tierras a favor de las comunidades, quienes esperan mejorar su nivel de vida mediante la conservación de los bosques y los créditos de carbón.

Un tercer proyecto en vías de certificación está ubicado en la también región norte de Guatemala, en el departamento de Alta Verapaz, comunidad de Fundalachuá. Esta área es de unas 28.444 hectáreas.

Ambos proyectos –Petén y Alta Verapaz– tienen el respaldo de Rainforest Alliance para alcanzar el apoyo financiero internacional.

 

Scott Porter, director Global Carbon Group, explicó a Estrategia &Negocios que el potencial de Guatemala para acceder al mercado de bonos de carbono es inmenso.

 

Esta compañía estadounidense, de la mano de Rainforest Alliance, explora la posibilidad de apoyar otros proyectos de conservación de bosques. La especialidad del grupo es dar incentivos económicos a comunidades rurales, no sólo para que contribuyan a contener el calentamiento global sino, también, para mejoren su nivel de vida, señaló Porter.

Para calificar, las poblaciones reciben todo el apoyo técnico para conservar bosques de parte de Rainforest.

 

“Este esquema funciona porque es simple  y va a ayudar a cambiar el planeta; los únicos que pueden impedir que esto funcione son los políticos. Por lo pronto, los países europeos y Estados Unidos han dicho que están dispuestos a apoyar”, expresó Porter.

 

Global Carbon Group tiene el respaldo de inversionistas internacionales que están dispuestos a continuar con el apoyo con este modelo.

 

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¿Qué son los bonos de carbono?

 

Es el nombre genérico que se le da a programas mediante los cuales se puede reducir las emisiones contaminantes en el planeta tierra. Es uno de los mecanismos propuestos en el Protocolo de Kyoto para reducir las emisiones causantes del calentamiento global o efecto invernadero. En ese sentido, hay varios tipos de bonos de carbono, dependiendo de la actividad. Por ejemplo: los Certificados de Reducción de Emisiones, las Unidades de Reducción de Emisiones y las Unidades de Remoción de Emisiones, entre otras.

Sin embargo, el mercado sigue siendo muy incipiente. En México, por ejemplo, apenas unas 27 empresas venden bonos de carbono; tampoco existe en ese país ni en Centroamérica una legislación que obligue a las empresas a reportar sus emisiones de gases contaminantes.

 

 

 

 
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Bosques de oro

Según estimaciones preliminares, la conservación del bosque de la biósfera maya generará ingresos aproximados por US$337 millones en 20 años sobre una tasa de US$6,75 por tonelada de gas efecto invernadero.
 
 
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