Ignacio Barsotelli es presidente y fundador de “Yo limpio América, Yo limpio Puerto Rico”. Comunicador, consultor ambiental, educador. Una persona que quiere hacer un mundo diferente al que tenemos. Además, es consultor ambiental para grandes empresas porque el medio ambiente, sostiene, es una responsabilidad de todos.
Ignacio es argentino y comprometido con el cuidado del medio ambiente de nacimiento. Hijo de carpintero y de maestra, cuando su padre murió se hizo cargo de su negocio de la carpintería. Buscaba madera en El Bolsón, localidad que se encuentra en el sur de Argentina y se encontró con que en un aserradero las maderas estaban más baratas. Allí descubrió el motivo, el bosque se quemaba y lo hacía la misma gente que luego pedía permiso para talar árboles. Se indignó y comenzó a trabajar con la organización Greenpeace.
En 1996 llegó a Puerto Rico y como todo mortal sucumbió a los encantos del país, pero lo vio sucio y decidió no mirar para otro lado. Después de años de un apostolado personal a favor de la limpieza, ahora dice: “No importa el tiempo que me lleve, cuando me llegue la hora, me va a encontrar trabajando en este tema”.
En la naturaleza
A Ignacio Barsottelli no le faltan ejemplos a la hora de explicar cómo tiene que ser la relación con el medio ambiente. “En el Hemisferio Norte tienen la costumbre de festejar navidades con un pino natural cortado. Cerca de 300 millones de pinos se utilizan pero tenemos una capacidad extraordinaria de reforestar todos los años. Hace cinco décadas que venimos deforestando el Amazonas para hacer papel y no tenemos la capacidad de establecer un programa de reuso de las tierras. Ahí hay áreas de oportunidad”, dijo.
Y cuando habla de áreas de oportunidad, las ocasiones son infinitas y los actores, todos.
Ignacio parte de la premisa de que cada persona, tan pronto nace, genera un impacto ambiental. Claro está que una extracción de carbón es mucho más impactante que un empleado en una oficina.
Pero impactar es impactar… entonces cada uno tiene que hacer su parte. Y él tiene cientos de propuestas creativas para que la gente se sume: limpiando América, haciendo educación ambiental o no dejando enchufado el televisor cuando no se usa. Una vez que se conocen, no hay pretextos para no hacerlo.
Barsotelli visitó en mayo El Salvador contratado como consultor ambiental para la compañía Microsoft Corporation y pensando también en un “Yo limpio El Salvador”.
Con Microsoft “estoy trabajando en un proyecto muy lindo que es bajar la huella ambiental en sus sistemas de operaciones, en sus oficinas”, dijo. Para eso tiene que visitar las sucursales en Puerto Rico, República Dominicana, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Ecuador y Perú. Y la oficina de El Salvador lo “ha dejado sorprendido” por su estándar.
“El reto es hacer oficinas que tengan una ética ambiental y la demostración no solo pasa por responsabilidad social corporativa sino también por comprobar que existen unos ahorros económicos significativos. Muchas veces están sobredimensionados los aires acondicionados, y el sistema de iluminación no es el correcto o se usan focos incandescentes o fluorescentes de baja eficiencia”, dijo Barsottelli.
Por eso se sorprendió para bien en Microsoft El Salvador. “Tienen muy poco impacto ambiental en relación con otra oficina por pie cuadrado y poseen formación”, explica. Su equipo de trabajo firmó un acuerdo de desenchufar regletas y apagar luces cuando no están en uso.
Cuenta Ignacio que cuando habló con el dueño del edificio y le preguntó sobre esta empresa, él le contestó sorprendido que habían tenido un ahorro del 27% sin haber cambiado equipo. Esto significa un paso hacia otro nivel. “Lo que corresponde ahora es ver sistemas fotovoltaicos de energía: paneles solares o energía eólica”, explicó. El cuidado del medio ambiente nunca termina.
Ya en un paso más corporativo, Microsoft tiene el Windows 7, que está reemplazando al XP y saltando al Vista.
“El Windows 7 sale con un par de cualidades importantes que tienen que ver con el medio ambiente. Es un programa totalmente inteligente. Si dejamos la máquina sola, al minuto va a bajar la intensidad de la pantalla; a los dos minutos se va a apagar la pantalla; a los 10 se apaga el segundo disco de la computadora; a los 15, el primer disco y al término de 20 minutos, la máquina va a shut down”, detalló.
Llevado esto a gran escala, Microsoft también ha desarrollado otra aplicación para servers de compañías, programada para lograr mayores eficiencias en el consumo de energía. “Solo va a estar utilizando el equipo que necesita. Si hay menos operadores trabajando va a acumular su carga en un sector del servidor o redistribuirla con base en la necesidad que tenga, únicamente basándose en ahorro de energía”, indicó.
Barsotelli se preguntó: “¿por qué Microsoft tiene una actitud tan benévola con el medio ambiente?” Y se respondió: “Por dos cosas: una, por responsabilidad social corporativa y otra, oportunidad de negocios. Todo aquel que esté competitivo en el ahorro de energía realmente va a tener mejor espacio en el mercado”.
En Puerto Rico
Ignacio Barsottelli sabe muy bien de lo que habla. Además de desempeñarse como consultor ambiental para Microsoft ha trabajado para compañías como Wal-Mart, Pepsi, Univisión, Johnson & Johnson y Merck Pharmaceuticals, Coors Light, Heineken, Rock Solid Technologies, la Compañía de Turismo de Puerto Rico, la Autoridad de Desperdicios Sólidos y Fundación Toyota, entre otras.
También ha sido invitado a conferencias en España, Costa Rica, Venezuela y su país, Argentina.
Pero, quizá, su mayor orgullo es su organización “Yo limpio Puerto Rico”, una corporación sin fines de lucro que desde hace trece años trabaja en la transformación de malos hábitos contaminantes, mal uso de los recursos naturales y toma acción en el cuidado de estos recursos.
En la práctica, “Yo Limpio Puerto Rico” logró movilizar a miles de personas para tener un país y un planeta más limpio, más sano. El medio ambiente es como un hijo para una madre: su cuidado nunca termina. No alcanza con reciclar cada tanto, ni con apagar la luz de vez en cuando, ni con escribir un papel hasta que no haya huequitos blancos. Es un trabajo constante, por lo que no solamente hay que cambiar hábitos sino ir siempre un poco más allá.
“Yo limpio Puerto Rico” comenzó limpiando ríos enteros y después pasó a reciclar envases. El más emblemático es el río Indio, en la localidad de Vega Baja.
A Ignacio el pedido de limpieza de este río se lo hizo Samuel Iván Alejandro, de 11 años y residente de Fajardo. El programa de limpieza comenzó en septiembre del 2001 y al año, las fotografías mostraban otra cara del río.
De allí se sacaron más de 500 carros, equivalentes a un millón de libras de escombros, que se habían ido depositando a lo largo de 30 largos años en el río.
Cuando comenzaron con la campaña “Tómatelo en serio, recicla por Puerto Rico” en conjunto con Wal-Mart y Pepsi, se establecieron 16 centros de acopio en las tiendas Wal-Mart. En el programa participaron 240 escuelas del país.
Para finales de septiembre del 2007, a solo tres semanas de comenzar, gracias a la campaña “Recicla por Puerto Rico” cuyo portavoz principal fue Daddy Yankee, se habían recuperado 54.040 envases de plástico y aluminio y más de 4.441 libras de material reciclable en todo el país, según consigna la página web www.yolimpio.com.
¿Qué movía a los actores a apoyar la campaña “Tómatelo en serio, recicla por Puerto Rico”?
Años después, el análisis de Barsottelli no falla. “A Wal-Mart el tema le interesa porque le genera tráfico en la tienda; Pepsi tuvo la oportunidad de mitigar ese desafío en la producción del plástico. A Daddy Yankee le convenía porque su imagen está relacionada con los niños, su target. Sumarse a la campaña les servía a todos. También a nosotros como ambientalistas porque Puerto Rico es el mayor productor de basura por persona en el mundo”. Y al país, ni se diga. “Hicimos en un año más de lo que el gobierno hizo en 16”, aseguró Ignacio.
“Yo limpio Puerto Rico” ya ha movilizado alrededor de 80.000 niños en marchas a favor de la conservación y ha capacitado a más de 3. 900 maestros y 750 policías con talleres de educación ambiental.
El método
¿Cómo se transforma una idea en movimiento? Con un método: “Nosotros utilizamos esto como nuestra Biblia, son tres puntos simples, básicos, pero que no fallan: concientizar, educar y movilizar”, expuso Barsotelli.
“Primero tomamos conciencia de las áreas de oportunidad que existen, cuál es el impacto ambiental que estamos generando y cómo podríamos mejorarlo”, dijo. “A partir de que tomamos conciencia y encontramos las oportunidades, educamos. Se establece un proceso educativo con un programa bien claro de acción porque si no, queda en letra muerta. Toca luego movilizar, armar un plan de trabajo”, puntualizó el promotor.
Con este método, Yo Limpio Puerto Rico crece y ha ido sumando. Personalidades como el actor Benicio del Toro o los músicos de Fiel a La Vega limpian Puerto Rico y educan para que no se vuelva a ensuciar, porque ese es el desafío más grande “educar, educar, educar”.
Tanta dedicación le ha valido a Ignacio reconocimientos del Servicio Forestal Federal de Estados Unidos, el Environmental Quality Award for Protecting and Enhancing Environmental Quality, 2002, otorgado por LA Environmental Protection Agency (EPA) de Estados Unidos; el Puerto Rico’s Environmental Quality Board Environment Educational Campaigns prize 1999, 2000 y 2001 y más de 100 reconocimientos de parte de legisladores, alcaldes y funcionarios públicos.
Pero él se resume en un “fui una mecha que encendió lo que ahora es una hoguera, yo fui el comunicador y todo el pueblo se levantó. Ahora existen diez organizaciones ambientales, 30 compañías de reciclaje. Y en la agenda del gobierno, entre los cinco puntos más importantes siempre se toca el medio ambiente”.
¿No se cansa? Si se entra a www.yolimpioamerica.org, además de encontrar una hoja de vida extensísima de Ignacio, su presidente y fundador, aparece un desafío “Para participar, envíanos tu foto o video de los vertederos, basureros o botaderos ilegales que consideres los más sucios de tu comunidad a info@yolimpioamerica.org . Cuéntanos dónde queda y qué sabes del lugar, así podremos limpiarlo. Ahora todos juntos podremos decir Yo limpio América”.
En casa
Ignacio Barsottelli le apuesta a todos los pasos. No se lava los dientes con el grifo abierto, educa e informa a grandes empresas para cuiden el medio ambiente, dicta charlas y pretende limpiar todo un continente. Para él, los pretextos no sirven y tiene una lógica con un alto sentido común.
“Si compraste una soda de cola, ¿de quién es el líquido? Tuyo. ¿Y el envase? También tuyo… entonces eres responsable hasta el fin del tiempo de ese envase”.
Moraleja: el envase no se bota en la calle, se guarda hasta encontrar un bote.
Pregunta Ignacio:
¿El televisor lo dejas enchufado en tu casa?
Contesta:
“Ahí tienes un área de oportunidad, porque la corriente sigue corriendo y mientras esté en el televisor está gastando”.
La pérdida es mínima pero es pérdida. Para Ignacio, el reto no es dejar de utilizar los recursos, sino que se usen sabiamente. Cada gotita de agua suma si no cae.