Opinion
Fecha de publicación: 2018-01-29
Los ajustes al presupuesto nacional, considerando la gran cantidad de gastos operativos que existen en dicha planificación financiera, y la dependencia de la deuda externa como “cura de la enfermedad”; tienen que ser recortados en un porcentaje considerable para salir del hueco en que está metida Costa Rica.
  Ver Fotogalería

Vientos turbulentos para la economía de Costa Rica

El famoso cuento infantil de la venida del lobo a comerse las ovejas de todo un pueblo, por fin se ha hecho realidad en la nación centroamericana. El constante aviso del deterioro de las finanzas públicas en Costa Rica se ha terminado de confirmar (prendiendo todas las alarmas) con el anuncio de alcanzar en cifra récord de déficit fiscal del 6,2% para el año 2017.

Por: Daniel Suchar Zomer*

Los síntomas más contemporáneos que se presentan en esta nación, es el constante apalancamiento a través de deuda externa que solicita Costa Rica (2011 era 9% y 2017, es 18% del PIB), cada vez que necesita cubrir sus compromisos “intocables (95%)” del presupuesto nacional 2017. Muestra de este hecho, el pasado día 15 de diciembre, el Gobierno tuvo que salir a colocar papeles de deuda para pagar los salarios de sus colaboradores, alegando problemas de flujo de caja.

Otro de las señales, es la degradación de los bonos de deuda que han sido mal calificados por los entes internacionales; siendo Fitch Ratings el último en hacerlo. Cambiar de “estable” a “negativa” de la noche a la mañana, es otro indicador que la economía del “Pura Vida” está turbia, tirando a negra.

A su vez, la preparación del presupuesto 2018 de la Suiza Centroamericana (rígido el 96%), ha quedado plasmado con una cobertura sujeta a los futuros créditos que se consigan (42% del mismo) al precio que sea, pues la generación de ingresos por recolección fiscal seguirá arrastrando un hueco en la tributación del país, que se podría calcular entre un 6,5% y 6,8% de déficit fiscal para este año.

Y para no dejar por fuera el panorama electoral, los últimos días se han presenciado insípidos debates presidenciales evaluados más por cuestiones sentimentales, familiares e incluso, en temas de Derechos Humanos; en vez de proponer soluciones de “corto plazo” ante este incendio financiero que vive el país.

000_Y73H6(800x600)

Carlos Alvarado, candidato del Partido Acción Ciudadana.

El año 2018, será un año de muchos retos (usando el léxico mercadotécnico) en el ámbito económico, pero pareciera que ningún candidato presidencial quiere “jugarse el chance” de plantear en público, soluciones tajantes y cortantes, que puedan ser malentendidas por los electores como una comunicación “anti-popular” que los haga perder votos.

Los planes de gobierno, de prácticamente todos los candidatos; esbozan verbos como Estudiar, Analizar, Debatir, Formular, Plantear, Examinar, Considerar, entre otros vocablos laxos que no terminan de aterrizar en las acciones que se deben de tomar cuando el “barco financiero se está hundiendo”.

En la medida que estos planes de gobierno son leídos y analizados por los profesionales del área, queda entre visto que una gran mayoría plantea convertir el actual Impuesto de Ventas en un Impuesto de Valor Agregado. En palabras sencillas, todos los bienes y servicios (contadores, médicos, abogados, etc) tendrán un ajuste en los precios que pagarán los consumidores (se calcula entre un 13 a 15%); que conlleva directamente a una inflación implícita para el ciudadano común; apuntando a un golpe a los bolsillos de los costarricenses.

Por otro lado, las calificadoras de riesgo tienen en este momento “el sartén agarrado por el mango” pues poseen todo el poder para emitir una opinión financiera sobre Costa Rica según lo que observan a diario. A pocos días de las elecciones, los resultados de las encuestadoras más reconocidas son ambiguos entre sí. Esto significa que no hay claro ganador para esta primera vuelta (todo apunta, a llevar a dos candidatos a una segunda contienda el primer domingo de abril, que es el Domingo de Resurrección en Semana Santa); y donde pareciera que cualquier candidato podría meterse en esa “gran final electoral”.

000_Y24YR(800x600)

Antonio Álvarez, candidato presidencial por el Partido Liberación Nacional.

A su vez, las calificadoras de riesgo velando por el beneficio de sus clientes (futuros inversionistas extranjeros) están esperando esclarecer su pronóstico mediante el aviso de los equipos de gobierno de los distintos candidatos presidenciales. Esto se origina por la gran cantidad de “dimes y diretes” que se han escuchado en la contienda electoral, donde algunos prometen tener “El Mejor Equipo” pero son incapaces de mostrarlo. También se visualiza la campaña sucia que existe cuando un partido político menciona que integrará a gente de otras fracciones o peor aún, si pierden, habrá quienes se suman al ganador. Todo un circo electoral digno de verlo con palomitas de maíz.

Sea quien sea el próximo gobernante de Costa Rica; debe entender primeramente que la voluntad política debe originarse en toda la estructura gubernamental si desea que su país cambie esa percepción frente a los observadores internacionales. Una voluntad política donde el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo deben ir de la mano y no pensar en direcciones opuestas. Si la economía del país, que justamente empieza el año con el “pie izquierdo” y no se toman las medidas respectivas, terminará torciéndose el pie más que arreglar su pisada firme en dirección correcta.

Los ajustes al presupuesto nacional, considerando la gran cantidad de gastos operativos que existen en dicha planificación financiera (Alquileres, Viajes, Pensiones de Lujo, Protocolos, Puestos Duplicados, Entes Gubernamentales ineficientes) como también, la dependencia de la deuda externa como “cura de la enfermedad”; tienen que ser recortados tajantemente en un porcentaje considerable para salir del hueco en que está metida Costa Rica actualmente.

Para lograr todo lo anterior, debe participar la sociedad civil y la ciudadanía costarricense. Esta tarea no puede ser achacada a algún presidente ni a su grupo de gobierno solamente. Este es un trabajo en equipo donde todos tienen que entender que el país esta urgido de soluciones y no se deben crear mas problemas. Si hay que hacer recortes, todos como sociedad deben cooperar y colaborar.

000_Y24ZL(800x600)

Juan Diego Castro, candidato por el Partido Integración Nacional.

El crecimiento del país de Keylor Navas, no se puede dar el lujo de seguir perdiendo el tiempo en estudiar y analizar la situación, pues eso está más que claro. Los candidatos tienen que ser precisos en la toma de decisiones pues los fantasmas del desempleo (ahora en 8,5%), crecimiento económico (3,6%), seguridad (más de 600 asesinatos en 2017, cifra récord) y tasa de cambio (cotizando artificialmente en 580 colones por dólar) andan rondando por allí y podría agravarse la situación. Los vientos que soplan en Costa Rica son de turbulencia económica y solo aquel quien sepa pilotear la nave financiera, podrá sacar al país (con la ayuda de todos los ciudadanos) de este abismo fiscal.

*Analista Económico. Profesor Universitario.

RELACIONADAS