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Fecha de publicación: 2016-12-12

‘Smartwatches’ ¿Útiles, o solo una moda?

Las ventas del tercer trimestre ponen negros nubarrones sobre su futuro: cayeron un 51,6 % respecto a un año atrás.

Por: DPA

¿Está en peligro el futuro de los smartwatches? Hace unos meses, los expertos aún auguraban un año maravilloso a estas minicomputadoras de muñeca, pero las cifras de ventas del tercer trimestre de 2016 no suscriben esta profecía.

Según la empresa de análisis de mercado IDC, de julio a septiembre las ventas alcanzaron los 2,7 millones de relojes inteligentes, frente a los 5,6 millones del mismo periodo de 2015, es decir, un retroceso de un 51,6 por ciento.

"Su tiempo aún no ha llegado", había titulado en un informe ya en octubre de 2015 la revista de "Stiftung Warentest", la asociación de protección al consumidor alemana. Uno de los motivos en aquel análisis era la fuerte dependencia de muchos de los relojes de un smartphone, así como la poca duración de la batería y el uso bastante poco intuitivo.

La experta Lisa Brack, de la revista esecializada "Chip", cree que esto se debe sobre todo a la falta de funciones clave. "Solamente en pocos casos se puede dejar el smartphone en casa, por ejemplo para correr, si el smartwatch cuenta con un sensor GPS. O para nadar, siempre que sea no solamente resistente al agua, sino sumergible". En general se trata de dos funciones que suelen llevar ya todos los relojes de este tipo, a las que algunos añaden un barómetro y un altímetro.

En opinión de Brack, el smartwatch es adecuado sobre todo para "los enamorados de la tecnología, sobre todo si quieren estar todo el tiempo al tanto de lo que llega a su celular. Y por supuesto también para deportistas que quieren registrar sus movimientos".

Es una forma sencilla de medir cuánto recorrido se ha hecho, cuántas calorías se han quemado y las velocidades media y máxima. Quien quiera usar el smartwatch para actividades deportivas debe buscar que el modelo tenga pulsómetro. Y los ciclistas pueden usar el reloj como navegador.

Estos dispositivos también son adecuados para las redes sociales, el envío de mensajes con Facebook y WhatsApp y para usar el calendario.

Los smartwatches se dividen básicamente en dos grupos: "Los que tienen tarjeta SIM propia y los que no", dice Markus Mizgalski, de la revista "PC-Welt". Los modelos con SIM son independientes y un sustituto del smartphone en la muñeca. Sin una tarjeta hay que establecer una conexión bluetooth con el teléfono, lo que limita mucho la flexibilidad.

"Una cuestión importante es que el precio de un reloj no es un indicador sobre a qué grupo pertenece", explica Mizgalski. Por ejemplo, el TAG Heuer Connected vale unos 1.500 euros y está en la parte más alta de la gama, pese a lo cual depende de un smartphone.

Los relojes con tarjeta SIM propia son, entre otros, los modelos Samsung Gear S, LG Watch Urbane, Enox WSP88 y Omate True Smart. Mizgalski añade que se trata en principio de dispositivos Android adaptados a un formato para la muñeca.

"En el uso esto significa que o bien se sustituye el teléfono por completo por el reloj o que uno tiene que tener dos tarjetas con el mismo número de teléfono si quiere estar disponible en los dos dispositivos bajo el mismo número".

Todos tienen como sistema operativo Android Wear, al igual que los de gama alta sin SIM como el Motorola Moto 360 o el Sony Smartwatch 3. "Mientras que los populares relojes Pebble permiten la instalación de muchas aplicaciones, casi todos los de menor precio son extremadamente limitados en esto", comenta Mizgalski.

Apple cuenta con tres modelos diferentes en su oferta. El más nuevo, Apple Watch Series 2, lleva GPS, una pantalla más brillante y carcasa sumergible. Para poder utilizar todas las posibilidades del reloj es necesario, sin embargo, acoplarlo a un iPhone. Para hablar por teléfono no es necesario ningún accesorio extra, ya que lleva micrófono y altavoz.

El tema de la batería, que era al principio muy problemático, ha ido mejorando. "La batería de los Apple Watch Series 2 dura el doble que antes", señala Lisa Brack. "En general se puede confiar en que no sea necesario cargar un reloj antes de dos o tres días".

Markus Mizgalski recomienda analizar muy bien para qué quiere uno un smartwatch antes de comprarlo. En resumen, en su opinión "los modelos más baratos son una versión mejorada de altavoz y control remoto para el smartphone, mientras que los más caros pueden ser configurados de forma más exhaustiva y profunda".

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