¿Alcanza con lo que hace Obama por la reforma migratoria?
Por:
Andrés Oppenheimer- Miami Herald
el
miércoles, 07 de julio de 2010
"Obama se queda corto", asegura el analista Andrés Oppenheimer. "No les ofreció ninguna concesión a los republicanos, ni tampoco enunció ideas nuevas para aumentar el apoyo del público", asegura.
Según Oppenheimer, Obama no aprovechó su discurso el 1 de julio, "para anunciar un desafío legal del Departamento de Justicia contra la ley de Arizona".
Felicitaciones, presidente Barack Obama, por haber
pronunciado finalmente su primer discurso sobre la necesidad de una reforma
inmigratoria desde que asumió la presidencia. Lástima que fueran sólo palabras
y no acciones, y que no servirá de mucho para lograr la aprobación de una ley
de inmigración.
Antes de examinar lo que debería haber dicho Obama --pero no
dijo --en su muy esperado discurso sobre la inmigración pronunciado el 1ro. de
julio, démosle el crédito de haberse ocupado de uno de los temas más
polarizantes de Estados Unidos en estos días, y por haberlo hecho de manera
equilibrada.
Obama pidió tanto medidas destinadas a reforzar las medidas
de seguridad en la frontera como una vía para permitir que los 11 millones de
inmigrantes indocumentados que están dispuestos a pagar impuestos, pagar una
multa y aprender inglés, puedan conseguir la residencia legal. Y, confrontando
el discurso xenofóbico y populista de muchos comentaristas conservadores,
admitió que ``no es posible'' localizar y deportar a 11 millones de personas.
Su mensaje principal fue pedir que el Partido Republicano
ayude a aprobar una ley inmigratoria en el Congreso, ya que su Partido
Demócrata carece de los votos necesarios para hacerlo solo. El Presidente
criticó a los republicanos por dar marcha atrás con la reforma inmigratoria por
temor de perder el apoyo de sus votantes en las elecciones parlamentarias de
noviembre.
Sin embargo, Obama no hizo nada para hacer avanzar el
proyecto de ley, al margen de darle más visibilidad pública. Entre las cosas
que Obama no dijo:
•Obama no anunció
una reunión pública en la Casa Blanca --con la participación de legisladores
republicanos demócratas clave, y representantes de grupos cívicos y
empresariales-- destinada a buscar acuerdos sobre una reforma inmigratoria, tal
como lo hizo cuando inició su campaña para lograr la aprobación de la reforma
del sistema de salud.
•No aprovechó la
ocasión para anunciar formalmente un desafío legal del Departamento de Justicia
contra la ley de Arizona que permitirá a la policía de ese estado exigir documentos
a cualquier persona, y arrestar a quienes no tengan papeles migratorios. Ya ha
trascendido por la secretaria de Estado Hillary Clinton que el gobierno de
Obama presentará un recurso legal contra la ley de Arizona, pero parece que
Obama dejará que el anuncio sea hecho por el fiscal general Eric Holder,
distanciándose personalmente del tema.
Las encuestas revelan que la mayoría de los estadounidenses
apoyan la ley de Arizona, aunque también están a favor de una vía para la
legalización de los indocumentados.
•No hizo suficiente
hincapié sobre la necesidad de la reforma inmigratoria desde el punto de vista
económico, ya que ayudaría a Estados Unidos a ser más competitivo en la
economía global.
Por ejemplo, no mencionó la insensatez del reciente caso federal
para deportar a un joven estudiante indocumentado de la Universidad Harvard, el
mexicano Eric Balderas, ni tampoco la reciente declaración del alcalde de Nueva
York, Michael Bloomberg, en el sentido de que ``estamos cometiendo lo que
llamaría un suicidio nacional'' al no darles la residencia a estudiantes
extranjeros altamente calificados.
Según un nuevo libro de Darrell West, un académico de la
Brookings Institution, Estados Unidos concede apenas el 15 por ciento de sus
visas a extranjeros altamente calificados, mientras Canadá y Gran Bretaña
destinan el 55 por ciento de sus visas a los extranjeros altamente calificados.
•Obama no hizo
ninguna propuesta nueva. Podría haber adoptado algunas de las propuestas de
West, tales como otorgar automáticamente la residencia legal a los estudiantes
extranjeros que se gradúan de universidades estadounidenses en carreras de
matemática, ciencia y tecnología, y --por otra parte-- reducir a los miembros
de la familia inmediata la cantidad de parientes que los inmigrantes
naturalizados estadounidenses pueden traer legalmente al país.
Si las visas se limitaran a la familia inmediata, en lugar
de incluir a tías, tíos y primos, se podría dar más visas a los científicos e
ingenieros extranjeros graduados en Estados Unidos, alega el libro.
Mi opinión: El discurso de Obama fue un esfuerzo por
mantener el apoyo de los votantes hispanos, cada vez más frustrados por la
falta de acción del Presidente en el tema inmigratorio, pese a sus promesas de
campaña. El voto hispano será crucial para que el Partido Demócrata de Obama
evite una derrota en las elecciones parlamentarias de noviembre.
Pero Obama no les ofreció ninguna concesión a los
republicanos, ni tampoco enunció ideas nuevas para aumentar el apoyo del
público a una reforma inmigratoria integral. Si quiere convencernos de que el
tema realmente le importa, debería hacer con la inmigración lo mismo que hizo
con la reforma del sistema de salud, la reforma educativa y la reforma
financiera: invertir un poco de capital político, y pasar de las palabras a la
acción.