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Fecha de publicación: 2016-06-02
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Thelma Aldana: La fiscal que llevó a un presidente ante la justicia

“En Guatemala ya no hay más tolerancia a la corrupción”. Lo dice Thelma Aldana, la fiscal del Ministerio Público que desde la fiscalía local encabezó, junto a Cicig, los procesos que durante el último año mantienen en la cárcel o bajo proceso a buena parte de la clase política guatemalteca.

Por Velia Jaramillo, estrategiaynegocios.net

Llego a la jefatura del Ministerio Público en mayo de 2014 con el estigma de ser la candidata oficial del entonces Presidente Otto Pérez Molina. Los grupos pro-justicia temían que la nueva fiscal general mantendría una complaciente gestión con los círculos de poder, y frenaría el incipiente fortalecimiento del Ministerio Público, que bajo la conducción de su antecesora, Claudia Paz y Paz, había impulsado casos históricos, como el juicio contra el militar Efraín Ríos Montt, sentenciado por genocidio.
Thelma Aldana demostró con creces que no tenía compromisos con nadie. En abril de 2014, a menos de un año de gestión, encabezó las denuncias por el caso de defraudación aduanera “La Línea” que implicó a altos funcionarios, y en septiembre de 2015, apenas 15 meses después de su designación, llevó frente a la justicia al aún presidente en funciones, Otto Pérez Molina.
Tras décadas de una fiscalía gris y subordinada, Thelma demostró lo que un Ministerio Público independiente y fortalecido es capaz de lograr. Bajo su conducción, floreció una fiscalía capaz de desarrollar investigaciones complejas de estructuras criminales vinculadas con el poder, y de presentar casos sólidos ante la justicia. Las investigaciones del MP tocaron a funcionarios de todos los poderes del Estado, y sacaron a la luz una danza de millones de dólares, propiedades, yates, avionetas, que circulaban en torno a una red de corrupción que terminaba en casa presidencial, pero también cruzaba por Congreso y la Corte. No le tembló el pulso para llevar a juicio a sus antiguos colegas, jueces.
Hoy, su antecesora, Claudia Paz, la primera gran fiscal colaboradora de Cicig, reconoce que las transformaciones en el ámbito de la justicia que vive Guatemala “han llegado a niveles muy importantes y han fortalecido el sistema de justicia”. En un reciente foro, en San Salvador, Paz y Paz reconoció: “Hoy vivimos en Guatemala la continuidad de la transformación del MP, que inició el fiscal general Amílcar Velásquez Zárate, continuamos nosotros y mantuvo Thelma Aldana. Con ella la gran mayoría de fiscales continuaron en sus puestos, las políticas se mejoraron, profundizaron y es claro el trabajo que ha desarrollado con Cicig, que puso al descubierto cómo actuaban redes de la impunidad que incluían fiscales, jueces, policías y bufetes dedicados al tráfico de influencias”.

Tranquila, siempre templada, Thelma demostró una firmeza absoluta en horas cruciales para el país. Cuando el entonces presidente Otto Pérez Molina, atrincherado en la presidencia, se negaba a renunciar, la fiscalía solicitó su captura al MP. La ruta por la que condujo al MP la ha llevado a ser una de las figuras más populares y reconocidas por los guatemaltecos. Cuando se le pregunta ¿Qué sintió cuando veía en las grandes marchas ciudadanas de “Renuncia Ya” carteles de “Thelma Aldana presidenta?” Sonríe.

“Yo no era la carta de nadie. No tengo compromisos con nadie, con ningún sector. Soy una profesional de la carrera judicial, que me formé en el organismo judicial. Empecé en el puesto más bajo, como conserje de un juzgado, estuve 27 años y llegué al puesto más alto. Fui la segunda mujer presidenta del Organismo Judicial. Ahí entendí que la ley es la que debe prevalecer siempre y que nadie puede ser superior a la ley”, dice.
El pasado mes de marzo, Aldana recibió en la sede del departamento de Estado, en Washington, el premio Mujeres de Coraje. “Por exigirle cuentas a los más poderosos y lograr reformas para que el sistema judicial de Guatemala sea más accesible a sus ciudadanos, homenajeamos a Thelma", dijo el secretario de Estado John Kerry, en la ceremonia.

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DE LA IMPUNIDAD A LA JUSTICIA ¿COMO SE LOGRA?

¿Qué le deja esta experiencia vivida durante la “primavera guatemalteca”?
Realmente nunca tuve miedo, lo que tuve fue asombro, me asombró realmente ese despertar de Guatemala, como se dieron las manifestaciones sin que hubiese un herido. Soy de una generación que vivió el conflicto armado interno, donde nadie podía salir a manifestar por temor a ser asesinado. Por ello vi con asombro ese despertar ciudadano, me asombró la cantidad de manifestaciones, la persistencia de toda la población guatemalteca. Nunca estuve en la plaza pero tuve muchos deseos de haber estado.

Fue un antes y un después para Guatemala, un cambio de cultura. Antes había tolerancia hacia la corrupción, ahora hay cero tolerancia. Falta mucho, pero es un principio. A partir de los casos de corrupción se empezó a dar un movimiento ciudadano de lucha contra la corrupción. No quiere decir que no haya corrupción, pero estamos iniciando un proceso de desarticulación.

¿Cuáles mecanismos se activaron para que desde el Ministerio Público se empezaran a encaminar procesos que nunca antes se abordaron y que llevaron ante la justicia a ministros, jueces, diputados, al presidente?
El análisis de casos. Cuando establecimos que había indicios de participación de estas personas, los llevamos a los tribunales, para que fueran estos los que emitieran la sentencia de acuerdo con las investigaciones del Ministerio Público. En algunos casos fue como una madeja. Se estaba investigando un hecho, y una escucha u otros documentos fueron dando líneas para abrir otros casos. Las investigaciones del Ministerio Público no toman en cuenta los tiempos políticos, coincidencias hay desde luego, pero no puede haber una estrategia de sacar un caso ahora porque conviene en este momento, los casos llegan a su nivel de madurez y coordinamos los jueces.

El mismo año que se constituyó Cicig, en 2006, sucedió otro hecho importantísimo para el país, se emitió la Ley contra la Delincuencia Organizada, una ley de avanzada, que empezó a regular los métodos especiales de investigación que diez años después nos están dando frutos. En esta ley encontramos la figura del colaborador eficaz y las interceptaciones telefónicas.
Para desarticular estructuras criminales nos hemos servido de todo este andamiaje y de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI), creada en 2008 -una sección de la fiscalía con la que se vinculan funcionarios de confianza del MP- para el trabajo conjunto con la Cicic. En la FECI, el personal trabaja caso por caso con expertos de la CICIG. Sin duda hay un traslado de capacidades efectivo.

¿Ha habido un fortalecimiento de la capacidad investigadora de los fiscales? ¿Cuáles procesos lo permitieron?
Primero, dar el apoyo y las herramientas para trabajar mejor. Cuando tomé posesión, recorrí todo el país y encontré fiscalías donde los expedientes estaban tirados, entonces iniciamos un proceso de rescate, de ponerles archivos adecuados, cambiarlos de edificios, y revisar el modelo de gestión fiscal, hacer ajustes, designar coordinadores, para que estuvieran de cerca con las fiscalías de todo el país. También decidí la creación en mayo del 2015 de la Fiscalía de Asuntos Internos para procesar a fiscales que no cumplan sus funciones y que además pueden cometer delitos. Actualmente tenemos 30 auxiliares fiscales y fiscales que ya están en causa penal. Es una forma de depurar la institución y alejarla de la criminalidad que ronda al Ministerio Público.

¿Cuando encabezó como Fiscal General toda esta embestida de procesos, qué fue lo más difícil?
Quizá el momento más difícil fue cuando se solicitó la orden de captura contra el presidente Otto Pérez Molina. A mí este proceso me dio una mezcla de sentimientos, de preocupación porque se estaba llevando ante los tribunales a un presidente en funciones, de decepción y tristeza porque siempre pensé que Pérez Molina iba a ser un buen presidente. Pero tenía que desempeñar el papel que me corresponde que es observar la ley.

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TRABAJANDO CON CICIG

¿Qué tanto la impulsó el trabajo conjunto con el comisionado Iván Velásquez? ¿Cuánto hubiera logrado el MP sin Cicig?
Cuando llegué a fiscal general era consciente de que tenía que trabajar con la Cicig y empezamos a avanzar de la mano. En paralelo, fortalecimos la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) del Ministerio Público, y fiscalías como las de Delitos Administrativos, Contra la Corrupción, la de Lavado de Dinero, Trata de Personas, y la Fiscalía Contra las Extorsiones. La FECI trabaja en equipo con Cicig.

¿Qué ha sido lo más valioso de esa experiencia de trabajar en conjunto con Cicig?
El traslado de capacidades. Cicig tiene buenos investigadores extranjeros, también tiene investigadores guatemaltecos que, además de los fiscales, están conociendo nuevas formas de investigación. El Ministerio Público es una gran institución pero en lugar de fortalecerlo históricamente se le ha debilitado y se le sigue debilitando.

¿Cuándo estaría listo el país para que la Cicig abandone Guatemala?
Hasta que se fortalezcan el Ministerio Público y todo el sistema. Es una responsabilidad del país fortalecer al Ministerio de Gobernación, a la Policía Nacional Civil, el sistema penitenciario. Más de US$62, 8 millones del presupuesto 2016 del MP están solo en el papel, no tienen fuente de financiamiento. De los 340 municipios que tiene Guatemala, solo hay fiscalías en 34. Si seguimos así necesitaremos a la Cicig por muchos años en el país hasta que de verdad podamos comprender que fortalecer la incipiente democracia radica en instituciones de justicia fuertes. Guatemala tiene una justicia débil y es un país que necesita reformas constitucionales, legales, presupuesto, selección de personal adecuada.
Desde luego que Cicig puede salir en cualquier momento porque la justicia es responsabilidad nuestra, pero yo preferiría que siguiera durante varios años en el país, porque la ayuda que da es importante. Pero es responsabilidad de los guatemaltecos fortalecer las entidades del sector justicia. Eso pasa por recursos, por voluntad.

¿Cuál es su expectativa con el nuevo gobierno?
No tengo ninguna expectativa, no busco señales, hago mi trabajo. Del Congreso y el ejecutivo espero apoyo para mejorar el presupuesto del Ministerio Público. En cuanto al Ministerio de Gobernación, estoy muy complacida, vamos a ser un gran equipo.
El tema de los juicios contra militares por abusos cometidos durante la guerra es otro frente que recientemente se ha abierto ¿Por qué es necesario llevarlos a tribunales, y perseguir la justicia histórica?
Es que no puede haber impunidad ni del pasado ni del futuro. En el caso de la desaparición del niño Marco Molina Theissen, secuestrado por militares en 1981, a los 14 años, hay una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La familia Molina acudió ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hace más de diez años en vista de que en Guatemala no encontró respuesta a sus demandas. La corte emitió sentencia y ordenó la investigación y llevar a los tribunales a los responsables. Pasaron diez años de investigación y hoy estamos llevando ante los tribunales a quienes creemos responsables.

¿Qué sintió cuando veía en la plaza llena los carteles de Thelma Aldana presidenta?
Realmente eso no está dentro de mi agenda personal. Al entregar el Ministerio Público pienso seguir en la docencia, tengo años de estar en la docencia. Mientras, en el MP cumplo mi trabajo y agradezco el apoyo de mucha gente. El periodo es de cuatro años, todavía falta. Mis retos hoy son fortalecer al Ministerio Público, fortalecer su autonomía y su independencia.

LA AGENDA PENDIENTE
¿Cuáles deberían ser los cambios estructurales, por lo que toca al sector justicia, para que esta primavera democrática no renazca en otro movimiento de descontento?
Reforma Constitucional. El MP ha solicitado con Cicig, en la Mesa de Seguridad y Justicia, reformas a la constitución, que permitan cambios en la Ley de Carrera Judicial y la Ley General del Ministerio Público.
Crear un Sistema de Carrera Fiscal. Con él, se busca fortalecer el sistema disciplinario del Ministerio Público. Modificar el artículo que permite que el presidente de la república destituya al fiscal general de acuerdo a su interés.
Fortalecer la carrera judicial Se propone que los magistrados de Cortes de Apelaciones no sean electos por el Congreso de la República, sino a través de un sistema interno del Organismo Judicial, por méritos. Que la carrera judicial se dé desde la judicatura de paz, jueces de primera instancia, magistrados de cortes de apelaciones, hasta llegar a la Corte Suprema de Justicia.

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