Claves Del Día
Fecha de publicación: 2016-03-08

Anabel González: “La región debe aumentar su productividad”

Ella conoce como pocos el ‘abc’ del comercio global, los fundamentales que hacen de una economía competitiva y productiva. Anabel González es la directora Senior para la Práctica Global sobre Comercio y Competitividad del Banco Mundial.

Por Cecilia Córdoba, estrategiaynegocios.net

Desde su despacho en los cuarteles centrales del Banco Mundial, en Washington, la costarricense Anabel González hace un agudo análisis de la región, que no deja espacio para la condescendencia: “El gran reto es mejorar la competitividad porque esto permite a las empresas mejorar su productividad, lo cual es fundamental para generar más crecimiento y más empleo”, afirma. Y va al punto: “La falta de innovación dificulta la creación de empleos de alta calidad en América Latina y en Centroamérica en especial. Ahora, lo cierto es que también los retos en el campo de la infraestructura y de la educación siguen siendo muy importantes”. El siguiente es el diálogo que sostuvo con E&N.

¿Cuáles son los retos de competitividad que presentan hoy los países de América Latina, y en particular los de Centroamérica?

Los países latinoamericanos han venido trabajando en los últimos años por mejorar la competitividad, en particular introduciendo una serie de reformas para mejorar el clima de negocios. Sin embargo, todavía hay mucho camino que recorrer. Si tomamos, por ejemplo, el índice de Doing Business del Banco Mundial, el ranking promedio de los países de América Latina y del Caribe es de 104 de entre 189 países, con México (38), Perú (50) y Colombia (54) encabezando el desempeño regional, mientras que Bolivia (157), Haití (182) y Venezuela (186) se ubican en la parte más baja del índice. Si tomamos el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mun-dial, de entre 140 países destacan en la región Chile (35), Panamá (50) y Costa Rica (52), mientras que Paraguay (118), Venezuela (132) y Haití (134) se ubican más abajo en el ranking.

Los retos de competitividad de los países latinoamericanos son diversos y responden a las realidades de cada uno de ellos, pero si tuviéramos que identificar retos que son comunes a la gran mayoría habría que destacar la infraestructura de transporte, la educación (calidad y alineamiento con las demandas del mercado) y el clima de negocios (como lo muestra el Doing Business).

En el caso de los países centroamericanos, estos pueden ubicarse en tres niveles diferenciados en el Doing Business: Costa Rica (58) y Panamá (69) están en una mejor posición, Guatemala (81) y El Salvador (86) están en el medio del índice, mientras que Honduras (110) y Nicaragua (125) ocupan posiciones más bajas. En el caso del Índice de Competitividad Global, el patrón es similar. Cada país de la región tiene sus propios retos que atender pero es claro que hay margen para que todos ellos mejoren la competitividad y esto es importante no en sí mismo, sino porque mejorar la competitividad permite a las empresas aumentar su productividad, lo cual es fundamental para generar más crecimiento y más empleo.

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¿En qué medida, la profunda transformación que está viviendo el mercado petrolero va a im-pactar el esquema de competitividad de nuestras economías? ¿Este tema es buena o mala noticia?

El impacto de la disminución del precio del petróleo y de otros commodities en cada país depende de si el país en cuestión es un exportador o importador neto de materias primas. Si se toma la región como un todo, las exportaciones de commodities representaron más de un 50% de las exportaciones durante los años 2012-2014.
La reducción de los precios del petróleo ha impactado especialmente a Belice, Colombia, Ecuador, México y Venezuela; en el caso de la disminución del precio del cobre, Chile y Perú han sido los países afectados. En todo caso, la disminución de precios de estos productos ha puesto de manifiesto la importancia de avanzar en una agenda de diversificación productiva que permita promover la especialización basada en las ventajas comparativas y la participación en cadenas globales y regionales de valor.

En el caso de los países centroamericanos, el impacto de la disminución de los precios del petróleo es positivo pues, a excepción de Belice, todos son importadores netos de crudo. Hay que tener cuidado, sin embargo, de que esto no brinde una ilusión de confort: los países de la región deben avanzar en competitividad para generar más crecimiento y más empleo de manera sostenida.

¿Un salto en competitividad de las economías centroamericanas debe pasar por la innovación, por la educación o por la infraestructura? Si es la innovación, ¿a qué niveles?

Por todos estos aspectos. Me gustaría en particular tomar el tema de la innovación en América Latina, pues me parece que es de particular importancia para el mejoramiento de la productividad en la región. Un informe reciente del Banco Mundial sobre el emprendimiento y la innovación en América Latina, encontró que:

• Las empresas latinoamericanas introducen productos nuevos a un ritmo menor que las empresas de otras regiones en desarrollo. Países como Ecuador, Jamaica, México y Venezuela introducen o desarrollan artículos nuevos a un ritmo que es menos de la mitad que en países como Tailandia o Macedonia.

• Con la excepción de Brasil, que invierte el 1% de su PIB en Investigación y Desarrollo (I+D), en promedio la región invierte mucho menos (por debajo del 0,5 %), es decir, un tercio el nivel de China y un cuarto el nivel de los países de ingreso alto. Más aún, el gobierno, en contraste con el sector privado, lleva a cabo la mayor parte de la inversión latinoamericana en este ámbito.

• No sorprende entonces que la región vaya a la zaga de otras en términos de patentes. En Bolivia, Paraguay, El Salvador, Honduras, Guatemala y Perú, el número de patentes por millón de habitantes es menor a uno, muy por debajo de lo que debería ser para su nivel de desarrollo.

• Las empresas que emplean 100 personas o menos no utilizan los sistemas más actualizados de gestión de talento basado en desempeño. Los datos de la encuesta revelan que la proporción de empresas familiares (que en promedio tienden a estar peor gestionadas que las empresas que se comercializan públicamente) en América Latina prácticamente duplica a la de Estados Unidos.

Quizá, lo más sorprendente sea que incluso las empresas más grandes de América Latina sufren de esta falta de innovación, según el informe. Incluso en las principales naciones exportadoras de la región, como Chile, Colombia y México, el porcentaje de empresas que eligen exportar es mucho menor que lo esperado dado su nivel de desarrollo. Esta falta de innovación dificulta la creación de empleos de alta calidad en América Latina y en Centroamérica en especial. Ahora lo cierto es que también los retos en el campo de la infraestructura y de la educación son muy importantes también.

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