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Fecha de publicación: 2018-09-13
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EEUU: Huracán Florence amenaza reactores nucleares en Carolina del Norte

La planta de Duke Energy en Brunswick cerrará dos horas antes de la llegada del ciclón y autoridades de la compañía informaron que están enviando personal adicional para monitorear la situación

Por estrategiaynegocios.net

EE.UU. sigue en vilo por la amenaza que representa el avance del Huracán Florence. De acuerdo con los últimos pronósticos el ciclón amenaza con impactar a la planta nuclear Duke Energy Corp. en Brunswick, en la costa sur de Carolina del Norte.

Aunque los funcionarios de la compañía han dicho que están listos para recibir este potente fenómeno meteorológico, analistas de la industria consideran que el riesgo es mayor.

Según según Karen Williams, vocera de Duke Energy, los dos reactores, ubicados cerca de la ciudad de Southport, fueron construidos para soportar vientos de un huracán Categoría 5 (que superan las 156 millas o 251 kilómetros por hora).

La infraestructura se encuentra a 20 pies sobre el nivel del mar y a cuatro millas de la costa por lo que deberán ser resistentes al pronóstico de oleaje de 13 pies que se pronostica con Florence.

La planta con capacidad de producción de 1.870 megavatios cerrará dos horas antes de que los vientos de fuerza de tormenta tropical lleguen a la instalación, asimismo, la compañía está proporcionando personal adicional para monitorear la planta.

Sin embargo, no es la única. Al menos nueve instalaciones nucleares se encuentran dentro del área que pudieran estar impactando el huracán Florence.

"Brunswick está cerca del ojo, pero todos los reactores expuestos a los vientos huracanados se cerrarán", dijo Joey Ledford, vocero de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos. "Tenemos inspectores en cada planta".

Los reactores de agua en ebullición utilizados en Brunswick son similares a los que se derritieron en la planta nuclear de Fukushima en Japón de 2011, dijo el experto nuclear Edwin Lyman, quien aseguró que tienen "una vulnerabilidad particular a las inundaciones".

Por lo que los reguladores federales tomaron medidas adicionales para evitar un accidente similar en los EEUU, de allí que se revalúe el riesgo de inundación.

Si Florence “realmente es significativamente mayor que cualquier otra cosa que se experimente en estas plantas, puede exceder incluso su riesgo reevaluado”, dijo Lyman.

Por ahora, tanto la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) como la empresa de servicios públicos han dicho que es poco probable que la tormenta cause problemas a las plantas nucleares.

"Evaluaremos rápidamente cualquier impacto en una central nuclear después de la tormenta", dijo el administrador asociado de FEMA, Jeff Byard.

Otra instalación nuclear en el camino de Florence es el Sitio del Río Savannah del Departamento de Energía de los EE.UU. Se ubica a unas 25 millas al sureste de Augusta, Georgia, y durante décadas produjo materiales para armas nucleares. Un portavoz de la agencia dijo que la instalación fue construida para soportar eventos naturales extremos, incluidos huracanes e inundaciones.

Florence tocará tierra el viernes

Florence no tocará tierra hasta el viernes por la mañana, pero los datos del radar muestran que ya se sienten las bandas externas a lo largo de la costa de Carolina del Norte.

Se espera que se vuelva más lento a medida que se acerca a la costa creando un mayor riesgo de inundación. Al igual que Harvey el año pasado en Texas, es probable que una gran parte de la circulación de la tormenta permanezca sobre el agua, lo que le permitirá absorber más humedad que luego será arrojada sobre la tierra.

Eso podría romper los récords estatales en Carolina del Norte y Carolina del Sur, que actualmente se encuentra en 24.06 pulgadas que cayeron con el huracán Floyd de 1999. El aviso del Centro Nacional de Huracanes advierte unas potenciales de 40 pulgadas en ciertas áreas.

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Riesgo sanitario

La posible trayectoria del meteoro incluye también media docena de plantas nucleares, pozos con cenizas de carbón y otros desechos industriales, y numerosas granjas de cerdos que almacenan sus residuos en grandes lagunas al aire libre.

Algunas aerolíneas como American y Southwest permitieron que los pasajeros cambien sus vuelos si se encuentren dentro de la posible ruta del huracán.

Por otra parte, el director del Centro Nacional de Huracanes, Ken Graham, advirtió que se prevé que Florence permanezca sobre las Carolinas una vez que toque tierra. La gente que vive tierra adentro debe estar preparada para quedarse sin electricidad y resistir inundaciones y otros peligros, señaló.

El potencial destructivo del huracán Florence también incluye un aumento de los riesgos para el medio ambiente y la salud pública, en tanto que las lluvias torrenciales podrían hacer que se desborden los pozos donde se almacenan desechos tóxicos de centrales eléctricas.

Las lagunas de estiércol de animales también corren riesgos de inundación.

Hace dos años se le ordenó a Duke Energy que limpiara los estanques de cenizas de carbón de Carolina del Norte que planteaban riesgos para el medio ambiente y la salud pública. La compañía no llegará a tiempo para la tormenta, lo que hará que los sitios sean vulnerables a derrames que pueden dejar escapar los desechos.

Duke sufrió presiones para ocuparse del almacenamiento de cenizas de carbón después que en 2014 unas 39 mil toneladas se derramaron desde un estanque cercano a Eden, Carolina del Norte.

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En 2016, el estado le dio plazo a la compañía hasta el 1 de agosto de 2019 para excavar y cerrar algunos de los pozos de cenizas de carbón y casi una década más para dar solución a otros. Duke ha comenzado las obras en varios sitios de alto riesgo.

Temor por los depósitos de carbón

“Los sitios de cenizas de carbón son muy vulnerables a este huracán y cualquier otro”, dijo Frank Holleman, abogado del Centro de Derecho Ambiental del Sur.

Duke posee 31 cuencas de cenizas de carbón en Carolina del Norte. Contenían unos 111 millones de toneladas de cenizas de carbón en agosto de 2017, según los cálculos del estado. Duke está trasladando personal y equipos hacia la costa de Carolina del Norte para supervisar los sitios de eliminación de cenizas de carbón, subproducto de la quema de carbón para generar electricidad.

La ceniza contiene metales como arsénico, cromo y mercurio, que plantean riesgos para la salud pública y el medio ambiente si llegaran a derramarse en el suministro de agua potable. Una vez que llegue la tormenta, el personal está preparado para inspeccionar los sitios a pie, en botes y con drones.

Con información de AFP, Infobae y Univision.

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