Claves Del Día
Fecha de publicación: 2018-09-04

¿Hay nuevos riesgos económicos a 10 años de la 'Gran recesión'?

Desde la crisis de 2008, que dejó en la calle a decenas de miles de personas, privó de trabajo a cientos de millones y quemó billones de dólares de riqueza, la economía está recuperada y consolidada.

Por AFP

En 2008 el sistema financiero fue puesto de rodillas por inversiones con acrónimos misteriosos y de composición tóxica. Hoy, los riesgos sobre la prosperidad mundial tienen palabras conocidos como China, países emergentes, Brexit y Donald Trump.

Desde la crisis de 2008, que dejó en la calle a decenas de miles de personas, privó de trabajo a cientos de millones y quemó billones de dólares de riqueza, la economía está recuperada y consolidada.

En julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo en 3,9% su expectativa de crecimiento mundial para este año y el que viene.

Sin embargo "el riesgo de que las tensiones comerciales se intensifiquen (...) representa a corto plazo la mayor amenaza para el crecimiento mundial", decía Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI.

Esa preocupación es compartida por la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, el banco central de la mayor economía del planeta.

"Si se prolonga un conflicto (comercial) de envergadura, provocaría efectos adversos en la confianza de las empresas, en las inversiones y en el empleo", advirtió la Fed. Eso es verdad tanto para Estados Unidos como para el mundo.

Negociaciones forzadas

Desde que entró a la Casa Blanca en enero de 2017, el presidente Donald Trump se puso en pie de guerra contra los socios comerciales de Estados Unidos sin diferenciar entre aliados o rivales.

Un ejemplo es la negociación comercial con Canadá. Trump considera nefasto y forzó a renegociar el tratado norteamericano de libre comercio TLCAN, que vincula desde 1994 a su país con México y Canadá.

Cuando el viernes Washington y Ottawa parecían a un tris del acuerdo, comentarios de Trump que desagradaron a Canadá impidieron alcanzarlo.

Trump también dijo que la Unión Europea es un enemigo comercial justo cuando Bruselas enfrenta problemas vinculados al Brexit. Además el presidente considera aplicar aranceles a más productos chinos lo cual, a su vez, desatará la inmediata represalia de Pekin contra productos estadounidenses.

Un coro de organismos internacionales, economistas, empresarios y gobiernos advierte que una guerra comercial terminará perjudicando a la producción, a los consumidores y a toda la economía del planeta.

¿Se repetirá?

Cuando el banco estadounidense Lehman Brothers quedó librado a funesta suerte el 15 de setiembre de 2008, la amplitud del desastre se tornó visible. Gigantescas sumas de dinero habían sido invertidas en productos financieros que estaban respaldados por hipotecas conocidas como "subprime" concedidas a estadounidenses que compraron su casa con poca o nula solvencia para pagarla.

Cuando la Fed encareció el costo de los créditos, el castillo de naipes se derrumbó.

Quienes vivieron la "Gran Depresión" no tienen certeza sobre qué puede provocar nuevamente un desastre de tamaña amplitud.

"Parafraseando a Tolstoi, todos los mercados felices son idénticos pero cada mercado en crisis es diferente", dice Nicolas Colas de DataTrek Research.

La economía estadounidense funciona con una tasa de desempleo en torno a 4% y las acciones no paran de romper récords en Wall Street.

El sistema bancario se saneó y es el sector "mas reglamentado después del de la electricidad", según Steve Eisman, un financista que se enriqueció con la crisis de 2008.

La ley Dodd-Frank de 2010 redujo la toma de riesgos de los bancos y los obligó a contar con mecanismos de seguridad. Asimismo surgió una agencia de protección de los consumidores a la cual Trump quiere acotarle poderes como ya lo hizo en varios sectores.

Aaron Klein, del centro de estudios Brookings dice estar inquieto: "No sé qué causará la próxima crisis pero estoy seguro que no serán los tulipanes de Holanda ni las subprimes".

La llamada "crisis de los tulipanes" se produjo en los Países Bajos en el siglo XVII cuando se disparó el valor del bulbo de esa flor y generó una ola especulativa que terminó en una fenomenal crisis.

Con la certeza de que puede haber una nueva crisis, Ian Bremer, experto en riesgo político de Eurorasia Group, teme que el clima de división política azuzado en gran medida por Trump, complique dar una respuesta coordinada como ocurrió en 2008.

"Hay bastante estabilidad política en el mundo para dar grandes titulares en las portadas del día. Pero estoy menos convencido de ello para la próxima crisis", estimó.

Trichet: La situación es tan peligrosa como en 2007-2008

La situación financiera actual es "tan peligrosa" como cuando quebró el banco estadounidense Lehman Brothers en septiembre de 2008, asegura el expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, que asistió en primera fila a la crisis financiera de hace una década.

"Ahora se reconoce que el sobreendeudamiento masivo de las economías avanzadas fue un factor clave en el origen de la crisis financiera mundial de los años 2007 y 2008", declara Trichet a la AFP.

"El crecimiento de la deuda, en particular la privada, de los países avanzados se ha ralentizado, pero esa ralentización queda compensada por una aceleración del endeudamiento de los emergentes. Eso es lo que vuelve el sistema financiero mundial al menos tan vulnerable, sino más, que en 2008", considera quien fue presidente del BCE entre 2003 y 2011.

Durante su mandato, la institución monetaria europea tuvo que afrontar la crisis financiera junto a los demás grandes bancos centrales mundiales.

"El verdadero inicio de la crisis financiera que iba a golpear el mundo lo percibí el 9 de agosto de 2007, por la mañana, cuando nos enfrentamos a una interrupción completa del funcionamiento del mercado monetario de la zona euro", recuerda Trichet.

El mercado hipotecario estadounidense había dado varias señales de fragilidad, pero todo se aceleró a mediados de 2007 con las primeras quiebras en Estados Unidos.

A finales de julio, las bolsas mundiales se tambalearon y el contagio alcanzó a Europa. Alemania tuvo que inyectar dinero en el banco IKB, un plan de rescate de más de 3.000 millones de euros.

El 9 de agosto de 2007, el grupo bancario francés BNP Paribas congeló tres de sus fondos invertidos en Estados Unidos, cuyo saldo se había reducido en 400 millones de euros en unos días.

El pánico se extendió y el mercado monetario, en el que los bancos intercambian dinero, quedó paralizado.

"La situación no tenía precedentes desde la Segunda Guerra Mundial: no había ninguna actividad normal, ninguna transacción entre bancos, ninguna tasa de interés en el mercado (...) Tomo entonces con mis colegas la decisión de dar toda la liquidez solicitada por las instituciones financieras sin límite".

Aquel 9 de agosto de 2007, unos 50 bancos de la zona euro piden al BCE 95.000 millones de euros para poder afrontar sus obligaciones, una suma nunca vista. Y el organismo europeo concede esos préstamos.

"En ese momento estaba en Bretaña, en mi segunda residencia de Saint-Malo, en contacto electrónico constante con el BCE y los miembros del directorio. Tomamos la decisión en dos horas y media", cuenta Trichet.

"Esa decisión fue considerada como muy importante por todos los observadores y los participantes del mercado porque demostraba que el BCE podía tomar muy rápidamente decisiones muy atrevidas", cuenta.

"Había dos escuelas: los que pensaban que la crisis de las 'subprime' anticipaba algo grave e importante, y los que consideraban que era una simple corrección del mercado, bastante sana y sin gravedad sistémica. Yo pertenecía a la primera escuela", agrega.

En vez de mejorar, la situación siguió deteriorándose en los meses siguientes hasta la crisis total: el 15 de septiembre de 2018, el banco de negocios estadounidense Lehman Brothers se declaró en quiebra.

Aunque Lehman era el banco de negocios más pequeño de Wall Street, "fue el detonante", dice Trichet.

En los días precedentes, "estoy en contacto con Ben Bernanke [el jefe del Banco Central estadounidense], con Tim Geithner [presidente de la Fed de Nueva York], con mis colegas del mundo entero", recuerda.

"Explicamos que la quiebra de Lehman podría tener consecuencias catastróficas, pero entendí que el gobierno estadounidense no salvaría Lehman si no había una solución privada", prosigue el expresidente del BCE.

Las autoridades estadounidenses, criticadas por los demócratas y también por los republicanos tras la ayuda pública brindada a los organismos de financiación hipotecaria Fannie Mae y Freddie Mac, dejó quebrar Lehman Brothers.

"Mi sentimiento es que el gobierno estadounidense consideraba que no tenía, en aquel momento, la capacidad política para intervenir con dinero público. Así que yo me preparaba para una catástrofe", recuerda Trichet.

RELACIONADAS