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Fecha de publicación: 2018-06-13
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Nicaragua: El 78% rechaza la actuación de la Policía en la crisis

De acuerdo con una encuesta de CID Gallup, el 78% de la población nicaragüense rechaza el actuar de la Policía en esta crisis política y el 69% demanda que la Jefa Nacional, Aminta Granera, renuncie al cargo. Miles firmaron una carta en change.org exhortándoles: no sigan matando.

Por: Roberto Fonseca L.- estrategiaynegocios.net

Miles de ciudadanos nicaragüenses, a través de una Carta a los Policías, exhortaron a los miembros de la fuerza pública –jefes y subalternos- a no seguir manchándose las manos de sangre, ganándose así el repudio de una inmensa mayoría popular, ya que la última encuesta de CID Gallup revela que casi el 80% de la población rechaza el actuar policial en esta crisis política que inició el pasado 18 de abril y que ha costado más de 140 personas muertas, la mayoría jóvenes.

“Los integrantes de la Policía Nacional no están obligados ni moral ni constitucionalmente a cumplir órdenes arbitrarias del mando presidencial, que desembocan en represión y asesinatos; y tampoco existe ley ni principio moral que obligue a ustedes a asociarse con bandas paramilitares, o a darles protección, cuando, al contrario, es la Policía misma, como parte de sus responsabilidades, la que está obligada a desarmar a esas bandas. Ellos no tienen uniforme que manchar, ustedes sí”, refiere la carta abierta publicada en los dos diarios nacionales –La Prensa y El Nuevo Diario- en campos pagados.

La misiva, que también puede leerse a través de la plataforma Change.org (www.cartapoliciasnicas.com) ha sido suscrita por más de 4.200 personas, entre los que están personalidades nicaragüenses: ex comandantes de la Revolución Sandinista, activistas sociales, empresarios, etcétera.

“Nicaragua está en camino de un cambio democrático irreversible, y los miembros de la policía, hombres y mujeres, deben pensar en su propio futuro dentro de la nueva sociedad que se avecina, una sociedad en la que todos debemos tener cabida. No olviden que aún están a tiempo de ganarse un lugar en ese nuevo país para convivir en paz con sus familias, sus amigos, ser bienvenidos en sus barrios y comunidades, y no ser objeto del rechazo y el desprecio de su propia gente. Ustedes son ciudadanos uniformados, y la única manera de ganarse ese lugar es rechazando órdenes que no están obligados a cumplir”, agrega la misiva dirigida a las fuerzas policiales.

A continuación, instan a jefes y subalternos a abandonar sus armas, a botar los escudos en el caso de las fuerzas antimotines y a unirse a la gente, que aseguran que los recibirán con los brazos abiertos.

“Están a tiempo de ser parte de la nueva Nicaragua. El régimen de Daniel Ortega ya está agotado. A ustedes les toca detener de una vez por todas este insensato baño de sangre. ¿Por qué seguir con una causa que no es la de ustedes, sino la de una familia que vive fuera de la realidad?”, concluyen.

Policías: acuartelados y aislados

Luis Carrión Cruz, Comandante de la Revolución Sandinista y exviceministro del Interior en los años 80, es uno de los firmantes de la Carta abierta a los Policías, pese a valorar que ésta tendrá poco impacto, ya que según informes los policías están aislados de sus familias, sin contacto con los medios de comunicación independientes, ni con las redes sociales. En completo acuartelamiento.

“Están aislados porque por donde puede flaquear la Policía es por los subalternos, por la base, ya que los mandos están bastante comprometidos por intereses económicos e ideológicos. Son orteguistas leales, movidos también por intereses económicos”, afirmó Carrión, ex miembro de la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el órgano guerrillero que dirigió la lucha política-militar contra Somoza.

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Sobre los compromisos del alto mando policial con Ortega, Carrión mencionó que el Comisionado General Francisco Díaz, quien es el Director General de facto de la Policía Nacional, es consuegro de Daniel Ortega y de Rosario Murillo, ya que su hija Blanca Díaz está casada con Maurice Ortega Murillo, desde 2010.

Díaz ascendió a Comisionado General de la Policía Nacional en septiembre de 2008, bajo el segundo año de gobierno de Daniel Ortega, ubicándose así en la cadena de mando para asumir la jefatura en sustitución de la Primera Comisionada Aminta Granera, quien no ha vuelto a salir públicamente desde finales de abril, cuando empezó a recrudecerse la represión contra los estudiantes y pobladores que demandan la salida de la pareja presidencial.

“No hay duda de que hay un desgaste en la Policía, cansancio, desgaste moral, emocional, incluso malestar por estar acuartelados. Lo que pasa es que es un cuerpo muy vertical, así ha sido formado, con la autoridad central muy fuerte. Pero sí creo que el desgaste es real”, señaló Carrión Cruz.

Piden renuncia de Directora General de Policía

En el último Estudio de Opinión Pública Nicaragua #90, que llevó a cabo la firma costarricense CID Gallup del 3 al 14 de mayo, en todo el territorio nacional, casi 8 de cada 10 nicaragüenses, mayores de 16 años, rechazó el actuar de la Policía Nacional en esta crisis política y social que lleva más de 55 días.

Al preguntar al universo de 1.200 entrevistados a nivel nacional, si está de acuerdo o en desacuerdo sobre el actuar de la Policía Nacional en las manifestaciones de abril y mayo, el 78% de los nicaragüenses señaló que estaba en desacuerdo. Mientras apenas 22% estaba de acuerdo, cifra que ni siquiera corresponde al 31% que confesó ser simpatizante del partido de gobierno, el Frente Sandinista.

“La mayoría de los nicaragüenses está en desacuerdo en el rol que ha juagado la Policía en la represión, pero además, la actuación de la Policía en conjunto con bandas de delincuentes armados que los acompañan y que entran en las casas y violentan. Eso ha tenido un impacto devastador sobre la percepción de la gente sobre las fuerzas policiales”, afirmó Carrión Cruz.

Ese rechazo popular se extiende a la Primera Comisionada Aminta Granera, Directora General de la Policía Nacional, quien hasta esta crisis era la figura pública con mayor y mejor percepción positiva entre la población nicaragüense, de acuerdo a CID Gallup y otras firmas encuestadoras.

En el caso de CID Gallup, en un Estudio de Opinión Pública anterior, correspondiente a mayo de 2017, la Primera Comisionada Granera tenía un índice de opinión favorable del 62% y 15% de opinión desfavorable, colocándose en primer lugar entre las personalidades mejor evaluadas del país, superando a Ortega y a Murillo.

Sin embargo, un año después, en mayo de 2018, la Primera Comisionada Aminta Granera registró 57% de opinión desfavorable y 25% de opinión favorable, registrando un índice negativo de -32%.

Asimismo, 69% de los nicaragüenses opinó que la Primera Comisionada Granera debe dejar la Policía Nacional, debido a la represión brutal desatada por las fuerzas bajo su mando y las fuerzas para policiales que sustentan. Sólo 19% opina que debe continuar al frente de la institución policial.

“Aminta Granera ha perdido su posicionamiento favorable entre los nicaragüenses y también ello se extiende al deseo que deje su jefatura de la Policía Nacional. Esta manifestación es prácticamente generalizada y en especial en Managua, lugar donde se han desarrollado con más apoyo las manifestaciones contra el gobierno de la pareja presidencial”, apunta CID Gallup.

La firma CID Gallup encuestó a 1.200 nicaragüenses, con metodología mixta (cara a cara y vía telefónica). El margen de error corresponde a más o menos 2,83 puntos porcentuales y el nivel de confianza es 95%.

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Policía de espaldas a la Constitución

De acuerdo con la Ley No. 872 – Ley de Organización, Funciones, Carrera y Régimen Especial de Seguridad Social de la Policía Nacional- este órgano se regirá en estricto apego a la Constitución Política de la República en Nicaragua, a la que “guardará respeto y obediencia”.

Roberto Cajina, asesor y experto en Defensa y en Seguridad Pública, afirmó a E&N que la represión brutal confirma que el problema de fondo es que la Policía está obedeciendo más a razones políticas que a razones de seguridad pública.

“La Policía Nacional en lugar de responder a lo que establece la Constitución y su propia Ley interna, está respondiendo ahora a los intereses de la pareja gobernante Ortega-Murillo, por ello, el tema central era eliminar todo foco de protesta y evidentemente eso no les dio ningún resultado”, señaló Cajina.

El experto en Defensa y Seguridad Pública, autor de varios textos sobre esos temas, lamentó que exista una alianza entre la Policía Nacional y los grupos de choque del gobierno, que popularmente se les ha calificado de “turbas”, y que se trasladan en motocicletas o en pick-ups. Su accionar es muy parecido al de los “Colectivos” de la República Bolivariana de Venezuela.

Cajina cuestionó que la Policía Nacional esté utilizando municiones vivas –letales- para reprimir las protestas, y responsabilizó a los mandos superiores sobre el empleo de las mismas, ya que éstas no deben utilizarse para restablecer el orden público.

“El problema interno de la Policía es que la influencia de los intereses políticos de la pareja presidencial Ortega-Murillo, ha trastocado la profesionalidad o el profesionalismo de la Policía”, insistió Cajina.

También lamentó y cuestionó que durante el levantamiento popular, Ortega desplegó también tropas militares en Managua y en algunos departamentos del país, para “salvaguardar” objetivos estratégicos para la seguridad nacional. Entre estos, instituciones públicas y objetivos económicos.

“Es un error gravísimo porque en primer lugar revela que la Policía Nacional es incapaz de controlar esta situación de conmoción social, y por otro lado, sacar al ejército a la calle significa matar gente, porque ellos están preparados para matar”, dijo Cajina a E&N.

No obstante, hasta el cierre de esta nota, no se había registrado ningún incidente grave con los efectivos militares desplegados.

Policías desertan

Una de las promotoras de la Carta abierta a los policías nicaragüenses, que vamos a identificar con el nombre de “Cristina” -por razones de seguridad- explicó a E&N que es ésta fue una iniciativa de mucha gente autoconvocada, que contribuyó a la redacción final de la misiva y a su publicación en campos pagados en los diarios nacionales.

“Apelamos a la conciencia de quienes todavía tienen conciencia, ya que creemos que no todos los policías han estado involucrados en la represión y no todos son deshonestos. Ese es el espíritu de la carta”, indicó a E&N.

Además de la carta, dijo que están desarrollando otras iniciativas de comunicación y de interpelación a través de las redes sociales y a través de volantes impresas que distribuyen en barrios, con el propósito de que lleguen a los familiares de los policías y los motiven a no seguir reprimiendo al pueblo.

“Yo estoy convencida que la Policía de Nicaragua era bien comprometida con la gente, quizás se fue maleando con el tiempo. Queremos incidir sobre aquellos que tienen conciencia. Esperamos que no sigan matando a sus hermanos nicaragüenses. Ayudar a aumentar la tasa de deserción en gente que no quiere reprimir”, agregó.

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En su edición del pasado 10 de junio, el diario La Prensa informó sobre presuntas 14 bajas policiales en el departamento de Matagalpa, ubicado a unos 130 kilómetros al norte de la capital, quienes optaron por abandonar las filas policiales aunque pasen al desempleo y no reciban los beneficios vinculados a la indemnización laboral.

Por otra parte, hoy se informó de última hora, que alrededor de 40 efectivos policiales abandonaron la estación policial del municipio de Diriamba, ubicado a unos 40 kilómetros al sur de la capital nicaragüense, ante la presencia de una muchedumbre que reclamaba por la muerte de un poblador de la localidad, la noche anterior. La sede policial fue incendiada por la multitud.

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