Claves Del Día
Fecha de publicación: 2018-03-10

Las claves del primer viaje de Trump a Latinoamérica

Tras poner nerviosos a los mercados con los aranceles al acero y aluminio, el presidente viajará a Latinoamérica, la región de la que quiere separarse con un muro y para la que ha tenido princpalmente mensajes hostiles.

Por AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitará Perú y Colombia el mes próximo, en su primer viaje como mandatario a América Latina, una región de la cual promete separarse con un muro y a la que ha enviado muchos mensajes hostiles.

La Casa Blanca dijo el viernes que Trump viajará a Lima para asistir el 13 y 14 de abril a la Cumbre de las Américas, tras lo cual visitará Colombia, uno de sus principales aliados.

El anuncio pone fin a especulaciones sobre la participación de Trump en el encuentro hemisférico y muestra un acercamiento hacia Colombia tras tensiones bilaterales en los últimos debido al exponencial aumento de la producción de cocaína en el país sudamericano.

Trump, que a diferencia de sus predecesores Barack Obama y George W. Bush no visitó a sus vecinos del sur durante su primer año de gobierno, no había confirmado aún su participación en la Cumbre de las Américas, lanzada en Miami en 1994 a instancias del estadounidense Bill Clinton para promover la integración comercial.

El mandatario conversó el miércoles sobre la cita con el anfitrión, el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski. Pero la Casa Blanca recién anunció que Trump irá a Lima luego de un contacto telefónico el viernes con su homólogo argentino Mauricio Macri, un empresario cercano a él.

Venezuela, "prioridad número uno"

Durante la llamada, "Trump destacó la necesidad de que los países de la región trabajen juntos para devolver la democracia al gran pueblo de Venezuela", según la Casa Blanca.

La VIII Cumbre de las Américas, la primera que se celebra desde que Trump asumió el poder, es un foro que Estados Unidos tradicionalmente ha aprovechado para influir en asuntos regionales. La grave crisis institucional, económica y social que atraviesa Venezuela sin duda estará presente en los debates en Lima.

"Venezuela es la prioridad número uno en la región. Y es el asunto sobre el cual los países tienen más acuerdo", dijo a AFP Cynthia Arnson, directora del programa de Latinoamérica del Wilson Center de Washington.

El internacionalista de la Universidad de Columbia en Nueva York, Christopher Sabatini, coincidió. "La necesidad de dar una respuesta regional a la crisis en Venezuela es uno de los temas pendientes", opinó.

El presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien Trump ha tildado de "dictador" y que busca la reelección en unas cuestionadas elecciones en mayo que buena parte de la comunidad desconoce, aseguró que asistirá a la Cumbre en Lima, pese a que Perú dijo que su presencia no será bienvenida.

Colombia y las drogas

La visita de Trump a Colombia, en tanto, se anunció una semana después de que Estados Unidos reafirmara su compromiso con la lucha antinarcóticos del país sudamericano, garantizando su cooperación durante los próximos cinco años.

Washington busca que Colombia, origen del 90% de la cocaína que llega a Estados Unidos, reduzca para 2023 en un 50% los cultivos de hoja de coca y la producción de cocaína.

Según Naciones Unidas, entre 2014 y 2016 las hectáreas cultivadas de coca se dispararon de 69.000 a 146.000, y la producción del alcaloide pasó de 442 a 866 toneladas.

Ante este incremento récord, Trump amenazó en septiembre con descertificar a Colombia en su compromiso antidrogas, poniendo en riesgo la millonaria ayuda estadounidense que recibe hace casi dos décadas para enfrentar el problema.

"Una vez más, como en los años 1980 y 1990, el tema de las drogas domina la agenda bilateral entre Washington y Bogotá", dijo a AFP Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano, quien atribuyó esto no sólo a un mayor suministro, sino a una posición más dura por parte de funcionarios de la administración Trump.

¿Más hostilidad?

Desde el plan de construir un muro en la frontera con México hasta la revisión del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN), la áspera retórica de Trump hacia sus vecinos ha sido la constante de su campaña electoral y primer año de gobierno, más allá de los mensajes positivos que buscaron dar las giras regionales del vicepresidente Mike Pence y del secretario de Estado Rex Tillerson.

Trump ha insultado a los inmigrantes hispanos, a quienes llamó narcotraficantes y asesinos, y ha denostado varias veces a naciones latinoamericanas por su combate a las drogas, sus prácticas comerciales y su manejo del tema migratorio.

Latinoamérica debe esperar más retórica hostil, poca sustancia política y mucha indiferencia, predijo Shifter.

"Si algo hemos aprendido, es que el presidente Trump no cambiará su estilo ni se volverá más diplomático", concluyó.

Sabatini, sin embargo, cree poco probable más mensajes duros.

"Washington reconoce que hay una serie de acontecimientos importantes en el hemisferio, G7 en Canadá, Cumbre de las Américas, G20 en Argentina, y está buscando abordar a sus socios en las Américas", consideró.

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