Honduras: un destino inolvidable

Por: Daniela Raffo, el lunes, 19 de julio de 2010

El eslogan para presentar a Honduras es acertado: “Todo está aquí”. O allá. Es un país de agua, palmas y jaguares que esconde vida e historia en todos los rincones. Hay un paraíso de áreas protegidas donde nada se toca.

Honduras: un destino inolvidable
Cayos Cochinos es un archipiélago que está formado por 13 cayos de formación coralina, muy blancos, y dos de formación volcánica. Todos paradisíacos y a 25 kilómetros de Sambo Creek, una aldea garífuna de La Ceiba.

 

Honduras es un paraíso de mar, playas y una vegetación exuberante. Fundaciones y personas particulares cuidan cada uno de sus espacios para que la naturaleza sea la protagonista por excelencia.

Los parques nacionales de playa y montaña y los maravillosos cayos de arenas blancas y perfectas son áreas protegidas. Distintas fundaciones, pobladores, investigadores y visitantes son los responsables de que la naturaleza se mantenga y se reproduzca.

Uno de los principales atractivos es el Jardín Botánico y Centro de Investigación Lancetilla, ubicado a siete kilómetros de Tela y que lleva ese nombre por una palma que tiene espinas como lanzas. Fue creado por el horticultor Wilson Popenoe, quien llegó al país en 1925, época de oro de la United Fruit Company, para estudiar las enfermedades tropicales en su laboratorio. Una vez que lo instaló, comenzó a llevar diferentes plantas que podían adaptarse al clima y riqueza del suelo.

Una de ellas es la palmera de Sumatra, que exhibe un rojo perfecto en parte de su tronco. Este jardín tiene 1.681 hectáreas y está dividido en tres áreas: plantaciones experimentales, arboreto y reserva biótica. En esta última no se puede tocar nada, mucho menos las plantas venenosas. Por comer una de ellas, el ceso vegetal, murió Dorotea Popeonoe, esposa de Wilson.

Este fruto tiene la particularidad de ser altamente mortal antes de estar maduro y muy nutritivo una vez que está listo. A partir de esa anécdota, se infiere que los paseos son guiados y es preferible no comer ningún fruto. Otro de los atractivos imperdibles es el túnel natural de bambú, formado por esta planta que puede llegar a medir hasta 50 metros y que nace en grupo como si fueran ramilletes de flores para gigantes.

 

Pico Bonito

Otro sitio increíble por su verde tupido y sus atractivos es el Parque Nacional Pico Bonito, uno de los más imponentes de Honduras, ubicado a 15 minutos de la localidad de La Ceiba. Allí pueden realizarse travesías increíbles en rafting en el río Cangrejal y caminatas por los senderos para conocer todo tipo de aves y plantas.

Este espacio es increíble, húmedo, boscoso, con enormes paredes de plantas, todo rodeado de verde… pero quizás es más conocido popularmente por “The Lodge at Pico Bonito”, el eco lodge ubicado dentro del lugar y equipado con 22 cabañas diseñadas para causar el menor impacto ambiental, de las cuales hay una preferida para las lunas de miel y, según el guía Elmer Escoto, es “un sueño”.

Allí conviven naturaleza y personas. El eco lodge separa su basura en orgánica e inorgánica para luego ser reciclada, y tiene en estudio la implementación de paneles solares. Uno de sus gerentes, Enrique Graugnard, contó que allí se practican actividades de ecoturismo “tomando en cuenta el ambiente natural y la zona protegida del Parque Nacional Pico Bonito manteniendo su flora y su fauna”. Ellos están ubicados en aproximadamente 300 acres del parque y son los encargados de ese espacio. Para eso cuentan con un patrullaje las 24 horas del día y guías naturalistas expertos, encargados de mantener los senderos reportando cualquier anomalía o maltrato.

Además, cooperan continuamente con la aldea El Pino –cercana al parque– mediante actividades para “concienciar a la juventud desde temprana edad para proteger el parque con sus recursos”. Para atractivo de los visitantes y para conservación tienen un mariposario, un serpentario y la casa de la iguana.

El más impresionante es el serpentario donde, entre otras especies, se encuentra la serpiente barba amarilla, que llega a medir hasta ocho pies y es la más venenosa de Latinoamérica. La última vez que dio a luz, tuvo 39 crías que, claro está, fueron puestas en libertad. En el mariposario hay 15 especies de mariposas que visitan hasta 200 flores por día y tienen unos colores tan vistosos que cuando se posan en las plantas cierran sus alas para no ser vistas. Nada vanidosas y muy precavidas.

 

Punta Sal

Las playas de Honduras son el lugar que toda persona quiere conocer. Allí, el sueño del mar transparente se hace realidad. Uno de los sitios para visitar es Punta Sal, a 45 minutos en lancha desde Tela.

Este sitio forma parte del Parque Nacional Jeannette Kawas, que cuida la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal y Texiguat, Prolansate. De acuerdo con Alberto Webster, el guía de Garífuna Tours, Prolansate surgió en 1990. En 1995, luego de una manifestación contra los delitos ambientales que se cometían en la Bahía de Tela, su presidenta Jeannette Kawas fue asesinada, por lo que el nombre hace honor a su trabajo.

Para llegar desde Tela a Punta Sal hay que atravesar aguas clarísimas y prepararse para ver la flora y fauna que pueden encontrarse allí. Entre ellas, jaguares, que solo salen de noche. En Punta Sal hay tres senderos, y el nombre de uno de ellos, Puerto Escondido, se remonta a la época de los piratas, porque era allí donde atracaban sus barcos.

En los senderos puede verse, entre una extensa variedad de flora, el árbol conocido como la “gamba sangrienta”, que desprende un líquido rojo cuando se corta. Como es un árbol hueco, con su madera se hacen tambores y cayucos. En esa playa viven solo dos familias: una garífuna y otra indígena. Ahí habitan desde hace 25 años, antes de que el sitio fuera declarado Parque Nacional. Los garífunas son los encargados del almuerzo de los turistas: frutas, róbalo empanizado, casamiento y plátano frito en aceite de coco, todo sencillamente delicioso.

Para que el agua, la playa y la vegetación de esta zona se conserven, Alberto, que cuida meticulosamente ese espacio, insiste en que hay que empezar a educar en los colegios sobre el tema del medio ambiente. Ya hay tours de estudiantes que llegan y recogen basura, y todo se va para Tela, de la mano del personal de Prolansate.

 

Cayos Cochinos

Las razones del nombre de Cayos Cochinos son tres. Una: desde el aire, el Cayo Mayor y el Cayo Menor parecen dos cerdos, y los 13 cayos restantes, los cerditos. Dos: en 1930 habitaba la zona un inglés con una gran cría de cerdos. Tres: las corrientes arrastran suciedad desde Norteamérica y Sudamérica, llevando la basura hacia esas playas.

En la práctica, para la foto, de cochinas no tienen nada. Este archipiélago está formado por 13 cayos de formación coralina, muy blancos, y dos de formación volcánica. Todos paradisíacos y a 25 kilómetros de Sambo Creek, una aldea garífuna de La Ceiba.

La Fundación Hondureña para la Protección y Conservación de Cayos Cochinos es una organización no gubernamental, responsable del mantenimiento y cuidado de esta área. Antes de tocar tierra en cualquiera de ellos, es necesario llegar al cayo donde se encuentran las oficinas y el Centro de Investigación para reportarse.

Una vez hecho esto, el mar es de uno, siempre y cuando las personas cumplan los requisitos. “Se pueden llevar todo lo que quieran en foto y en la memoria”, dijo Óscar Escobar, de Tourist Options. Y el equipo es muy estricto en ese sentido. Si alguien se lleva algo de los cayos y un guía los sorprende, no se sube a la lancha de regreso.

La explicación más básica es que los caracoles, al desintegrarse, forman la arena blanca. Pueden encontrarse cientos de ellos, algunos enormes. Cayos Cochinos es un paraje soñado, de una tranquilidad absoluta y de un contacto con el medio ambiente que es un privilegio.

Todo se cuida y cada una de las personas que hacen parte de este archipiélago respeta la vida. Allí funciona un laboratorio que, según su administrador de Recursos Naturales, Elías Aguilar, tiene como objetivo la investigación constante, dado que esa información es vital para ver cómo está el arrecife y actuar en consecuencia.

No lo hacen solos, sino que reciben estudiantes e investigadores de otras partes del mundo. Una de las especies que se estudia está en tierra y es la boa rosada, endémica de la zona. Ya hay 1.000 de ellas con su respectivo chip para ser analizadas. Así, cuidado como está, protegido, Cayos Cochinos es el lugar ideal para hacer buceo, snorkel y caminatas. Bajo el agua, el mundo de Cayos Cochinos es otro.

Si se enamora del lugar, que es lo más probable, puede pasar la noche ahí, en el cayo Chachahuate, donde habitan 50 familias garífunas extremadamente amables, que van a hacer de su estadía un momento inolvidable.

 

Roatán

Si “Todo está aquí” en Honduras, es imposible visitar este país sin llegar a Roatán. Esta isla es el lugar predilecto para bucear, caminar, bañarse en aguas cálidas hasta que lo sorprenda el atardecer, y disfrutar de tragos y exquisita comida en muelles con vista a un mar perfecto.

Pero también tiene secretos que vale la pena conocer. Si quiere volver a ser niño, Bailey’s Key es el lugar. Allí hay 24 delfines dispuestos a dejarse acariciar y dar un beso a cada uno de los visitantes, con una paciencia de madre. Viven en una piscina natural y aunque los suelten para que naden libres en el mar, siempre vuelven a su público y a sus piruetas. Conocerlos es una experiencia inolvidable.

Otro sitio inolvidable se encuentra a escasos minutos de Roatán. En Maya Key funciona un Centro de Rescate de Animales Silvestres que trabaja con animales que han sido decomisados. En Honduras, el precio clandestino de un mono araña puede ser de US$60. Por eso, en dicha entidad, el cuidado de los animales es primordial. Y cada uno de ellos tiene una historia de vida.

El más mimado y respetado es el jaguar Chaca, una hembra que estuvo diez años enjaulada y mal alimentada hasta que se escapó y recayó en el Cayo, donde es atendida como una princesa. En el zoológico hay felinos, guaras de colores increíbles, loras, tucanes, monos y hasta un oso hormiguero.

Además de conocer el zoológico, los visitantes pueden hacer snorkel, disfrutar de la playa en arenas blanquísimas y comer en el restaurante donde no se sirven papas fritas para que se puedan degustar los plátanos fritos. Otro atractivo turístico es Gumbalimba Park, un parque privado con jardín botánico.

Gumbalimba es el nombre de un árbol al que también se le conoce como “indio desnudo”, ya que cuando se pela no se quema. En este parque, una de las principales atracciones son los monos cara blanca que interactúan con los turistas, a quienes se les recomienda guardar todas sus pertenencias, en especial los lentes de sol.

Pero si de animales raros se trata, la granja de iguanas es lo más parecido a Jurassic Park en diminuto. Allí Petrona Meléndez Harch y su familia cuidan y alimentan a 4.700 iguanas que se pasean por la calle como si nada. Los propios visitantes pueden alimentarlas mientras caminan con cuidado para no patear sus colas.

Cualquiera de los destinos en Honduras son vacaciones aseguradas. Así se trate de un resort o de convivir con una familia garífuna, la estadía va a ser inolvidable. Conózcala y déjese llevar por una naturaleza envidiable.

 

 

 
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