Empresas & Management
Fecha de publicación: 2016-06-06

Diego de Sola: Reinventando la rueda en Bolívar

El CEO del salvadoreño Inversiones Bolívar, Diego de Sola, afirma que el norte que enrumba sus operaciones y negocios es, de forma indudable, la responsabilidad. La pregunta que tratan de hacerse para todo proyecto, hasta para la empresa misma, es “si no existiera, ¿el mundo estaría mejor o peor?

Por estrategiaynegocios.net

“La forma en la que conducimos nuestros negocios cimentará el camino para volver a dignificar la labor productiva”, sostiene el joven ejecutivo salvadoreño.

Hace 17 años, recuerda De Sola, Inversiones Bolívar “era una empresa desarrolladora tradicional, con 39 años ejecutando una diversidad de proyectos en distintos segmentos y categorías del mercado salvadoreño”. A finales de los años noventa, Bolívar incursionó en vivienda vertical por primera vez, con el edificio de apartamentos 525 Ave. La Capilla.

La inspiración para transformarse llegó con el nuevo siglo, cuenta. Los gerentes de Bolívar estudiaban lanzar más proyectos verticales en el mercado salvadoreño, cuando un libro llegó a sus manos: Radical, de Ricardo Semler. “Fue tanto el impacto que nos causó leer sobre su versión de “democracia corporativa”, que lo invitamos a San Salvador y escuchamos de viva voz sobre como el concepto de libertad con responsabilidad desató el potencial de su equipo”, recuerda.

Ricardo compartió con el liderazgo de Bolívar como había cuestionado a fondo la manera de hacer negocios, “y con esto nos dio licencia de “reinventar la rueda” a nuestra manera. En estos 17 años, hemos madurado como equipo, encontrando y potenciando nuevos liderazgos, transformando y refrescando algunos ya experimentados, y disfrutando este redescubrimiento de nosotros mismos y de lo que somos capaces”, destaca Diego.

Los liderazgos, continúa, se profundizaron a medida que cada quien iba asumiendo responsabilidades más amplias dentro del equipo, y la empresa fue evolucionando de una altamente jerárquica y estructurada, en donde primaba el control, hacia una más democrática y libre, cambiando el control por el apoyo, la estructura por agilidad. “En estos años, en el equipo hemos logrado un giro decidido hacia la libertad con responsabilidad, generando así una cultura cada día más abierta e interesante para todos”.

El grupo salvadoreño viene de años duros. “En nuestra industria, y en particular en El Salvador, no podemos decir que esta década pasó sin grandes crisis. La crisis del 2008 fue un freno absoluto a nuestro quehacer como desarrolladores, ya que la liquidez en los bancos casi se detuvo por completo”, cuenta De Sola. Pero con todo y dificultades, “la crisis nos dejó muchas lecciones sobre cómo manejar mejor nuestro riesgo, desde los productos que diseñamos hasta cómo financiamos las obras. En ese sentido, los aprendizajes fueron una gran oportunidad de “capitalizar” estos años. Hemos dedicado tiempo, esfuerzo e ingenio para aprender de momentos extremos –tanto la euforia del 2007 como también el pánico del 2008– para gestionar y proyectarnos mejor a mediano y largo plazo”, expone.

El gerente está consciente de que los riesgos de liquidez y volatilidad persisten, y no van a desaparecer a corto plazo. “Nuestra tarea es prepararnos mejor para enfrentar eventuales tormentas, y saber aprovechar las oportunidades que trae el cielo azul entre los nubarro-nes”, completa.

VISIÓN 2033 : empresa que beneficia a todos

Después de esta transformación, Grupo Bolívar está listo para llegar, en los próximos 17 años, en el 2033, “como una marca reconocida en la región por su cultura empresarial humana e innovadora, su responsabilidad en el sentido más amplio, y su excelente desempeño sirviendo al cliente inmobiliario. Nos encantaría que Bolívar brille cada día más, no solo por las obras que producimos, sino también por cómo llevamos el proceso”, sostiene su CEO.

Es un reto mayor, de frente a consumidores “que saben reconocer mejor qué es lo que quieren y necesitan”, reconoce De Sola. “Ahora los clientes no solo comparan con el otro desarrollo en la zona, sino que pueden comparar lo que ofrecemos con lo que existe en otros países, en otras regiones. Su contexto ha crecido, y así también sus expectativas. Esto demanda de las empresas prepararse mejor para identificar los nichos de mercado con mayor precisión, e investigar a fondo para poder innovar en forma acertada”.

En los últimos años, “el liderazgo de Bolívar ha reflexionado mucho colectivamente sobre qué nos mueve, a qué aspiramos y cuál es nuestro Proyecto de Vida (el lema de Bolívar)”, comparte el gerente. Dicho proyecto, concluyeron, “conlleva realizarnos como personas y como equipo, para el bien nuestro y de todos los que nos rodean. Las reflexiones nos han llevado a concluir que nuestro bienestar está ligado al de nuestros clientes, proveedores, comunidades y todos los que hacen nuestro negocio posible”. La nueva agenda social y ambiental que toca a las empresas, Bolívar la engloba en una sola palabra: responsabilidad. “Cada uno de nosotros está cambiando el mundo con cada una de las miles de decisiones que tomamos a diario, y por ese cambio que producimos –consciente o inconsciente, bueno o malo– debemos responder”, advierte el joven ejecutivo.

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