Empresas & Management
Fecha de publicación: 2018-01-11

Aplica la inteligencia emocional contra la infelicidad en el trabajo

Desarrollar esta capacidad puede ayudar a tener mejores resultados y una mejor relación con los compañeros. En un líder es fundamental, señalan especialistas.

Por Expansión (México)

Berenice Muñoz trabaja en una empresa de ventas de muebles y otros artículos de hogar. Cuando ingresó se dedicaba a buscar los mejores proveedores y a negociar con ellos la adquisición de sus productos. Sin embargo, al poco tiempo de comenzar y ver que no lograba los acuerdos que esperaba, comenzó a sentirse frustrada.

“Me sentía obligada a realizar mi trabajo. Ya no me esforzaba en cerrar tratos, sólo esperaba a que fuera mi hora de salida. Cada vez que mi jefe me llamaba a reunión me molestaba e iba con la peor cara a hablarle de mis malos resultados”, explica.

Cinco meses después, fue trasladada al área de ventas. El trato directo con los clientes tampoco resultó efectivo. “El cambio me parecía negativo. Culpaba a la empresa por haberme puesto en una posición que me parecía incómoda. Como antes había tenido una mala experiencia interactuando con las personas, en las ventas esperaba algo peor”, agrega Muñoz.

Poco después, decidió acudir a una consultoría en productividad y comprendió algo: necesitaba desarrollar su inteligencia emocional.

“Es la habilidad para manejar mis propias emociones y mis relaciones con los demás, basado en las emociones que puedo notar en ellos. Es decir, cómo están reaccionando cuando interactúa conmigo”, explica Agustín Bravo, director de Enfoque Visionario, empresa de consultoría y coaching en liderazgo. Esta es útil en el ámbito laboral, ya que ayuda a tomar decisiones de manera más consciente, evitar conflictos, reducir el estrés y crear un ambiente de confianza.

Rosa María MacFarland Ávila, directora de MDO Consultores en Recursos Humanos, agrega que implica ser empático. “Es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente”, agrega.

Esta capacidad debe estar presente en todos los integrantes de un equipo de trabajo pero, principalmente, en el líder, puesto que él es el encargado de comunicar las acciones que se deben realizar. Si no lo hiciera de manera correcta, el trabajo podría no efectuarse y esto podría afectar a la empresa.

“Si la gente tiene miedo de hablar conmigo, si no hay un espacio para la comunicación, son los principales indicadores de que necesitamos adquirir inteligencia emocional”, explica la psicóloga Nelly Canseco.
Cómo mejorar

El primer paso es diseñar de qué manera quieres mejorar o para qué, recomienda Bravo. Puede ser solamente mejorar tus relaciones en el trabajo o escalar a un mejor puesto, pero debes estar consciente del trabajo que costará lograrlo y las etapas por las que debes pasar. Por ejemplo, para ascender de puesto debes convertirte en alguien valioso para la empresa, saber dirigir un equipo de trabajo y ser bueno en la resolución de conflictos.

Se trata de un proceso personal y de autoconocimiento en el que hay que comprender que decidir es diferente a desear. “Las personas lo confunden. Por ejemplo, dicen haber tomado la decisión de bajar de peso, cuando en realidad es su deseo. Se debe seguir el plan diseñado paso a paso. Tomar la decisión implica concentrarse en cada uno de los escalones y no sólo en la meta final”, detalla el coach.

Es necesario desarrollar un plan para lograr el objetivo y practicarlo a diario. Para no perder el objetivo de vista, MacFarland recomienda hacer todos los días que dure el proceso, una lista al final del día de los logros y las situaciones que provocan malestar. “Si hubo un problema en la oficina, anotarlo y escribir de qué otra manera se pudo haber reaccionado para evitarlo o resolverlo. Así poco a poco las personas van a ser conscientes de que hay otras alternativas y dejarán de actuar impulsivamente”, dice la especialista.

Canseco comenta que a la larga, estas acciones se trasladarán a pensamientos más positivos y a mayor tolerancia en el trabajo. “También aprenderemos que no poseemos todas las habilidades para resolver lo que se nos ponga enfrente. Pero a través de conocernos y desarrollarnos, podemos saber de qué manera reaccionar a lo que nos enfrentamos y no sentirnos frustrados cuando no lo logramos. Aprenderemos a buscar otras opciones para resolverlo”, explica la psicóloga.

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