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Centroamérica & mundo

Cacao indígena de Costa Rica deleita al paladar gourmet

El cacao costarricense, único en Centroamérica con la calificación gourmet en el Convenio Internacional de Cacao, ganó la distinción "Salon du Chocolat", entre 50 muestras de regiones del istmo, África, Suramérica, el Caribe y Asia.

  • 2013-05-29 |
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norma.lezcano

El cacao costarricense, único en Centroamérica con la calificación gourmet en el Convenio Internacional de Cacao, ganó la distinción "Salon du Chocolat", entre 50 muestras de regiones del istmo, África, Suramérica, el Caribe y Asia.

Por: AFP

Bajo una llovizna que acrecienta el calor en una zona montañosa del Caribe de Costa Rica, Marina López camina orgullosa entre sus plantas de cacao, un seductor producto heredado de sus antepasados indígenas, que exporta a Estados Unidos y Suiza para deleitar paladares en el mundo.

Pero para Marina, una indígena bribri de 48 años, el cacao es más que un producto de venta con el que, como jefa de hogar, mantiene a sus cuatro hijos. Los indígenas costarricenses lo consideran como un fruto sagrado ligado a su historia y tradiciones.

A 230 km al sureste de San José, entre la exuberante vegetación de Talamanca, colindante con Panamá, los indígenas Bribri y Cabecar siembran en sus tierras ancestrales el cacao junto a cultivos como banano, yuca y frutales.

Mientras muestra a un equipo de AFP las plantas de cacao en su parcela de 3,5 hectáreas, Marina reivindica el trabajo indígena, pues algunos expertos a veces llegan hasta allí para ayudar, pero otros a criticar.

"Nos piden cortar y podar el cacao, y decimos que no, tenemos una forma de hacer las cosas. Aceptamos aprender, pero que no nos digan cómo hacer lo que hemos hecho toda la vida", comentó, al referirse a que los indígenas protegieron el fruto cuando casi desaparece por un hongo.

Una autoridad en la materia, Marina preside un grupo de mujeres que vende su producción a la Asociación de Pequeños Productores de Talamanca (Appta), una de las mayores comercializadoras de cacao en el país, sobre todo orgánico.

La Appta, que representa el 70% de la producción de la región, vende principalmente a Theo Chocolate de Estados Unidos y Chocolat Bernrain de Suiza.

Por la calidad gourmet de las semillas, el kilo se vende a US$4,50 según cotizaciones de mayo, cuando el precio promedio en Nueva York rondó los US$2,25, según Jairo Garita, encargado de exportaciones de Appta.

 El seductor "chocolat"

En 2011, el cacao costarricense, único en Centroamérica con la calificación gourmet en el Convenio Internacional de Cacao, ganó la distinción "Salon du Chocolat", entre 50 muestras de regiones del istmo, África, Suramérica, el Caribe y Asia.

Con 2.230 productores y 4.550 hectáreas, Costa Rica produce unas 500 toneladas de cacao, según Maricela Hernández, de la Cámara de Exportadores (Cadexco).

Casi todo se vende (en semilla e industrializada), sobre todo a Europa, lo que generó 9,8 millones de dólares en 2012. Todo el gourmet se exporta en semillas secas.

Pero por la poca capacidad para industrializar el producto, las importaciones de chocolate procesado, en polvo, barras, confites y otros, exceden por mucho las ventas. De Suiza se importaron 70 toneladas y de Estados Unidos 2.569 toneladas en 2012, según datos oficiales.

"Si pudiéramos producir y exportar más, lo haríamos", dijo Garita. Hace poco, Appta debió rechazar pedidos de empresas de Italia, Canadá e Israel.

Pero "la meta es triplicar la producción en cinco años", agregó, en un recorrido por el jardín en el que la Appta alberga las seis variedades, más resistentes a enfermedades y productivas, que liberó el Centro Agronómico de Investigación y Enseñanza (Catie) tras 15 años de estudios.

 Cacao criollo

"Desde que tengo memoria he trabajado con el cacao, mis abuelos tenían, pero la 'monilia' lo acabó. Nosotros lo mantuvimos. Ahora vemos que las nuevas variedades dan fruto y mejor, pero vamos a mantener parte de nuestro cacao criollo", relató Marina.

Por su arraigo al cacao, cuando ese hongo invadió los cultivos en los años 70, los indígenas no quisieron eliminar todos los árboles.

Con las variedades del Catie, la producción retomó auge en Costa Rica y el resto de Centroamérica, impulsado además por los precios internacionales y el apoyo estatal y privado.

Es "un cultivo insistente, perenne y muy agradecido", opinó Adriana Arciniegas, investigadora de Catie, al explicar que, una vez sembrado, el árbol tardará un año en producir y luego lo hará para siempre.

"El cacao es especial para nosotros, lo usamos hasta en rituales. Pero es más especial para las mujeres porque en la cultura indígena, además de ser las que heredamos la tierra, somos las que lo preparamos", comentó Marina, junto a otras indígenas, con quienes habla en bribri.

Ellas buscan que no solo otros saquen provecho de su esmerado trabajo de cultivar. En la Asociación de Mujeres Indígenas de Talamanca preparan cacao de forma artesanal según la costumbre bribri, que venden bajo el nombre de "Tsirushka", chocolate.

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