Centroamérica & mundo
Fecha de publicación: 2014-06-04
Gráfica muestra jóvenes de 15 a 24 años en condición de exclusión por actividad y país en los años 2001, 2005 y 2012. (Elaboración: Estado de la Región).

Centroamérica: 5 de 9 millones de jóvenes están excluidos

Abundan mujeres rurales que no estudian ni trabajan por sus obligaciones en el hogar. Hombres, muchos menos, abandonaron estudios por trabajos precarios y de baja calidad. 2 millones son ninis (ni estudian, ni trabajan).

Por: estrategiaynegocios.net

En Centroamérica hay cerca de 9 millones de jóvenes de 15 a 24 años, de los cuales 2 millones no estudian ni trabajan (Nini) y 3,25 millones aunque tampoco estudian, trabajan pero en condiciones precarias, se ocupan en sectores de baja productividad y en trabajos informales sin seguridad social. Es decir, se trata de una problemática que trasciende la condición de jóvenes “Nini” y evidencia un grave proceso de rezago y exclusión social.

De acuerdo con datos del Cuarto Informe Estado de la Región (2011), en Centroamérica cerca de 15 de los 43 millones de habitantes, 40% de los hogares, están excluidos, una situación que implica un doble y simultáneo abandono por parte del Estado y el mercado, con una nula o precaria inserción laboral, sin acceso a la seguridad social y con un muy bajo nivel educativo.

En el contexto centroamericano, recientes estudios realizados por el ProyectoEstado de la Región para su Quinto Informe (2015), con el apoyo financiero de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), evidencian que la mayoría de jóvenes excluidos se trata de población rural, mujeres que no estudian ni trabajan por sus obligaciones en el hogar y hombres que abandonaron sus estudios por trabajos precarios y de baja calidad. Asimismo, los jóvenes con edades entre los 18 y 24 años, quienes están casados o unidos, son los que enfrentan un mayor riesgo y vulnerabilidad de estar socialmente excluidos.

Alberto Mora, Coordinador de Investigación del Informe Estado de la Región, considera que esta situación es particularmente grave debido a que Centroamérica necesita elevar el nivel educativo de su población para lograr mejorar sus bajos niveles de productividad y aprovechar la ventaja de contar con flujos crecientes de personas en edad laboral generados por el proceso de transición demográfica en que se encuentran los países.

La magnitud de la exclusión social en la población joven es distinta en cada país de Centroamérica, lo mismo que su evolución durante la última década. Aunque en 2012 a nivel regional el porcentaje de población en esa situación (59,4%) fue menor que en el 2001 (64,5%), debido al crecimiento de la población la cantidad de jóvenes excluidos aumentó de 4.607.000 a 5.283.000 (676.000 más).

Según afirma Mora, el porcentaje de jóvenes que se encuentran en esta situación ha disminuido en casi todos los países durante los últimos diez años; no obstante, el investigador asegura que cada país ha tomado caminos distintos para lograrlo. En el caso de Costa Rica, El Salvador y Panamá, ello estuvo asociado a un incremento en la cantidad de jóvenes que solo estudia, así como la que estudia y trabaja. En contraste, en Nicaragua los jóvenes salieron de su casa y no se incorporaron al sistema educativo sino que consiguieron un empleo. La proporción de muchachos nicaragüenses que solo trabajan aumentó en 16,5 puntos porcentuales (de 23,9% a 40,4%) y los que solo estudian disminuyó en 19,7 puntos porcentuales (de 42,1% a 22,4%) durante el período 2001-2010.

Según constata el estudio realizado, para el año 2012, Guatemala, Honduras y Nicaragua enfrentaban la situación más problemática, pues concentran la mayor parte de jóvenes excluidos a nivel regional (73%).

Aunque en el corto plazo la inserción laboral alivia la pobreza de aquellos hogares en los que los jóvenes trabajan, a largo plazo constituye una trampa, principalmente para los muchachos que trabajan, pero que no estudian, pues su bajo nivel educativo les impide tener acceso a puestos de trabajo de mayor calidad y mejor remuneración.

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