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Fecha de publicación: 2018-02-13

Cafetaleros salvadoreños advierten otro año difícil para el sector

La Asociación Cafetalera destacó que 2018 será más complicado para reactivar la caficultura nacional si no se renuevan los cafetales, se invierte en labores de mantenimiento, se suspenden embargos a productores y agilizan recursos en el exterior.

Por El Diario de Hoy

Dinero, financiamiento para plantar nuevos árboles de café, para realizar labores de mantenimiento y preparar los cultivos de una cosecha más productiva y así pagar sus deudas, es lo que más necesitan los cafetaleros en el país, reiteró este lunes la Asociación Cafetalera de El Salvador (Acafesal).

El presidente de la gremial, Omar Flores, recordó que el sector aún no logra recuperarse del impacto que ha tenido el ataque del hongo de la roya- y luego el de la antracnosis- desde 2012. Además, las deudas y, peor aún, los embargos de sus tierras y vehículos por el no pago, han puesto una mayor presión para los trabajadores de un campo agrícola que ellos mismos consideran es “el único bastión que alimenta los mantos acuíferos” del país.

“Se avecina un año bastante crítico pues los precios internacionales del café se mantienen bajos (…) y la producción en el país continuará baja, todavía por efectos de la roya y de antracnosis”, lamentó Flores.

Para los productores, 2018 es un año que se perfila con una tendencia de precios bajos en el mercado internacional y una producción local levemente superior a los 835,000 quintales obtenido en el ciclo 2016/2017. La situación no supone un camino fácil si se suma a que los créditos de avíos otorgados actualmente no les alcanzan para cubrir todos los gastos de la cosecha (incluido el pago de salario mínimo por jornal, por ejemplo) y menos para pagar sus deudas con el sistema financiero y otros acreedores.

El presidente de la Acafesal filial Santa Ana, José Amilcar Vega, recordó que al no cumplir con los requisitos de la banca, los productores buscan otras fuentes de financiamiento para lograr “salir con sus cosechas”.

Así, las deudas y los embargos no solo provienen de los bancos sino de otros acreedores como los beneficios y cooperativas.

Los representantes de la Acafesal aprovecharon para exigir a los diputados de la Asamblea Legislativa una explicación de por qué en la plenaria del pasado 15 de diciembre 2017, el Dictamen N° 21 favorable del decreto de suspensión de embargos, no fue discutido porque se sacó de agenda.

También hicieron un llamado a los parlamentarios porque, habiéndose aprobado las reformas a la Ley del Fideicomiso del Café (Ficafé) y a la Ley de Saneamiento y Fortalecimiento Financiero (Fosaffi), aún no se han agilizado las gestiones para obtener US$300 millones que servirían para reestructurar la deuda y renovar 100.000 manzanas del parque.

Cabe mencionar que las modificaciones a las leyes también permitirían a los productores acceder a créditos con condiciones blandas como un plazo más largo y una tasa de interés menor.

En ese sentido, los representantes de la Acafesal pidieron mayor participación a los bancos comerciales y apoyar a los productores al “colocar parte de los ahorros de los salvadoreños en la cartera del sector café”.

Y es que, actualmente, los créditos para el café provienen mayormente de la banca estatal. Según las estadísticas de la Acafesal, en 2017, el 83% de los US$84 millones otorgados al sector fueron del Banco Hipotecario y del Banco de Fomento Agropecuario. Los bancos privados comerciales otorgaron US$13 millones (16 %) y las Sociedades de Ahorro y Crédito US$494.000.

Por ello, solicitaron líneas de crédito para avío (de corto plazo para producción) de café que estén estructurados basándose en pago de mano de obra de acuerdo al último ajuste al salario mínimo, el precio de los fertilizantes y otros insumos.

El presidente de la Acafesal ejemplificó que un crédito de avío para la recolección del grano puede rondar los US$25; no obstante, sumando el transporte, mano de obra y otros gastos, el productor termina gastando US$37, y por ende, mucho más de lo inicialmente estipulado.

La Asociación Salvadoreña de Beneficiadores y Exportadores de Café (Abecafé), por su parte, ha dicho con anterioridad que parte del problema es que los créditos de avíos siguen teniendo las condiciones como cuando la producción cafetalera era de 20 quintales por manzana, cifra que no se ve desde hace mucho tiempo.

“Son recursos de los salvadoreños los que manejan, deben apostarle a un sector como este. En la manera que se invierta en esto, que se rescate la caficultura y sea productiva, va a ser rentable”, insistió Flores.

Prioridad financiera

Los representantes del sector cafetalero salvadoreño insistieron ayer en que tienen un “interés de mantener y ampliar el bosque cafetero” considerando que, además de contribuir con la flora y fauna, son el sector agrícola que más trabajo generan y contribuyen a la economía con divisas e impuestos.

Pero aunque es un hecho que el bosque cafetero del país “está amenazado a desaparecer en el mediano plazo por el cambio climático”, hay otros aspectos que son riesgos inmediatos, entre ellos el descuido del cultivo por falta de dinero.

“El caso de El Salvador es diferente a la mayoría de los países productores. Nosotros no poseemos bosque primario, estamos al borde de entrar en una tragedia. Les pido a los diputados que no vean esto como un tema político partidario ni mucho menos de mercado, es de interés nacional”, insistió el representante de la cafetalera de Santa Ana.

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