En Costa Rica, el país que gobierna un Premio Nobel de la Paz, confluyen los esfuerzos de organizaciones como la Fundación Rasur y el Estado, desde el Ministerio para la Paz, a fin de formar a las nuevas generaciones en una cultura de armonía y promover, desde las políticas públicas, la resolución de conflictos sin violencia.
César González
Cuenta la leyenda que en las montañas cercanas a Escazú (en la provincia de San José), los niños se perdían horas enteras. Los mayores, al darse cuenta de ello, decidieron seguirlos y se encontraron con que los niños iban a escuchar a un sabio llamado Rasur, quien les enseñaba sobre la paz.
Los aldeanos comenzaron a acompañar a los niños y las enseñanzas del sabio y el anhelo por encontrar un balance convirtieron a Costa Rica en una tierra donde, desde entonces, reina la paz.
Eso es lo que cuenta el poema Rasur o Semana de Esplendor, del intelectual costarricense Roberto Brenes Mesén. El poema fue escrito dos años antes de que Costa Rica fuese el primer país del mundo en abolir su ejército y declararse en paz con todos sus vecinos.
La fundación que lleva el mismo nombre (Rasur) ha sido una de las principales impulsoras de la Academia para la Paz, que pretende capacitar a los educadores para que enseñen a los niños en edad escolar a controlar sus impulsos, concentrarse y encontrar su centro a través de sencillas técnicas de meditación.
De esta manera, se pretende disminuir el deterioro social, aumentar el amor por la naturaleza, frenar el consumo desmedido y generar una sociedad sostenible.
“Lo que hacemos es contribuir con el desarrollo de un modelo nacional de paz, a través la Academia para la Paz de Costa Rica; en escuelas y colegios enseñamos a los niños, profesores y padres de familia una metodología para gerenciar o gestionar competencias básicas emocionales”, afirmó Alexandra Kissling, miembro de la Fundación Rasur y de la Alianza de Empresarios para el Desarrollo (AED).
Se trata de que los niños y sus tutores aprendan a canalizar las emociones para transformarlas y construir a raíz de ellas, explicó.De acuerdo con Kissling, estudios demuestran que cuanto mas temprano se creen vínculos y se estimule a los niños a entender y manejar sus emociones, más fácilmente van a crear parámetros en el cerebro que ayuden a manejar situaciones difíciles en el futuro.
Kissling afirmó que en un país la paz comienza por las actitudes de su población y por eso es importante ir formando a las nuevas generaciones en una cultura de paz.
“La paz es un esfuerzo individual manifestado en lo colectivo. En condiciones de pobreza extrema, la violencia aflora. Pero no es solo un fenómeno social y económico, porque también hay violencia en las familias acomodadas. Todos los seres humanos necesitamos aprender a reconocer la violencia y canalizarla” afirmó.
Paz como política
La segunda iniciativa en la que está involucrada la Fundación Rasur tiene un componente político. Rasur forma parte de la Alianza Mundial para la Creación de Ministerios y Departamentos de Paz, que busca un compromiso gubernamental que permita mantener la paz como un tema constante en la política de los diferentes países.
Con ayuda de esta Alianza y de otras organizaciones como la Fundación Arias para la Paz, se logró la creación de un Ministerio de Justicia y Paz en Costa Rica.
El país se convirtió así en el cuarto país del mundo en instituir una dependencia gubernamental que, en lugar de tratar temas bélicos y de defensa, trate temas sociales en búsqueda del bienestar común y procure la paz antes de que se generen los conflictos.
Los otros países que ya cuentan con una dependencia gubernamental de paz han tenido conflictos bélicos o sociales serios, se trata de las islas Salomón, Costa de Marfil y Nepal.
“La organización cuenta con un círculo de líderes en cada país, quienes trabajan para establecer alianzas público-privadas y trabajar con el Gobierno en un proceso que permita la creación de un ministerio que regule la paz social y la convivencia ciudadana, con un gran potencial político para juntar a diferentes actores sociales con un fin común”, expresó Kissling.
Pero más allá de esta iniciativa “está claro que se necesita una participación de la sociedad civil para que forme parte de estos esfuerzos de promoción de paz”, destacó.
Cumbre blanca
Aprovechando el poder de convocatoria que tiene la Alianza Mundial para la Creación de Ministerios y Departamentos de Paz, Costa Rica se ofreció como sede para la IX edición de su cumbre internacional, celebrada del 17 al 21 de septiembre.
La presentación oficial del Ministerio de Justicia y Paz se realizó durante la inauguración de dicha cumbre, que contó con la participación de organizaciones y representantes de 38 países.
“El Ministerio pretende coordinar planes y programas dirigidos a la promoción de la paz en el ámbito nacional, y la Ley permite al Ministerio de la Paz la colaboración con organizaciones sin fines de lucro”, explicaron fuentes oficiales.
“Existen muchas organizaciones que trabajan por la paz social, por la paz con el medio ambiente pero, a falta de un ente regulador, no articulábamos esfuerzos ni nos conocíamos entre nosotras. Ahora somos una red que trabaja de manera eficiente y articulada”, expresó Kissling.
Por otra parte, para el grueso de organizaciones que conforman la Alianza, el hecho de realizar una cumbre en un país como Costa Rica, en el cual su presidente, Óscar Arias, ostenta a su vez un premio Nobel de la Paz, ha aportado peso y visibilidad al evento.
“He venido aquí porque creo que la tarea apenas empieza. La creación de un Ministerio de Paz, en Costa Rica o en cualquier parte del mundo, no es un logro final, es apenas la habilitación de un camino para alcanzar el objetivo último de construir un orden sostenible que permita la resolución de los conflictos humanos sin recurrir a la violencia”, expresó el presidente Arias.
“Esta cumbre tiene sentido en la medida en que entendamos que la paz requiere cambios formales pero, ante todo, requiere cambios sustanciales. En el mundo y en nuestra región hay desafíos que deben ser abordados con urgencia. No constituye un honor que este año Latinoamérica gaste casi US$60.000 millones en armas y soldados, cuando más de una tercera parte de su población vive con menos de US$2 diarios”, dijo el presidente.
Arias aprovechó la ocasión que le dio la cumbre para impulsar y pedir apoyo al Consenso de Costa Rica, el cual pretende que los países desarrollados condonen la deuda a los países de renta media que hayan demostrado una disminución sustancial en su inversión para armamento, así como un incremento en la inversión social, educativa y de protección al medio ambiente.
El mandatario afirmó que aprovecharía una próxima oportunidad de hablar ante el Consejo de Seguridad de la ONU para tocar estos temas y seguir impulsando las iniciativas de paz en el continente.
Educación amplia
Los esfuerzos de la Fundación Rasur no solamente tratan de educar a los niños o comprometer a las organizaciones. Buscan convertir a cada persona en un agente de cambio.
“Es un verdadero trabajo titánico de concienciación que arranca desde las escuelas y llega los adultos, a los políticos, a los empresarios, a los sindicatos, a los proveedores, a los colaboradores, a las comunidades. No solamente los toca en su médula, sino que los utiliza como medios para transmitir su mensaje”, explicó Kissling.
“La idea es generar espacios de intercambio de ideas para buscar soluciones. Por ejemplo, cuando hablamos de iniciativas público-privadas sucede que hay un problema en común y a la hora de que hacemos lluvia de ideas emergen algunas que han sido pensadas antes por ambas partes y que son complementarias. Así se genera una cohesión y la solución a los problemas” expresó la gestora.
¿Por qué tanta paz?
Roberto Artavia, expositor durante la Cumbre, explicó que la población planetaria crece a un ritmo de mil millones de personas cada 11 años y medio. La única región que aún tiene espacio para crecer, tomando en cuenta indicadores de biocapacidad y huella ecológica, es Latinoamérica. El resto de regiones del mundo ya alcanzó o sobrepasó la cuota de recursos naturales que debe consumir para mantener su población.
Al mismo tiempo, 2.700 millones de personas en el mundo viven en condiciones de pobreza extrema. Si se toman en cuenta las dificultades de acceso a vivienda o educación, la cifra llega a 4.000 millones.
Desde 1999, el gasto militar global ha crecido un 45%, es decir, de esa fecha al 2008 se invirtieron US$1.400 millones en todas las regiones del globo, con excepción de Europa Central y Occidental, lo cual representa el 2,4% del PIB global.
“El único mundo viable en el siglo XXI para la sobrevivencia de la especie humana pasa por la sostenibilidad, la igualdad, la libertad entendida como la capacidad de escoger lo que es necesario y correcto, la solidaridad, la democracia y la justicia”, afirmó Artavia.
Es necesario generar conciencia de estas realidades para comenzar urgentemente a generar cambios, concluyó.
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