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Apostar por deuda de países emergentes puede ser buena opción

Martes 2 de abril, 2013.
 

 

Mercados-Emergentes

 

 

Los bonos de estos mercados son una opción ante las bajas tasas de interés.

Por: Samantha Ricciardi* – CNNExpansion

Desde cualquier perspectiva, los inversionistas continúan luchando con un entorno altamente inusual. Las tasas nominales a corto plazo probablemente se mantendrán cercanas a cero, y las tasas reales estarán estancadas en territorio negativo en un futuro inmediato, aunque las tasas de interés han aumentado desde niveles mínimos récord desde el verano pasado.

Al mismo tiempo, incluso con el reciente respaldo en los rendimientos, los instrumentos a más largo plazo ofrecen poco o ningún retorno real. En este contexto, cada vez más inversionistas buscan alternativas en renta fija, como los bonos de mercados emergentes (EM, por sus siglas en inglés).

Varios factores convierten a los bonos EM en más atractivos de lo que eran hace cinco años. En primer lugar la deuda de los emergentes está ofreciendo rendimientos más competitivos que antes. Si bien los rendimientos de los EM han caído, su descenso ha sido mucho menos abrupto que en muchos mercados desarrollados. Además, la mayoría de los mercados de deuda de EM son mucho más líquidos que antes de la crisis financiera.

Los bonos de mercados emergentes también ofrecen una oportunidad adicional: muchas divisas de ellos parecen relativamente más baratas que el dólar. Para inversionistas dispuestos a aceptar la volatilidad adicional que conllevan los bonos EM denominados localmente, la exposición a la divisa local puede añadir rentabilidad a largo plazo.

Las asignaciones en esta clase de activos serán en gran medida función del apetito individual de los inversionistas por el riesgo, pero creemos que la deuda EM puede desempeñar un papel significativo en el portafolio. Para aquéllos más agresivos, podríamos ver participaciones en el rango del 10% a 30% en un portafolio de renta fija.

El clima monetario actual ha causado la desesperación de muchos inversionistas enfocados en el rendimiento, y ha hecho que todos reconsideren la forma de conformar portafolios de renta fija. En algunos casos, esto deriva en acciones cuestionables debido a que los inversionistas quieren alcanzar rendimientos a toda costa. Si bien la deuda de mercados emergentes conlleva aún un riesgo considerable, creemos que para muchos inversionistas el reciente interés en esta clase de activo es razonable y justificado.

La deuda de mercados emergentes ofrece tanto altos rendimientos sobre los bonos de mercados desarrollados, como mayor liquidez que antes, aunque la calidad crediticia todavía es variada; durante la última década la mayoría de los países emergentes ha avanzado significativamente en ese aspecto.

Las mejoras en los fundamentales relativos de la deuda EM son resultado de políticas macroeconómicas prudentes en muchos mercados emergentes y la falta de éstas en gran parte del mundo desarrollado. En particular, sin un cambio sustancial en las políticas, la brecha fiscal entre mercados desarrollados y emergentes parece que se ensanchará más, para beneficio de los mercados emergentes en los próximos años.

En conclusión, creemos que la deuda de países emergentes podría llegar a convertirse en una asignación fundamental para aquellos inversionistas con necesidad de ingresos. Si bien no es la panacea, en un escenario con rendimientos escasos, se convertirá en una parte más conocida de muchos portafolios.

 

*Samantha Ricciardi es directora ejecutiva de BlackRock México.

 

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