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¿Tenía USAID un plan para acabar con Chávez?

Lunes 1 de abril, 2013.
 

 

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Wikileaks blanquearía una situación que complica la relación de Caracas y Washington.

 

Esto es lo que revelaría un documento de Wikileaks analizado por Agencia Pública, una agencia informativa de investigación, de origen brasileño que se define como “independiente”. 

Por: Agencia Pública, Agencia de Periodismo Investigativo

Luego del fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez en el 2002, la embajada estadounidense en Caracas decidió reorganizar a la oposición venezolana, apostando en una estrategia a largo plazo, que diezmaría el poder del gobierno. En Agosto del 2004, el mismo mes del referendo revocatorio impulsado por la oposición con amplio apoyo de la misión estadounidense, el texano William Brownsfield llegó a Caracas, escogido por George W. Bush, para asumir el cargo de embajador en el país. Pragmático y sucinto, William Brownfield elaboró un plan de 5 puntos para acabar con el chavismo a mediano plazo, como revela un documento de Wikileaks analizado por Agencia Pública.

El documento secreto, enviado por Brownfield a Washington el 9 de noviembre de 2006, recuerda los lineamientos presentados dos años antes. “El foco de la estrategia es:

1) Fortalecer instituciones democráticas,

2) Infiltrarse en la base política de Chávez,

3) Dividir el chavismo,

4) Proteger negocios vitales para los EEUU, y

5) Aislar a Chávez internacionalmente”.

Estos cinco puntos escribió Brownfield, hoy Secretario anti-narcóticos del Departamento de Estado – órgano que cuida del entrenamiento de fuerzas policiales extranjeras por los EEUU, incluyendo en decenas de países latino americanos.

Entre 2004 y 2006, Usaid (Agencia de los EEUU para el Desarrollo Internacional) realizó varias acciones para llevar a cabo la estrategia presentada por Brownfield, donando nada más y nada menos que US$ 15 millones a más de 300 organizaciones de la sociedad civil. Usaid, a través de su Oficina de Iniciativas de Transición (OIT) – criada dos meses después del golpe fallido – dio asistencia técnica y capacitación a las organizaciones y las colocó en contacto con movimientos internacionales. Además, explica el documento, “desde la llegada de OIT, se formaron 39 organizaciones centradas en la advocacy (convencimiento), muchas de ellas son resultado directo de los programas y financiamientos de la OIT”.

Uno de los principales objetivos de Usaid era llevar casos de violaciones de los derechos humanos para la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con el objetivo de obtener condenas y dañar la credibilidad internacional del gobierno venezolano. Y según el ex-embajador, fue lo que hizo el Observatorio de las Prisiones Venezolanas, que logró que la Corte emitiera una decisión exigiendo medidas especiales para resolver las violaciones de los derechos humanos en la cárcel “La Pica”, al este del país. Otra organización, la “Human Rights Lawyers Network in Bolívar State” (Red de Abogados de Derechos Humanos en el Estado Bolívar), llevó ante la Corte Internacional un caso de masacre de 12 mineros perpetuado por el ejército venezolano en el Estado Bolívar. El grupo fue creado, según Brownfield, “a partir del programa Freedom House, y un financiamiento de DAI distribuye pequeñas becas en el programa”.

La empresa DAI- Development Alternatives Inc – fue del 2004 al 2009 la principal gerente de los recursos de Usaid en el país, y distribuyó millones de dólares a varias organizaciones para llevar a cabo la estrategia del gobierno norte americano.

Entregó, por ejemplo, US$726 mil en 22 becas para organizaciones de derechos humanos, según el documento del Wikileaks. También ayudó a crear el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela. “Han tenido éxito al llamar la atención para el Derecho de Cooperación Internacional e a la situación de los derechos humanos en Venezuela, como una voz nacional e internacional”, explica el texano Brownfield en el despacho diplomático.

Otras áreas en las cuales el financiamiento para ONGs ayudaría a concretar la estrategia americana incluían intentos de neutralizar “el mecanismo de control Chavista”, que utiliza “vocabulario democrático” para apoyar la ideología revolucionaria bolivariana, en las palabras del diplomático. “La OIT ha luchado contra eso a través de un programa de educación cívica llamado Democracia entre nosotros, cuyo principio era enseñarle al pueblo venezolano que significaba una verdadera democracia. Programas educativos dirigidos, como tolerancia política, participación y derechos humanos ya beneficiaron a más de 600 mil personas”, dice el documento.

Dividiendo al chavismo

Luego, el documento detalla las estrategias para “dividir al chavismo”, basadas en el concepto de que Chávez intentaba “polarizar a la sociedad venezolana usando una retórica de odio y violencia”. La solución, en la cabeza de Brownfield, seria apoyar a las ONGs locales que trabajan “en fortalezas chavistas” y con los “líderes chavistas” para “contra atacar la retórica” y “promover alianzas”. En este sentido, los esfuerzos de Usaid sumaron US$ 1,1 millón para llegarle a 238 mil personas en más de 3 mil foros, workshops y sesiones de entrenamiento, “transmitiendo valores alternativos y dándole la oportunidad a activistas de la oposición de que interactuen con chavistas, obteniendo el efecto deseado de retirarlos lentamente del Chavismo”.

Algunos ejemplos son el grupo “Visor Participativo” integrado por 34 ONGs conformadas y supervisadas por la OIT, para trabajar en el fortalecimiento de las municipalidades. “Mientras Chávez intenta re-centralizar el país, la OIT, a través de Visor, participa en la descentralización”, escribe Brownfield.

Otra iniciativa, con un costo superior a US$ 1,2 millón, impulsó la creación de 54 proyectos sociales en toda Venezuela “permitiendo visitas del embajador a áreas pobres del país y demostrando la preocupación del gobierno de EEUU con el pueblo venezolano”, detalla Brownfield. “Ese programa confunde a los bolivarianos y retrasa el intento de Chávez de usar a EEUU como un enemigo unificador”.

Con el objetivo de “aislar a Chávez internacionalmente”, el embajador se jacta de que Usaid, a través de la ONG americana Freedom House, financió viajes de miembros de organizaciones de derechos humanos de Venezuela a México, Guatemala, Perú, Chile, Argentina, Costa Rica y Washington. “Además, el DAI trajo a decenas de líderes internacionales a Venezuela y a profesores universitarios, miembros de ONGs y líderes políticos para participar en workshops y conferencias, para que volvieran a sus países de origen entendiendo mejor la realidad de Venezuela, volviéndose aliados fuertes de la oposición venezolana”.

Brownfield termina el documento, escrito en el 2006, con un alerta: “Chávez debe ganar las elecciones presidenciales del 3 de diciembre y la OIT cree que la atmósfera para el trabajo en Venezuela será cada vez más complicada”. De hecho, el embajador salió del país un año después, asumiendo el mismo cargo en Colombia, antes de ser nombrado por el gobierno de Obama encargado de la cooperación policial con otros países.

Antes de que Brownfield asumiera la política de EE.UU. en Venezuela, la Oficina de Iniciativas de Transición (OIT) se centraba en el fortalecimiento de los partidos políticos de la oposición – como muestra otro documento de Wikileaks, de 13 de julio de 2004 – incluyendo un proyecto de US$ 50 mil destinado a promover consultorías de especialistas latino americanos en liderazgo político y estrategia a los partidos, y un proyecto de US$ 450 con el International Republican Institute (IRI)- del Partido Republicano – para entrenar a los partidos de oposición a “delinear, planear y ejecutar campañas electorales” en “escuelas de entrenamiento de campaña”.

En el 2010, bajo la creciente presión del gobierno venezolano, la Oficina de la OIT fue cerrada, y sus funciones fueron transferidas para la Oficina para Latino América y el Caribe de la Usaid.

 

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