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¿Tienen futuro los cursos online masivos y abiertos?

Miércoles 16 de enero, 2013.
 

Guillermo Edelberg.

 

¿Será recordado 2012 como el año de la explosión de los “cursos online masivos y abiertos? Unos dicen que sí; otros dudan.

Por: Guillermo S. Edelberg DBA, Profesor Emérito, INCAE Business School   
www.guillermoedelberg.com.ar

Durante el transcurso de 2011 el profesor S. Thrun de la Universidad de Stanford decidió ofrecer gratis a través de Internet su curso Introducción a la Inteligencia Artificial. Con gran sorpresa suya se inscribieron 160.000 interesados alrededor del mundo. La experiencia lo indujo, a fundar Udacity (www.udacity.com) en 2012 con el objeto de ofrecer cursos por medio de Internet utilizando la tecnología del curso mencionado. A fines de ese año la nueva empresa, con la colaboración de profesores de distintas universidades, ofrecía 14 cursos referidos mayormente a ciencias de la computación y matemáticas, atraía a más de un millón de estudiantes y contaba con 15 millones de dólares para su financiamiento. (N.Carr, The Crisis in Higher Education. MIT Technological Review, Cambridge: 27 de septiembre de 2012.)

En abril de 2012 otros dos profesores del departamento de ciencias de la computación de Stanford crearon Coursera (www.coursera.org), una empresa con fines de lucro dedicada a ofrecer massive open online courses, MOOCs; esto es, cursos online masivos y abiertos. El aporte inicial de los inversionistas sumaba unos 18 millones de dólares. Su manera de trabajar era diferente a la de Udacity: lo hacía mediante convenios con distintas universidades. Al cabo de nueve meses de existencia la empresa los había firmado con 33 universidades como ser Stanford, Princeton, Brown, Columbia, Duke, Michigan, Pennsylvania y el Instituto Tecnológico de California y ofrecía 213 cursos en los que se habían inscripto unos 2.250.000 estudiantes.

A principios de mayo de 2012 las autoridades de la universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachussetts, MIT, anunciaron el comienzo de las actividades de edX (www.edx.org) “una sociedad que se espera habrá de transformar la educación online. Ambas instituciones colaborarán por medio de edX para perfeccionar la enseñanza y el aprendizaje en sus respectivas sedes y para desarrollar un comunidad global de estudiantes online”. Las instituciones fundadoras aportaron 30 millones de dólares cada una y la supervisión del proyecto quedó a cargo de una organización sin fines de lucro (Harvard Gazette, 2 de mayo de 2012.) Poco tiempo después la Universidad de California (Berkeley) se asoció a este proyecto y más tarde lo hizo la Universidad de Texas, la cual aportó cinco millones de dólares adicionales. Luego lo hicieron Wellesley College y Georgetown University. En el caso de Harvard cerca de 200.000 interesados se inscribieron en los dos primeros cursos que ofreció, uno sobre ciencias de la computación y el otro sobre Salud Pública.

¿En que se diferencian los cursos online masivos y abiertos de otros cursos tradicionales ofrecidos en Internet?

Estos últimos son pagos, dan crédito al ser completados en forma exitosa y, para asegurar la interacción con los profesores, limitan la inscripción a unas pocas decenas de estudiantes. Los cursos online masivos y abiertos, en cambio, son por lo general como su nombre lo indica, masivos, no cobran matrícula y no dan crédito al ser completados.

Cualquiera con acceso a Internet está en condiciones de inscribirse en estos últimos y los profesores no pueden atender a cada estudiante en forma individual. Por este motivo el diseño del curso (esto es, cómo se presenta el material de enseñanza y la interacción) es muy importante. La tecnología empleada implica segmentos de lecciones en video, pruebas, retroalimentación inmediata y aprendizaje al ritmo de cada estudiante. Tal como lo hacen los estudiantes residenciales, los inscriptos en estos cursos se apoyan mutuamente mediante grupos organizados en sus ciudades, en foros online y ─aquí viene la parte más complicada─ en tareas de calificación. (L. Pappano, The year of the MOOC. The New York Times: Nueva York, 2 de noviembre de 2012.)

Quienes auspician los cursos masivos hablan de una “revolución educativa”; otros señalan que sólo se trata de un modelo educativo que está en sus comienzos y que requiere muchos ajustes antes de poder ser evaluado con certeza.

Algunas de las dificultadas que se citan en relación a cursos online masivos y abiertos son las siguientes: a) el alto porcentaje de inscriptos, un 90 por ciento aproximadamente, que abandona los cursos antes de completarlos. Claro que al ser un curso masivo el 10 por ciento que lo completa sigue siendo un  número respetable; b) las diferencias entre enseñar un curso técnico y un curso en humanidades o ciencias sociales especialmente al momento de evaluar un examen en Internet. (Desde otro punto de vista, la administración de exámenes ha desarrollado una nueva industria: la de los controladores a distancia mediante Internet. Ver www.proctoru.com); c) la tecnología en desarrollo, tanto para enseñar como para recoger información, analizada mediante data mining, acerca de cómo los estudiantes estudian y aprenden; d) el eventual impacto sobre universidades de menores recursos, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos; y e) el temor de que los cursos online se incorporen a los cursos tradicionales sin antes evaluar eventuales problemas. Por otra parte, el costo de la enseñanza universitaria en los Estados Unidos presiona para que los cursos descriptos sean puestos en práctica en un futuro cercano.

Un artículo publicado en el Financial Times agrega que los cursos online masivos y abiertos pueden representar una opción de bajo costo para las empresas, dado que a los gerentes les es difícil alejarse para asistir a un curso residencial. (R. Knight, Free, high-quality and with mass appeal. 22 de octubre de 2012.)

El tango1 también se preocupa por los estudios. Dice así:  Te quiero… me decía el embustero, / te juro… que mi amor es noble y puro, / vidita… cuando acabe de estudiar / te prometo por mi madre / que nos vamos a casar.

Usted, lector ¿qué opina?

1 Una más, 1915. Música: M. Jovés. Letra: A. Viergol

 

 

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