Acuerdo fiscal en EE.UU. “a medias” (¿alcanzará?)
“El acuerdo fiscal en Washington nos aleja del precipicio sin proponer una solución sostenible. Pero al menos existe un acuerdo. O mejor dicho, medio acuerdo”. Por: Alain Galibert.
Por: Alain Galibert-Economista.es
Las dos cámaras han aprobado una primera batería de medidas para evitar el abismo fiscal y abordar la consolidación fiscal. Las dos partes han acordado prolongar los tipos impositivos actuales para las familias que ganan menos de US$450.000, gravar al 20% las plusvalías y los dividendos para los ingresos superiores a los US$450.000 frente al 15% actual, y elevar la tasa estatal hasta el 40% en las herencias de más de US$5 millones, entre otras medidas menos importantes.
Sólo hay acuerdo en las medidas fiscales. Al excluir el techo de deuda y al posponer los recortes de gastos, la política fiscal queda en tierra de nadie. Por tanto, Washington está condenado a otra intensa ronda de negociaciones que será complicada por las divisiones internas y las frustraciones que generó este compromiso de última hora.
Por tanto, no tenemos todavía los elementos para analizar todas las consecuencias económicas del acuerdo. A corto plazo, los simples hechos de que la economía no caerá en el abismo -aunque técnicamente lo ha hecho- y que la clase media escapa a grandes subidas de impuestos calmarán los temores a una recesión.
La ecuación de riesgo se mueve al alza y el mercado lo disfrutará mientras los últimos mínimos del año se confirman como la línea roja entre alcistas y bajistas. Pero dicho esto, permanecen en el aire tres cuestiones relacionadas entre sí:
1) ¿Serán suficientes estos progresos para restablecer la confianza de forma duradera? La confianza de los hogares se vio golpeada el mes pasado y necesitamos una rápida mejoría para evitar el estancamiento del gasto de consumo. Y las empresas necesitan más visibilidad para invertir y estimular el empleo.
Estos son dos requisitos para que una mejoría de las expectativas de crecimiento se traslade a subidas sostenibles en bolsa.
2) El abismo fiscal se aleja pero el abismo de los beneficios sigue ahí. Las previsiones para 2013 son vulnerables y los inversores necesitan más información para impulsar al S&P 500 por encima de los máximos de 2012.
Es probable que cierta euforia inicial nos permita atacar la primera resistencia de los 1.430-1.440 puntos, pero un fracaso sería decepcionante y nos dejaría un mercado lateral hasta que se alcance un acuerdo definitivo.
3) El dólar está en una encrucijada. La consolidación fiscal y los menores riesgos de recesión en Estados Unidos impulsarían a la divisa al alza en un mundo ‘normal’. Sin embargo, la evolución de las últimas semanas sugiere que el dólar se mueve al contrario porque baja frente al euro y sube frente al yen. Y la razón es que un acuerdo político en EEUU reduce el riesgo sistémico, favorece los activos arriesgados y penaliza a los activos que han actuado como refugio anteriormente (lo mismo se aplica a los bonos americanos).
Respecto al dólar, el mercado nos ha dicho que la zona 1,314-1,315 frente al euro es crucial y que una caída por debajo de estos niveles sería preocupante para las bolsas. No parece ser el rumbo que esta noche marcaron los US$1,33 por euro de la sesión en Asia.






