seorimícuaro
ÚLTIMA HORA ►

Elecciones en EE.UU.: ¿Viejo conocido o nuevo por conocer?

Martes 6 de noviembre, 2012.
 

Profesor Mauricio Jenkins.

 

Esa parece ser la disyuntiva a la que se enfrentan los ciudadanos norteamericanos de cara a las elecciones de este 6 de noviembre.

Por: Mauricio Jenkins*

Hace algún tiempo muchos creíamos que el presidente Obama (el viejo conocido) la tendría relativamente segura en su proceso de reelección presidencial, pero las encuestas revelan que el exgobernador Romney (dizque nuevo por conocer) tiene fundamentalmente empatada la contienda.

Así las cosas, parece que tendremos que esperar hasta el cierre de las votaciones para saber si los electores le hicieron caso al adagio mencionado en el título para tomar una decisión (o quizás, para dejar de tomarla, más bien). Y más allá del voyerismo político o de la simple curiosidad intelectual, la verdad es que lo que suceda en el gran país del norte nos afecta grandemente, así que debemos estar muy atentos a lo que los habitantes de ese país decidan.

No deja de sorprender que la elección esté fundamentalmente empatada. Típicamente el que ostenta la oficina oval de la casa blanca ha llevado las de ganar en el proceso de reelección. Desde la Segunda Guerra Mundial, únicamente tres presidentes han fracasado en su intento por un segundo término en la Casa Blanca, mientras que cuando menos seis han tenido éxito en reelegirse luego de haber ocupado el cargo presidencial.

Adicionalmente, en esta elección el candidato republicano ha presentado un discurso que no pocas veces ha resultado ambivalente (para decir poco) y en varias otras, ha resultado francamente torpe. Tampoco la percepción que tienen muchos de Romney como un hombre rico y desconocedor de la realidad que afecta a las enormes mayorías del pueblo estadounidense, parece haber afectado tan fuertemente las preferencias del electorado como muchos hubiéramos supuesto.

Los debates también han resultado inusualmente interesantes en esta campaña. Primeramente, no se puede dejar de mencionar la gran oportunidad que inexplicablemente dejó pasar el presidente Obama para descabezar la campaña de su contrincante Romney. Antes del primer debate, las encuestas favorecían en varios puntos al presidente y, a raíz de declaraciones muy poco afortunadas del candidato republicano, su campaña se encontraba en aprietos. Incluso se hablaba de la dificultad que estaba experimentando en la recaudación de fondos. Todo eso cambió a partir del primer debate, en el que el presidente se mostró dubitativo, incluso poco preparado, sus respuestas eran más bien lentas y hasta parecía que le sobraba tiempo que no sabía con qué llenar. En cambio, su contrincante se vio más asertivo, seguro de sí mismo y con información más precisa. Ciertamente un nuevo respiro a la candidatura republicana que pudo haber quedado sin oportunidad si Obama hubiera hecho gala de sus grandes dotes de orador y comunicador.

Las promesas de campaña también resultan llamativas. Ambos se esfuerzan por establecer sus diferencias y por tratar de convencer al electorado que la elección que tienen que hacer es clara (como el día y la noche) y que si escogen el camino equivocado (que es votar por su contrincante), el país irá a la debacle, pero que, si por el contrario, votan por ellos, pueden descansar tranquilos porque sus políticas y propuestas los guiarán a la tierra prometida en la que podrán encontrar prosperidad, más y mejores empleos para todos, más crecimiento económico, mayor seguridad nacional, mejor y más amplia solidaridad social y dos o tres (pequeñas) cosillas más. Pareciera que la tienen fácil los electores entonces… ¿o no tanto?

Finalmente, tenemos que reconocer que para ninguno de los dos aspirantes la región latinoamericana es una prioridad (y mucho menos Centroamérica). La importancia relativa de los pequeños países del Istmo que tuvimos décadas atrás es probable que no se vuelva a repetir, por lo menos en un futuro que se puede vislumbrar.

Los problemas en la economía doméstica (escaso crecimiento y alto desempleo), las dificultades en Europa, la desaceleración china y los graves problemas políticos en el Medio Oriente constituyen un combo suficientemente grande como para que nuestros países continúen siendo irrelevantes por un buen rato.

*Ph.D.  Mauricio Jenkins
Profesor de Finanzas y Negocios Internacionales en INCAE.
mauricio.jenkins@incae.edu

 

COMENTARIOS:

Hosting Uruguay