Tesoros para el jet set

Las Flores Resort, en El Salvador, es un espectacular refugio natural enclavado en una densa vegetación tropical.
Centroamérica florece, con exclusivos proyectos vacacionales y de vivienda, como un destino cada vez más codiciado por el turismo de lujo.
Por: Arturo Castro, Roberto Fonseca, Louisa Reynolds, Alberto López y José Hilario Gómez
Centroamérica lo tiene todo: playas mágicas, exóticos destinos de selva, exuberancia natural y majestuosas ruinas. Solo hacía falta para atraer al turismo selecto, una sofisticada oferta de vivienda y hospedaje. Y esto, ya está en pleno desarrollo.
La región se está convirtiendo en “la nueva Costa Azul” de este lado del globo. Hoteles desarrollados con los detalles más exquisitos y situados en las ubicaciones más privilegiadas están atrayendo crecientemente a residentes y turistas de alto poder adquisitivo.
La oferta incluye no solo hotelería, sino proyectos residenciales con lo mejor en servicios de relajación y salud, exclusivos spa, haciendas junto al mar, locaciones en playas con las mejores olas para los amantes del surf, zonas para la observación de aves, mantarrayas o pesca de pez vela, campos de golf de diseñador y ecohoteles de lujo en donde se convive con las riquezas que legó la cultura maya.
La oferta centroamericana para el turismo global que busca destinos sofisticados, pero auténticos, es cada vez más rica y diversa.
Costa Rica: Hacienda Pinilla
Uno de los destinos más desarrollados es Costa Rica, con exclusivos proyectos, cuyos servicios de alta calidad están atrayendo a célebres figuras internacionales.
Entre ellos, destaca Hacienda Pinilla, un ambicioso emprendimiento diseñado para que sus habitantes puedan vivir y vacacionar cómodamente en una zona de abundante riqueza natural y cultural de la costa del Pacífico, en la provincia de Guanacaste.
“Somos una Hacienda que se desarrolló al lado del mar, con acabados de lujo, dentro de un ambiente natural”, describió Carolina Ramírez, gerente de Mercadeo de Hacienda Pinilla. Cuenta con un campo de golf diseñando por Mike Young, desarrollador de algunos de los mejores greens del mundo.
El proyecto ofrece a la venta varios tipos de productos inmobiliarios, tales como casas, lotes, condominios y villas, así como parcelas para desarrollo de proyectos especiales. También, alquiler de villas y casas, y un hotel boutique llamado “La Posada”, que se caracteriza por su servicio personalizado.
Hacienda Pinilla ha recibido nominaciones de revistas especializadas como Conde Nast Johansen y Beberly Clark. Dentro de sus servicios, están un club de playa, canchas de tenis, gimnasio, establo y un exclusivo hotel JW Marriott, uno de los más lujosos de esta cadena hotelera estadounidense.
Con la sostenibilidad ambiental como parte de sus pilares fundamentales, Hacienda Pinilla recibió, en el 2001, el Audubon Cooperative Sanctuary Program (ACSP), certificación ambiental que tiene por objeto apoyar desarrollos comprometidos con la protección de hábitats naturales, dentro y en los alrededores del campo de golf.
Además, “el inicio de los vuelos hacia el aeropuerto Daniel Oduber, en Liberia, se convirtió en un apoyo fundamental para Hacienda Pinilla. Esto ayudó a que se acelerara el ritmo del proyecto”, afirmó Ramírez.
El terreno posee seis kilómetros de costa y las playas a las que sus residentes y visitantes pueden tener acceso son: Avellanas, Mansita, Langosta y Bonita.
En la oferta de lujo costarricense, destacan otros proyectos. Uno de ellos, el hotel Flamingo Marina Resort, localizado en la costa del Pacífico Norte de Costa Rica, en la provincia de Guanacaste, con una vista panorámica de la Bahía de Potrero y a 300 metros de la famosa Playa Flamingo.
El hotel, localizado a hora y media en automóvil del aeropuerto de Liberia, se abre paso entre la frondosa vegetación, la campiña y las hermosas playas de la zona.
Cuenta con apartamentos equipados con vista al océano, cancha de tenis, cuatro piscinas incluyendo una piscina infinita, centro de buceo y un restaurante y bar que ofrece cocina americana, mexicana y costarricense.
En la marina se puede alquilar un barco de buceo completamente equipado para ir a las islas Catalina, a sólo 15 minutos de distancia, catalogadas como uno de los 10 mejores destinos de buceo y sitio para observar mantarrayas, tiburones toro y otras criaturas marinas.
Además, las aguas de Flamingo también ofrecen algunos de los mejores sitios de pesca en el mundo, teniendo varios récords mundiales en pez aguja, wahoos, pez vela y pez gallo. La zona es constantemente elegida como sede del Torneo Internacional de Pesca Deportiva.
Lujo para el alma
Otro concepto, el Asclepios Wellness & Healing Retreat busca rescatar conocimientos y técnicas en salud ancestrales para contribuir al fortalecimiento de la salud del ser humano, no solo del cuerpo físico sino, según afirman en su página web, del ser afectivo, mental y espiritual en continuo cambio y transformación.
Nombrado en honor del dios de la medicina y la curación, venerado en la antigua Grecia, su misión es fortalecer, en el ser humano, la paz y la alegría de vivir.
Ubicado en las faldas del Volcán Poás, en Costa Rica, Asclepios cuenta con 12 exclusivas habitaciones que evocan las medicinas tradicionales, una piscina ionizada temperada, un anfiteatro, un gimnasio, sala de yoga y meditación, cámara de flotación, sauna, hammam, ducha Vichy y ducha escocesa, cuatro salas de tratamientos, sala de reposo y un restaurante orgánico.
Trabajan con un selecto grupo de terapeutas holísticos, especializados en varios campos y provenientes de todas partes del mundo y, entre sus visitantes famosos, se encuentra el actor estadounidense George Clooney.
Entre sus principales tratamientos, destacan la naturopatía, programas de desintoxicación y revitalización, programas de gestión del estrés y del peso, meditación, reiki, acupuntura, watsu, terapia floral, homeopatía, ducha escocesa y ducha vichy, kneipp; shiatsu, shirodhara, yoga, pilates y tai chi.
Ubicado en el bello e histórico pueblo pesquero de San Juan del Sur, en Nicaragua, Pelican Eyes Resort & Spa conquista al huésped con sus encantos: una vista hermosísima, lujo y confort en sus instalaciones y, el toque final, un servicio de primera calidad.
Pelican Eyes Resort & Spa está localizado en San Juan del Sur, el puerto turístico número uno de Nicaragua, con más de 160 años de historia. Se ubica a más de 150 kilómetros al sur de Managua, en el Pacífico nicaragüense.
Lugar de retiro de jubilados de diversas nacionalidades, San Juan del Sur conserva la tranquilidad de un pueblo de pescadores, con la ventaja de ser el destino de playa turística número uno en Nicaragua, lo que se traduce en una buena oferta de bares y restaurantes. A pocos kilómetros, están también las mejores playas para surfear.
El proyecto Pelican Eyes Resort & Spa se desarrolló en una montaña, en San Juan del Sur, lo que permite una combinación de naturaleza con lujo y confort. Cuenta con 69 unidades distribuidas en cuatro categorías: habitaciones, studios, townhouses y casas. Tiene más de diez años de haber iniciado y sus propietarios son hoy una sociedad anónima, que reúne a inversionistas extranjeros.
Las instalaciones son cómodas y lujosas. La arquitectura exhibe toques ibéricos, pintados en blanco y con abundantes detalles en madera preciosa. Desde las terrazas de sus casas se puede contemplar el atardecer en la bahía de San Juan del Sur.
El proyecto cuenta además con tres piscinas, dos restaurantes gourmet, un spa –Casa Tranquila—y una oferta amplia de servicios que incluye la organización de tours por ciudades coloniales o de canopy, hasta pesca deportiva.
Sus visitantes pueden navegar por playas cercanas en el propio velero de Pelican Eyes Resort & Spa, detalló Martín Serra, Director de Reservaciones y Eventos.
El 70% de sus huéspedes son nicaragüenses de gran poder adquisitivo. El resto son huéspedes internacionales, especialmente estadounidenses y canadienses. También están llegando turistas y viajeros centroamericanos.
“Nuestra oferta amplia de servicios, la calidad y el lujo, es lo que nos diferencia”, comentó Serra.
Oasis para surfers
¿Qué pensaría si leyera en una nota de espectáculos que Sam Trammel (True Blood), John Slatery (Mad Men) o Simon Baker(The Mentalist), entre otras estrellas internacionales aficionadas al surf, han disfrutado de las olas, de una paradisíaca playa centroamericana?, Tal vez evocaría inmediatamente Costa Rica. Pues no. Las Flores Resort, en El Salvador, ha sido el escenario.
Y es que varios sitios especializados describen a la playa salvadoreña Las Flores, como una de las principales zonas de surf en América Central. La recomiendan como una experiencia espiritual, una epifanía, para los amantes de las olas y los entornos naturales únicos
Las Flores Resort, enclavado en la playa del mismo nombre, en el departamento de San Miguel, al oriente del país, es un espectacular refugio natural enclavado en una densa vegetación tropical.
La mejor descripción es la del director del resort, Rodrigo Barraza: Las Flores es una lúdica playa de arena negra extendida al borde de lo que parece “una enorme caldera de espuma con olas que detonan en la rompiente”.
Según Barraza, para armonizar con este fascinante escenario, Las Flores Resort ha sido diseñada con base en criterios de sostenibilidad ambiental.
Obra del mismo Barraza, como arquitecto del proyecto, el complejo ofrece una reconciliación entre “nuestros anhelos más esenciales y la adicción a las sofisticadas conveniencias de la vida moderna, siguiendo las directrices del desarrollo sostenible”, precisa su creador.
El hotel, a un par de horas en carretera del Aeropuerto de El Salvador, fue inaugurado en el 2005, bajo el concepto de hotel boutique cuatro estrellas, con una oferta de diez suites con vista al pacífico, cuya encantadora decoración de interiores ha sido realizada por un diseñador local vanguardista.
Cuenta con piscina principal rodeada de solarium, piscina con vista al infinito y bar, jacuzzi. También se puede disfrutar de las conveniencias del Club de Surf con escuela y tienda, y de la flota de pangas totalmente equipadas para atender surfistas y pescadores.
Una de las atracciones más novedosas del hotel la constituye su espléndido Spa, situado en la cima de un acantilado frente al mar, y la plataforma de Yoga y meditación, que goza de una privilegiada vista de 360° al océano y la montaña.
En la propia playa del resort, escenario de uno de los mejores puntos de quiebre de Centroamérica, el huésped puede practicar surfing de cualquier nivel, o bien nadar libremente.
Entre las actividades externas que organiza el hotel, se cuenta con eco tours, excursiones de surfing, pesca deportiva y kayaking. Cerca se ubican el Golfo de Fonseca, la Laguna de Olomega, Playa Icacal y Punta Mango.
Anclado en la exclusiva península Punta Pacífica de la capital panameña, el Trump Ocean Club International Hotel & Tower Panamá, es la más lujosa oferta residencial y hotelera de Trump Hotel Collection fuera de los Estados Unidos.
La regia torre de 70 pisos en forma de vela de un velero, con una inversión superior a los US$400 millones y ubicada frente al Océano Pacífico, fue desarrollada por Newland International Properties Corp., y diseñada por la firma colombiana Arias, Serna Saravia.
El Trump Ocean Club, consta de 369 habitaciones (25% de la torre) y 635 lujosas residencias, complementadas con comodidades de primera clase: cinco piscinas, terraza, boutiques, oficinas tipo loft y un elegante lobby de tres pisos con lo último en tecnología.
La mayor atracción del Trump Ocean Club es la Suite Presidencial, situada en el piso 35. Inspirada en el “glamour de Panamá”, la suite está diseñada con la espectacular vista del edificio como el punto de referencia.
El hotel cuenta con más de 46.000 pies cuadrados para eventos. En el piso 12 están ubicados un gran salón, tres salones de reuniones y una amplia área de antesala. El Gran Salón Pacific tiene capacidad para 950 personas.
La meta de Trump Ocean Club, es ofrecer la más alta experiencia para los turistas y ejecutivos en playa, compras y entretenimiento, expresó el gerente general del hotel, Mark Stevenson.
Informó que el casino y el spa, abrirán antes que finalice el primer semestre del presente año, mientras que la casa club de playa abrirá antes que concluya el 2012.
Los huéspedes tendrán acceso a todas las excepcionales amenidades y sello del Trump Hotel Collection, incluyendo un restaurante de clase mundial, gimnasio y los servicios predominantes de la firma Trump Attaché.
El Ferrari del Golf
La Reunión Golf Resort y Residencias, premiado en 2011 por la editorial Conde Nast como el mejor resort de México y Centroamérica, fue una creación de los hermanos Roberto y Rolando Roesch, arquitecto e ingeniero, respectivamente, quienes eligieron el lugar donde se asienta –el municipio Alotenango, departamento de Sacatepéquez, al occidente de Guatemala- por la belleza del entorno natural.
Margarito Barreras, director de La Reunión, describe el lugar como “el Ferrari de los campos de golf”, y no exagera. Ubicado y rodeado de cuatro majestuosos volcanes: Fuego, Agua, Acatenango y Pacaya, además de ríos, barrancos y cañadas, las vistas son incomparables.
El campo, con una extensión de 7.275 yardas (el doble de la extensión promedio de un campo de golf), fue diseñado por el arquitecto norteamericano Pete Dye y su hijo Perry, y bautizado con el nombre de “Fuego Maya”, debido a la sincronía entre jugar al golf y seguir los pasos del sol utilizando el antiguo calendario maya solar.
El campo de golf con sus hoyos, abrió para el juego en diciembre de 2008 y tres meses después se inauguró el resort, con una inversión total de US$40 millones.
El complejo incluye un hotel de cinco estrellas con 26 suites. Además, cuenta con 30 villas de dos y tres habitaciones, para unos 400 socios, quienes cancelan una mensualidad que les brinda acceso a toda la familia e invitados.
Las instalaciones del complejo, incluyen, entre otras cosas, piscina, jacuzzi, zonas para practicar la equitación y el ciclismo, canchas de tenis, basquetbol, squash, y futbol, un área de rappel y canopy, un centro de avistamiento de aves donde es posible observar más de 50 especies endémicas, un restaurante de comida gourmet y bar internacional, así como un snack bar de comida casual.
A los visitantes extranjeros también se les ofrece la oportunidad de visitar lugares de interés turístico, realizar viajes en globo y travesías en el mar para el avistamiento de cetáceos.
Como la mayoría de socios suelen llegar a La Reunión por la vía aérea, el complejo cuenta con seis helipuertos. Los socios, explica Barreras, son principalmente empresarios de diversas nacionalidades – americanos, guatemaltecos, franceses, colombianos y suizos- que frecuentan el resort en compañía de su familia.
El directivo cuenta que sus planes de expansión para 2012-2013 incluyen la construcción de 15 suites nuevas, un spa y un centro social para jóvenes con un bar y una discoteca, lo cual supondrá una inversión de US$3 a US$5 millones.
Aquéllos que erróneamente asocian “hotel ecológico” con cabañas rústicas en medio de la jungla, se llevan una sorpresa cuando llegan a Laguna Lodge, ecohotel ubicado en Santa Cruz La Laguna, uno de los pueblos que rodean el Lago de Atitlán, en el departamento de Sololá, al occidente de Guatemala, un lugar que demuestra que el respeto a la naturaleza no está reñido con el lujo y el confort.
Incrustado en un cerro como un molusco en una roca, Laguna Lodge es una construcción de dos plantas, con techos de palma, paredes de adobe y piedra y sólidas columnas de pino y ciprés, materiales extraídos de la reserva Tzantizotz (punto de murciélagos en kaqchikel) donde se ubica el hotel.
Toda la mueblería es de madera típica, esculpida con creativos diseños de flores, quetzales y figuras geométricas y sobre cada banco hay cojines bordados a mano con vistosos colores. Las artesanías que adornan cada ambiente han sido cuidadosamente seleccionadas para crear un efecto de rusticidad colonial.
“Somos amantes de la tierra y nos gustan las cosas naturales”, explica JeffroDent, copropietario de Laguna Lodge junto con su esposa, Mayah Brandon.
Al subir las escaleras, el huésped encuentra una sala acogedora con una imponente vista de los tres volcanes: Fuego, San Pedro y Santiaguito, que se yerguen majestuosos, apuntando al cielo. Este es un espacio de relajación para platicar y disfrutar de la vista, leer o jugar una partida de ajedrez.
Si esto no basta para que se sienta totalmente relajado, en la sala contigua puede dejar que las manos expertas de una masajista profesional hagan su magia o puede ingresar al sauna, ubicado en la entrada, junto al muelle.
Al entrar a las seis exclusivas suites del hotel, se comprende enseguida por qué la revista Brides incluyó a Laguna Lodge en la lista de los 100 mejores lugares del mundo para pasar una luna de miel. Camas grandes y cómodas procuran un sueño reparador, después del cual no hay nada como levantarse, correr las cortinas blancas de lino y contemplar el sol que despunta entre los volcanes y refleja sus tonos cobrizos sobre Lago de Atitlán.
Al caer la noche, la cena se sirve a la luz de las velas, con la chimenea encendida y la mesa cubierta de orquídeas rosadas.
Todos los trabajadores del hotel, incluyendo al gerente (15 en total), son mayas kaqchikeles de Santa Cruz La Laguna.
Cuando Laguna Lodge abrió sus puertas en 2008, el turismo ecológico empezaba a cobrar auge. Laguna Lodge atrae desde empresarios hasta maestros, con un poder adquisitivo alto, estadounidenses, europeos y centroamericanos. Lo que todos tienen en común, asegura Dent, es la sofisticación.
La oferta de actividades satisface todos los gustos. Los intrépidos y aventureros pueden adentrarse en los senderos de la reserva natural o bucear en el lago; para los amantes de la naturaleza hay puntos designados para el avistamiento de aves; aquéllos que desean conocer las culturas mayas pueden tomar una lancha y visitar los pueblos indígenas que rodean al Lago de Atitlán.
Para Brandon y Dent, Atitlán es el paraíso que encontraron al final de su travesía por el mundo y que se convirtió en su hogar.









