seorimícuaro
ÚLTIMA HORA ►

Honduras: ¿por qué demora investigación de tragedia en cárcel?

Martes 21 de febrero, 2012.
 

 

Las sospechas de que muchos presos fueron asesinados a balazos por los guardias durante el incendio del penal de Comayagua, indigna a los familiares de las víctimas, que reclaman que la investigación sobre la catástrofe se acelere.

Por: Observador Global

Familiares de víctimas del incendio del penal que dejó 359 muertos en Honduras reclamaron justicia en un mural improvisado, indignados por la lentitud en la entrega de los cuerpos y de las investigaciones sobre la causa del siniestro, ocurrido hace cinco días.

“Tu hermanita que tanto te quiere desea que se haga justicia por la crueldad que les hicieron a todos ustedes, pero sabes que diosito está con ustedes”, reza un cartel en la fachada del albergue donde los parientes aguardan por los restos de las víctimas de la tragedia para darles sepultura.

Los dolientes reflejaron su indignación en mensajes escritos con marcadores en cartulinas blancas y montaron un mural en el Instituto de Formación Profesional (Infop). “Pido justicia por todos los que murieron injustamente”, anotó Faustina Flores en otra de las pancartas.

Dilma Padilla afirmó que su marido, que cumplía una pena de 15 años por homicidio, era soldado y “si no hizo algo por salvarse fue porque todo sucedió muy rápido”. “Hubo mano criminal, lo único que pido es que se investigue y se haga justicia”, indicó a la AFP.

“Mario Enrique Cáceres, esposo te llevaré siempre en mi corazón. Tu adorada Dilma”, se leía en el cartel de esa humilde mujer de 39 años.

Doris Martínez, que buscaba el cadáver de su hermano Marvin José, detenido hacía 90 días por robo, y el de su esposo, Víctor Carranza, que había cumplido 11 de sus 18 años de condena por homicidio, sostiene que ellos murieron por impactos de bala.

“Vimos en un canal de televisión los cuerpos de los dos abrazados. No los quieren entregar porque murieron de disparos. Un muchacho se tiró de la cama y cuando cayó al suelo y policías le dispararon y lo mataron”, aseveró Padilla, de 31 años y quien aseguró conocer esos hechos por relatos de sobrevivientes.

Sin embargo, un informe de Medicina Forense señaló que “por el momento no se han encontrado indicios que indiquen muertes por armas de fuego”.

Apenas 38 cuerpos habían sido identificados y 19 entregados a las familias por el equipo formado por forenses de Honduras, El Salvador, Chile, México, Perú y Guatemala.

Ante el lento proceso de identificación, unas 1.000 personas pernoctan sobre colchonetas en un amplio salón del Infop y reciben alimentación en tiendas de campaña instaladas por organismos de socorro.

Bajo una extensa tienda de campaña verde olivo, montada en un polvoriento campo de fútbol, 30 técnicos de Medicina Forense comenzaron a extraer muestras de sangre a los familiares de las víctimas para las pruebas de ADN, quienes tras la extracción son asistidos por psicólogos.

Decenas de niños eran atendidos por estudiantes de psicología y se entretenían pintando en cartulinas. Uno de ellos dibujó el rostro de su padre desfigurado como había visto en los diarios.

En medio de persistentes denuncias de que las autoridades fueron negligentes y dejaron encerrados a los presos durante el incendio, seis miembros de la agencia estadunidense de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estado de Estados Unidos trabajan en el penal.

“Se han dividido en dos equipos, los que están en el campo y los que revisan áreas determinadas, con el fin de encontrar indicios que permitan establecer las causas del incendio”, explicó el ministro del Fondo Hondureño de Inversión Social, Edgardo Martínez.

Aunque aún no hay un informe de las investigaciones, “tienen una gran cantidad de muestras que han sido tomadas” y “ellos determinarán si el fuego fue provocado o no”, declaró a la prensa.

Según el balance oficial, de los 852 reclusos que había en el penal, 353 murieron en el lugar del incendio y seis en hospitales, cuatro están internados en centros médicos y cerca de 500 sobrevivientes están recluidos en lo que quedó de la cárcel.

La Policía Nacional reiteró que no hay fugados, en contra de lo que afirmó el presidente Porfirio Lobo sin precisar cifras.

La granja penal de Comayagua, donde los presos cultivan y crían animales, era presentada por las autoridades como el “modelo” de un sistema penitenciario colpsado por el hacinamiento y el alto porcentaje de presos sin condena. Pero la población del penal doblaba su capacidad y un 60% de los reos estaba sin condena.

 

COMENTARIOS:

Hosting Uruguay