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Rompamos con los dogmas ideológicos

Lunes 20 de febrero, 2012.
 

Julio Rank Wright.

 

En marzo próximo, El Salvador tendrá elecciones legislativas y municipales clave para la evolución del proceso democrático del país. Ante la proximidad de estos comicios, Julio Rank Wright, especialista en políticas públicas y experto en temas políticos de El Salvador, hace una propuesta: “rompamos con los dogmas ideológicos”.

 

Por: Julio Rank Wright *

Llevamos dos meses del 2012 y como con cada año nuevo se viene la avalancha de aspiraciones, pretensiones, deseos y planes hacia uno mismo y hacia los demás.

No faltan, tampoco, las exigencias y estas generalmente van dirigidas a la clase política del país. Ante un evento electoral próximo es de esperar que el acontecer sea casi exclusivamente dedicado a discutir, criticar y conversar sobre la oferta y demanda política.

Algunas de las solicitudes que algunos ciudadanos demandan rayan con la ingenuidad como por ejemplo que en el 2012 se erradique por completo la pobreza o que se acabe con toda la delincuencia.

Otros llamados, como escribió el destacado analista, Joaquín Samayoa, en un editorial de inicio de año, buscan atinadamente a “que el 2012 sea un año con más lucidez y mayor voluntad de entendimiento”.

Digo atinadamente porque la lucidez y la capacidad de entendimiento son precursores para poder solucionar los problemas y afrontar los retos que se avecinan.

Para lograr entendimiento necesariamente debe existir mayor diálogo y vale recalcar que dos monólogos no constituyen un diálogo.

Siempre he pensado que la crítica es importante pero aburre. Como buena práctica, todos los salvadoreños, deberíamos de ser capaces de aportar una solución para aquello que criticamos.

Cuando proponemos una solución para cada cosa que criticamos estamos contribuyendo al diálogo y ahuyentando los fantasmas del no por el no, de la terquedad y ceguera que nos impiden consensuar soluciones, muchas veces, evidentes a los males que nos aquejan.

Ante un inminente evento electoral le corresponde no solamente a los políticos pero también a la sociedad civil, al sector privado, a los salvadoreños en el exterior, a las iglesias y a cada uno de los ciudadanos exigirse soluciones mutuamente.

Que nuestra definición de participación no caduque el día después de las elecciones. Que sea el 12 de marzo, un día después de las elecciones, cuando nos comprometamos más desde donde más cómodos nos sintamos o desde donde nos tenga el destino.

Los tiempos de culpar a los políticos ya caducaron. El que quiera construir que lo haga desde su espacio, aprovechando las libertades que tenemos. Parte de ejercer esa libertad es expresarnos en un evento electoral. Una sociedad exitosa, que respeta las libertades individuales, resguarda sus instituciones y busca la convivencia pacífica necesariamente debe ser construida con un altísimo grado de responsabilidad individual. Propongamos sin miedo y escuchemos sin prejuicios.

El Salvador está pasando por un desafío histórico. Es momento de romper con los dogmas ideológicos que no han permitido consensuar soluciones para que nuestro país salga adelante. Es preciso convertirse en una masa crítica que no reivindica ningún monopolio moral respecto a quienes piensan distinto.

La juventud salvadoreña puede y debe encabezar la delicada labor de romper con el pasado sin olvidar de dónde venimos y dialogar en el presente para construir hacia dónde vamos. Cuando adoptemos la pluralidad por sobre la superioridad; cuando nos decantemos más por la responsabilidad y pragmatismo que por izquierda o derecha entonces podremos dialogar con mayor lucidez y entendimiento.

 

* Columna publicada en MedioLLeno.com.sv

 

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