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Noriega, una atracción turística para Panamá

Viernes 9 de diciembre, 2011.
 

"Es una atracción turística. Los turistas van a querer saber donde está e ir a verlo y si cobran eso sería una buena taquilla"

Así lo tildo su ex jefe, Rubén Darío Paredes, pues turistas querrán saber de su destino.

Agencias – AFP,

El regreso a Panamá del ex dictador Manuel Antonio Noriega, que será extraditado por Francia el domingo, “no va a suponer nada” para el país y será más bien como una “atracción turística”, afirmó Rubén Darío Paredes, quien fue su jefe en la disuelta Guardia Nacional (GN).

“Es una atracción turística. Los turistas van a querer saber donde está e ir a verlo y si cobran eso sería una buena taquilla”, ironizó Paredes en una entrevista con la AFP, al minimizar el impacto de la llegada de Noriega.
Hombre fuerte de Panamá de 1983 hasta que en 1989 fue derrocado en una invasión de tropas estadounidenses, Noriega llegará extraditado e irá a una cárcel panameña tras cumplir 20 de prisión en Estados Unidos por narcotráfico y casi dos en Francia por lavado de dinero.
“Para el país no supone absolutamente nada. Sólo expectativas, sobre todo de la nueva generación, por la imagen de hombre despiadado que decapitó, desapareció, que hizo del imperio de la droga un imperio económico. Pero esa expectación no va a prevalecer más allá de un año”, estimó.
Una expectación generada por la posible revelación de secretos sobre figuras del país que se sospecha guarda el ex dictador, a quien le esperan en Panamá tres penas de cárcel, que suman 60 años, por la desaparición y muerte de opositores, entre estos el médico Hugo Spadafora, secuestrado y decapitado en 1985.
Paredes, dedicado a sus 78 años a publicar análisis en la prensa, recuerda que cuando fue comandante de la GN (fuerzas armadas) veía a Noriega como un “subalterno normal”.

“No fue un oficial sobresaliente. Era un hombre tratable y profesional. Ya después surge otro Noriega en un ambiente ostentoso de opulencia que otros no teníamos”, agregó.

Noriega, ex agente de la CIA que tuvo tratos con el capo colombiano Pablo Escobar, comenzó su ascenso al defender al general Omar Torrijos contra un intento de golpe en 1969, que lo puso al frente del temido servicio de inteligencia G-2.

“Cuando ya llegamos al Estado Mayor con Torrijos él empieza a cambiar y transformarse. Siempre andaba a la defensiva y arisco”, recordó el general Paredes.

Tras la muerte del líder nacionalista en un misterioso accidente aéreo en 1981, Noriega afianzó su poder y pasó a relevar a Paredes en la comandancia de la GN en 1983 tras convencerlo de presentarse por el oficialismo a las elecciones presidenciales de 1984.

“Buen salto, general”, dijo de forma irónica Noriega en un acto público el día que sustituyó a Paredes en 1983 al mando de la Guardia Nacional (fuerzas armadas).

Posteriormente Noriega retira su apoyo a Paredes y, al mando del ejército, logra hacerse con el poder de facto en el país. “Bajo mis órdenes se portó bien y fue competente hasta que yo me retiro. Ahí él se convierte en un oficial desleal”, prosiguió Paredes en la entrevista.

“Nunca fue un individuo con carisma. Llegó donde llegó cabalgando sobre el poder y las influencias, el temor y la intriga y todas esas cosas que están alrededor de un servicio de inteligencia y seguridad”, agregó.

Paredes descarta cualquier influencia política de Noriega a su regreso a Panamá porque, a su juicio, sería “como quitarle el agua al pez, si no hay agua perece”.

“El agua para Noriega es ese ambiente de poder, seguridad, de intriga y espionaje y como no lo tiene no puede mantenerse en el acuario con vida”, ilustró.

Paredes, quien ahora retirado disfruta de la vida familiar, cree no tener que “perdonar nada” a Noriega. “La historia puso a cada uno en su sitio, concluyó.

 

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