Medio Oriente expone contradicciones de EE.UU.
Ahora el Medio Oriente quiere saborear la democracia y el estado de derecho que EE.UU. supuestamente promueve. También hay extremistas alérgicos a toda influencia estadounidense, ansiosos por el poder. Al promover una imagen opuesta a las incomodidades que la influencia estadounidense les causó, el pueblo los confunde con una solución, sin darse cuenta que canjean el cáncer por el sida.
En la política exterior estadounidense debería existir una simbiosis, fría y estratégica, entre defender principios y promover intereses. A lo largo del último siglo, EE.UU. se ha dejado seducir por sus intereses (y fuerza militar), traicionando sus principios de una forma muy descarada, como una superpotencia inmadura.
Estas contradicciones eran menos visibles antes del Internet, más justificables bajo la excusa de la Guerra Fría, y menos peligrosas antes de que la globalización integrara los riesgos políticos, económicos y sociales de un país con países distantes.
El subsidio económico y militar de estas dictaduras fomenta nacionalismo, populismo, extremismo, y desconfianza a su modelo político y económico en los países que ha manoseado fuertemente. EE.UU. tiene que revertir esta tendencia para prevenir su declive.
La tecnología, admirable acceso información en EE.UU. y la globalización, irónicamente ha facilitado comparar la retórica con la realidad; destapando enormes contradicciones. EE.UU. intenta dar la impresión de que sus actos militares son nobles, mient





