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El gimnasio en casa: ejercicios mientras hace la limpieza

Stevie Markovich aprovecha el sofá de su casa para ejercitar sus brazos.

 

Transformar la limpieza de la casa en una agotadora rutina de ejercicios podría ser de gran ayuda en el combate contra la obesidad.

Por: WSJ

Si el aseo de la casa fuera un deporte olímpico, Stevie Markovich podría llevarse la medalla de oro.

Sin asistir a un gimnasio o salir a trotar, este hombre de 57 años se ha mantenido en forma en los últimos 16 años gracias a una rutina de “aseo aeróbico” que el mismo diseñó. Hace flexiones mientras limpia las ventanas, ejercita el dorso y las caderas mientras pasa la aspiradora, que considera “la máquina de ejercicios más versátil” que conoce. Quema tantas calorías que se puede dar el lujo de alguna indulgencia ocasional, como un helado de vainilla.

Transformar la limpieza de la casa en una agotadora rutina de ejercicios podría ser de gran ayuda en el combate contra la obesidad, insiste Markovich, quien también espera generar algunas ganancias.

Después de terminar sus elongaciones en el piso alfombrado de su casa, Markovich no oculta su entusiasmo: 57 años. ¡Algo anda bien!

Pero ahora le salió una competidora más joven. En un intervalo en sus ejercicios, Markovich abre su iPad y observa el sitio web de Carolyn Barnes, de 40 años, la autodenominada “mamá limpia”. Barnes, quien vive cerca de Los Ángeles, descubrió el ejercicio insignia de su rutina mientras limpiaba el vómito de su recién nacido del suelo de la cocina. Ya lanzó un video que cuesta US$19,95 en Estados Unidos y está trabajando en un libro.

“Wow”, dice Markovich en un tono bajo. “Tiene un buen cuerpo”. Aunque está en excelentes condiciones para su edad, Markovich tiene una pequeña panza. Su rival cuenta con otra ventaja: “Tiene un sitio web mucho mejor, más sofisticado que el mío”, dice Markovich. “Va a ganar dinero… Me alegro por ella”, señala.

Markovich, quien se crió cerca de Chicago, estudió kick boxing y otras artes marciales durante su adolescencia y juventud. Tras el nacimiento de la primera de sus dos hijas, en 1995, ya no encontró tiempo para hacer ejercicio. Un día, mientras recogía juguetes, se dio cuenta de que estaba sudando.

Pronto, empezó a desarrollar su rutina de ejercicios. Con una mano levanta el sofá mientras con la otra pasa la aspiradora. Cuando corta el pasto se pone una mochila repleta de libros y peso adicional en los pies. “Se ve ridículo”, reconoce.

Cuando perdió su empleo como ejecutivo de publicidad en 2002, Markovich produjo un video con sus rutinas e intentó venderlo en su sitio web por US$20. Las ventas fueron magras a pesar de su aparición en un programa de televisión por cable. No le quedó más remedio que realizar trabajos menos glamorosos. En una ocasión, por ejemplo, se desempeñó como maletero en un aeropuerto. “Era un trabajo brutalmente físico”, reconoce. Le fascinó, pero pensó que algunos de sus colegas no hacían el ejercicio que debían al no levantar las maletas directamente desde el suelo para colocarlas en las correas transportadoras.

Su actual empleo, en un centro de llamados, no es muy propicio para el ejercicio. En su tiempo libre, sin embargo, hace el aseo de su casa en forma frenética. Ha escrito un libro no publicado de 176 páginas en el que ensalza los beneficios del ejercicio y una dieta saludable. No siempre es una lectura placentera. Un capítulo, por ejemplo, se titula: No hay excusas. Una foto muestra un pie con dedos amputados como una advertencia contra los riesgos de la diabetes.

Mientras navegaba por Internet en busca de rutinas de ejercicios hace un par de años, Kathleen Burke llegó al sitio de Markovich y compró el video. Le gustaron sus ideas, pero reconoce que le ha costado ponerlas en práctica.

Información publicada por The Wall Street Journal:

http://online.wsj.com/article/SB10001424052970203718504577181533311797356.html?mod=WSJS_vida_LeftTop

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